Merengada de Toddy
A pesar que me agrada la gastronomía, principalmente quiero es echarles un cuento muy entretenido pero polémico, en el que espero me ayuden a clarificar las dudas y podamos llegar a una buena conclusión. ¡Tal vez hasta les dé una receta!
Primero vamos a la definición de conceptos y variables.
Toddy: Es la bebida achocolatada para toda la familia. Es un modificador lácteo hecho a partir de cacao en polvo. Tiene un sabor único y delicioso a chocolate de gran tradición (eso dicen en su página web). Para mí un Toddy es una bebida casi instantánea con sabor a chocolate, más na’. No es una merengada o un batido, simplemente es un Toddy, así como una Pepsi o una Nestéa, un Toddy es un Toddy, y punto.
Merengada: Acá es donde viene la gran polémica y las dudas. Estuve buscando por toda la red y en ningún lado dan una definición para “merengada” (¿Qué pasó Wikipedia?), de hecho ni existe la palabra en la RAE (¡Me entero!). Ya determinado que la palabra no es oficial, opté por consultar entre panas y conocidos, para ver qué piensan o creen que sea una merengada (más adelante conocerán el por qué de esto).
Según Juan, una merengada es “una mezcla de varias cosas, pueden ser frutas, agua y helado”. Me parece muy razonable.
Mileyis dice que “Leche preparada con claras de huevo, azúcar y canela”, aunque esa es la definición de “Leche merengada”, muy típica en España pero no corresponde a “merengada” por sí sola.
Veamos; si por ejemplo yo pido una merengada de fresa, suele llevar unos ingredientes esenciales: fresas y leche, y otros no obligatorios: azúcar, hielo, agua. Igual para cualquier merengada de otra fruta (todas parecen llevar leche), y lo mismo si hago la famosa merengada de oreo. De acá podemos inferir que toda merengada lleva leche, sino no es merengada.
Ok, vamos a la historia:
Me encuentro comiéndome una pizza en Kasoli’s, un excelente lugar (valga la cuña) ubicado en el Paseo Las Delicias I de Maracay. Llegan unos chicos a la mesa contigua, con un tono y dialecto “burda de lo que tal”, pero todos con Blackberry en mano (lo sé, están en su derecho). En lo que la chica viene a tomarles el pedido, los cuatro deciden pedir algo en común: Una merengada de Toddy. Sí, tal cual. Me llamó mucho la atención y no pude evitar ver qué les iban a decir; pero más me sorprendió cuando la chica, a pesar de haber soltado unas cuantas risas nerviosas, les dice “ok, ya se las traigo”. ¿Merengada de Toddy? ¿Qué les iban a traer? Yo todavía estaba dudoso, aunque pensé que el asunto terminaría allí.

En el restaurante tienen una máquina de helados, esas como las de McDonalds (o de los mismos que venden en la calle). Me doy cuenta que la señora que creo es la dueña del lugar, está llenando cuatro grandes vasos de vidrio con helado de chocolate, hasta el tope. ¿Serian esas las famosas merengadas? Pues en cierta manera sí, ya que trajeron los vasos a la mesa de los chicos, pero no pasaron tres minutos a lo que llamaron a la señora para quejarse (no sé el nombre del chamo que habló en representación de todos, vamos a llamarlo Miki):
Miki: ¡Señora, señora! Esto no es merengada de Toddy, es helado de chocolate.
La señora: ¿Cómo que no, hijo? Ustedes pidieron una merengada de Toddy, no un Toddy.
Miki: Yo sé señora, ¿me va a decir lo que pedí? Claro que pedimos merengada de Toddy, no helado.
La señora: Sí hijo pero si tú pides merengada se refiere a helado.
Miki: Claro que no señora, merengada es merengada, ¿no sabe lo que es una merengada?
La señora: Bueno igual no hay Toddy, si quieren les regalo las merengadas y pidan otras bebidas.
Miki: No señora, no nos sirve porque nos vamos a llenar de helado y vamos a dejar la pizza.
La señora: Sí pero no les voy a cobrar las merengadas.
Miki: No señora, tranquila, llévese esto y tráiganos fresco pa’ todos, peisi-cola.
A Miki le faltó un poquito de coeficiente intelectual, ya que a pesar que les estaban regalando los helados (o merengadas, no sé), los rechazaron porque estaban empeñados con la “merengada de Toddy“. No dejaron de hablar de ello en toda la noche, “que esa señora es bruta, que no escucha a los clientes, que eso es falta de ignorancia, ¿cómo no sabe lo que es una merengada de Toddy?”.
Ahora, yo pienso lo siguiente: partiendo que un Toddy no es el polvo concentrado que viene en el pote, sino el resultado final combinado con leche como lo indican las instrucciones de preparación, el hecho que éste también lleve leche (como las merengadas) no lo debería convertir en una de ellas, simplemente en Toddy. Asumiendo que los muchachos estuviesen conscientes de todo esto (¡Sí, claro!) y tomando en cuenta los conceptos definidos, se podría sacar la siguiente conclusión:
“Una merengada de Toddy es un Toddy pero con leche” o “una merengada de Toddy es una merengada pero con Toddy”, o mejor explicando la receta:
- Sirva en la licuadora un vaso de leche fría con dos o tres cucharadas de Toddy, añada hielo y azúcar al gusto y licue.
- Sirva en un vaso la mezcla obtenida. Ya tenemos el Toddy listo, pero aún nos falta convertirlo en merengada de Toddy.
- Vierta el vaso obtenido en la licuadora, y añada otro vaso de leche fría (esta sería la leche para convertirlo en merengada, no en Toddy porque ya lo hicimos). Puede también añadir, de manera opcional, helado o hielo.
- ¡Es todo! Tendrá una cremosa y particular merengada de Toddy, muy diferente a un Toddy común y corriente.
¿Le costaba mucho entender eso a la señora? ¿O era difícil para los muchachos explicarle? Recuerde por favor que la receta anterior es producto del mero sarcasmo, desarrollada por profesionales que no saben de cocina y por eso recomendamos no intentarla en casa. ¡Eso es Toddy papá!
Luz, cortes eléctricos, y más…
Es increíble que siempre suceda algo; no he sabido de varios días seguidos en que se pueda apreciar tranquilidad absoluta en relación a los sucesos nacionales. La situación del país es peor que la Isla de “Lost“, ya que el curso natural de las cosas pareciera alterarse siempre. ¡Estamos salaos!
Cuando no hay luz, puede que haya agua, pero si hay agua, entonces en definitiva no habrá luz. También puede que no haya ninguna pero es imposible que se tengan las dos al mismo tiempo; es como si se excluyeran mutuamente, como que no pudieran convivir juntas y cada quien se asoma cuando la otra se esconde (o ninguna aparece). Llega la luz, prendes el televisor y seguramente se cae el cable, pones RCTV Venevisión y lanzan una cadena; a veces todo parece un chiste muy bien elaborado. Aprovechando la situación, la gente de ¡Qué locura! Debería colocar cámaras en algunos ascensores del país para ver el pánico en que entran algunos de los que se quedan atrapados cuando cortan la electricidad y no hay planta (obvio que una cámara con baterías, no piensen “¿cómo va a grabar sin luz?”), al menos algo “divertido” saldría de todo esto, ¿no?
¿Cómo han lidiado ustedes con los cortes eléctricos? ¿Han podido soportar tres horas cada dos días estar sin aire/ventilador para poder dormir? Sé que los cortes han causado un gran impacto en la sociedad, ya que son miles de historias relacionadas al tema, como por ejemplo el caso de la señora que se ha tenido que perder la novela cada dos días y según ella, en los momentos en que ha estado más buena. También hay quienes han tenido que cocinar prendiendo madera y usando una parrilla (no todos tienen cocina a gas).
Decidimos salir a la calle para ver cómo lo está afrontando el venezolano. Luego de un rato investigando, nos encontramos con un señor que nos llamó mucho la atención. Él llevaba un bombillo en la mano, y simplemente estaba allí, sentado. Decidimos entrevistarlo de manera breve, para indagar un poco acerca de lo que vimos.

Yo: Señor García, ¿qué hace aquí sentado?
Sr. García: Bueno, prefiero estar sentado que estar parado, la luz viene dentro de dos horas aunque igual estoy ganando dinero.
Yo: Dígame, ¿qué hace usted con un bombillo en su mano derecha?
Señor García: Realmente lo tenía en la mano izquierda, pero ya se me durmió; y bueno mijo, como tú bien debes de saber, el estado decretó emergencia eléctrica, hay que estar preparados para cualquier situación.
Yo: ¿A qué tipo de situación se refiere?
Sr. García: Bueno, hay muchas situaciones de las que este bombillo me podrá sacar la pata del barro, por ejemplo la oscuridad, es muy útil en esos casos. También te mencioné que estoy ganando dinero aquí sentado. Escuché que con el asunto del dólar negro y el calentamiento global, los bombillos con baterías van bien pa’ arriba, y más porque los tienen acaparados; dentro de poco este bombillo costará igual o más que una planta eléctrica.
Entre explicaciones y teorías tan particulares, decidimos retirarnos, aunque al menos el Sr. García está preparado.
El asunto no había terminado acá, ya que al montarme en el vehículo y dirigirme hacia mi hogar, sucedió lo siguiente:
Como muchos deben haberse dado cuenta (no sé qué tanta diferencia haya entre ciudades, pero pongo el caso de Maracay), en los semáforos andan vendiendo café y papel tualé, que según no se consigue en los mercados pero gracias a Dios por los vendedores ambulantes. No sé quién controla esa mafia de los semáforos ya que en todos venden simultáneamente los mismos productos, por épocas, de a ratico, y parece que actualizan el stock cada cierto tiempo con mercancía nueva, así como las grandes marcas renuevan sus colecciones. Esas mentes maestras detrás de tal negocio, aprovechando el asunto de la energía eléctrica y la idiosincrasia nacional que nunca falla, la cual dicta que si hay “algo nuevo”, hay que comprarlo porque seguramente los demás también lo harán, y al ser pionero “te la estarás comiendo”. Hoy casi llegando a mi casa, en uno de los últimos semáforos, vi algo que de primera no creí y pensé que andaba mal de la vista; luego comprobé que en efecto, mi vista está bastante bien: ¡Un yesquero gigante! No sé si en tu región ya tienen tiempo, pero acá están frescos y recién llegados.

¿Cómo les puedo describir el producto? Técnicamente es la misma vaina, pero como el doble en alto y el triple en ancho. Lo que sí dista entre un yesquero normal y este “agrandado”, es el precio. Le digo al tipo (haciéndome el loco) “¡Chiiiaaaamo! ¿Qué es esoooo?” y me dice “Bueno papá, esta es la solución a tus problemas, mejor que una planta eléctrica; con esto vas a prender todas las velas de aquí al año que viene y no se te va a acabar, vas a prender un millón de cigarros, vas a iluminar donde sea, mira esta flama, esto sí es un yesquero” (¿o sea que los originales no lo son?). “¡Ah! ¿Un yesquero pero más grande?”, le digo. Volvió de nuevo “No papá, esto es más que un yesquero, esto es…” ¡Ajá! ¿Cuánto cuesta? “25 lucas papá, pero a ti porque me caíste bien te lo dejo en 20 lucas”.
Le dije que si me dejaba tomar una foto se lo compraba, a lo que él accedió. Luego que tomé la foto, me dijo “ok pues, ¿qué color quieres?”, para no decirle que no lo quería, le dije que no llegaba a los 20 (en realidad, ¿para qué quiero un yesquero gigante?), me preguntó cuánto tenía y le dije que no le iba a a dar menos de sus 20, que ese es su trabajo (buena labia, por si les hace falta alguna vez) y me fui.
Por ahora es todo, ya van a quitar la luz…
¿Es esto posible?
Dando una vuelta con el gringo por Guacara City, llegó la hora del almuerzo y pues, hubo que acudir a resolver el hambre. Nunca pensé que me toparía con lo que a continuación les cuento, ya que es un suceso “poco probable” o algo así como de otra dimensión. Cosas que a simple vista no se pueden creer, ya que no tienen sentido, pero que al pensar en las posibilidades, surgen teorías que intentan explicar el suceso.
Al estacionarnos en un muy conocido (y medio cariñoso) restaurante de los alrededores, algo le llama la atención al gringo. Me señala un Ford Mustang de los más nuevos (no sé el año, pero estaba bello, ¿a quién no le gusta un Mustang?), el cual se está estacionando. Inicialmente eso fue lo que nos llamó la atención, lo bonito del carro y ya. Y que cualquiera no tiene uno de estos carros en Valencia.
La foto anterior es del vehículo en cuestión, la cual fue modificada digitalmente mediante técnicas avanzadas de retoque (un photoshopeo sin muchas ganas) para ponerlo en blanco y negro y así proteger la integridad del piloto. Ok, seguimos.
Se abre la puerta del copiloto (hasta acá todo muy normal, aunque nos quedamos esperando a ver quién se bajaba, puro instinto), en lo que se muestran unas largas piernas y unos super tacones pisando el pavimento; se deja mostrar una mujer de gran figura (estaba chévere pues), a lo que viene el pensamiento automático e inevitable, típico de la idiosincrasia venezolana y que nos afecta a todos: “¡Chamo! ¿De quién será ese carro? Debe ser un mega chivo, ¡mira el culo mujerón que carga al lado!” (amigos extranjeros, mujerón es una palabra que a pesar de su inexistencia en la RAE, empleamos los venezolanos para referirnos a una mujer de grandes cualidades, incluso de gran tamaño, ergo, que está buena). El gringo optó por decir que seguramente era un mega empresario, mientras que yo me fui por alto funcionario de la gobernación o un ministerio. Ambos fallamos, y senda sorpresa nos llevamos. ¡Mami, mami, a que no adivinas! ¿Saben quién conducía el vehículo? No, no era ni Chino ni Nacho, ¡era un fiscal de tránsito!

¡Sí! Esos mismos que dicen controlar el tráfico, que dicen velar por la integridad de los conductores y ayudar al que se encuentre en problemas. Ok, dejando la fábula, me refiero a los fiscales, esos que pasan todo el día buscando rebuscarse mediante bombitas, derivadas de unas posibles multas muchas veces sin razón alguna y con ganas más que todo de jodernos la vida. Sí, ¿no leyeron? Un fiscal.
Fue tanto el tiempo que tardamos en reaccionar ante tal evento, que no pudimos fotografiarlos bajando del vehículo, pero sí cuando se dirigían a la entrada del restaurante. ¿A quién le importa la farándula Hollywoodense? ¡Esto es mucho más interesante! Pero, ¿es esto posible?
A continuación algunas teorías que se nos ocurrieron para lograr explicar el suceso:
- Como dice “Tito el Bambino”, “el amor es una magia, una simple fantasía”, ¿y al fin lo encontraron? ¿Será que es amor de novela? ¿Ese en que está el chamo o la chama con billete trancao, pero que a pesar de tenerlo todo, encuentra a su amor verdadero cuando va a sacar la licencia y le paga tres tablitas al fiscal para tramitar las cosas más rápido? Es una posibilidad.
- Son familia. ¿Cómo no lo pensé antes? Puede que sean hermanos, sólo que ella tuvo mucho más éxito (de repente trajo un lote de plantas eléctricas justo antes de los cortes y ¡Boom! La pegó, mientras que él, bueno, él es fiscal. Los hermanos se pueden agarrar de mano, ¿no? Conozco algunos que sí.
- ¿Cuál es el problema en que un fiscal tenga un Mustang? De repente ahorró desde chiquito, o poco a poco, a punta de martillar a los demás, logró reunir la suma necesaria para adquirir el vehículo o al menos dar la inicial. Sí es cierto que los fiscales son mal pagados, pero por otra parte no sabemos cuánto hacen en “ingresos adicionales”, por algo será que a pesar de percibir un bajo sueldo, hay miles de ellos que no quieren abandonar sus respectivos cargos.
- Él la detuvo a ella, ella no tenía los documentos requeridos, él le dijo que la dejaba ir si le daba pa’ los frescos, pero ella sólo tenía las tarjetas de crédito y débito, por lo que le ofreció un almuerzo. El fiscal lo meditó por unos segundos, y le dijo “ok, pero yo manejo, siempre quise sentir un bicho de esos (upa!)”. Fue así que fueron al restaurante más cercano, estacionaron, y no es que se fueron agarrados de manos, es que él la agarró a la fuerza para que no se escapara, se montara en el carro y saliera absuelta de la multa y el almuerzo. Ésta es la mejor teoría hasta ahora, ya que tiene muchísimo sentido y justifica por qué ella fue la que pagó la cuenta. Lo único que no explica es por qué él manejó de regreso, ya que se vería sospechoso si algún otro fiscal lo veía al llegar de nuevo a su puesto de trabajo, pero en fin, seguro tiene su explicación también.

No sé, es todo lo que se nos ocurrió, aunque pensamos que tal vez haya una mejor explicación. ¿Se les ocurre alguna otra teoría? Por favor explicarla en los comentarios, ya que queremos aclarar este misterio. ¡Ah! Chocozuela vuelve con todo, disculpen el tiempo sin escribir
Recomendaciones económicas para el 2010
No es un secreto para nadie que el año que se viene no va a estar nada fácil. Se estima un 32% de inflación y seremos la única nación latinoamericana que registrará una caída del Producto Interno Bruto. Si no sabes lo que son los datos anteriores, realmente no importa (yo tampoco los entiendo muy bien), pero en otras palabras, todo subirá y subirá, poniendo la cosa medio apretada (o apre
tada y medio). Como dicen por ahí, pónganse las alpargatas porque vamos a bailar pegao.
¡No te desanimes! Ya que en Chocozuela, siempre pensando en nuestros lectores, hemos preparado lo que serán las primeras recomendaciones pre-aprobadas (y prontas a salir en gaceta) para enfrentar los retos que tendremos en la vida diaria a partir del próximo mes de Enero. Como consumistas que somos, debemos cuidarnos o sino quedaremos pelando. Denle buen uso a las recomendaciones que se presentan a continuación, aprovéchenlas, compártanlas, háganle saber al país que todavía hay salvación.
No casarse: Parejas, eviten contraer matrimonio, recuerden que un papel firmado no hace mucha diferencia de lo que son como novios hoy en día (no significa que ya no habrán más cachos, en caso de aplicar, o que las cosas “serán diferentes”). Una boda sólo genera gastos. Que si los anillos, las tarjetas, el cura, la ceremonia, la fiesta, la caña, el salón, las mesas, la rumba, los tequeños, etc. ¡Qué viva el concubinato! Múdense juntos si así lo desean, no hace falta montar un show, además, si se divorcian entonces generarán más gastos, y lo peor es que sólo te quedas con el 50% de los bienes (que te los termina quitando el abogado con tanto papeleo). Ya saben, no se casen.- Para rascarse no hay que hacerlo por lo alto: Muchos creen que el placer de la bebida está en tomar Whisky 18 años en alguna discoteca, cuando lo que terminan haciendo es el ridículo y botando real y real. ¿Quién dijo que para rascarse hay que tomar esas cosas? Esos cuentos de que el ratón o los dolores de cabeza no existen cuando tomas algo deluxe son totalmente falsos, todo es sicológico, el famoso efecto placebo. A un tío una vez le dieron Vat 69 en una botella de Royal Salute, amaneció como un bebé, sin dolores y contento. En Venezuela tenemos alcohol que causa los mismos efectos sicotrópicos, por costos muy inferiores. Si mezclan en un galón una buena cantidad de Ron Carta Roja, le agregan par de botellas de Glacial, y completan con jugo natural exprimido por ustedes mismos (siempre hay un pana con una mata de naranjas o limones en el patio de su casa o de la abuela), tendrán una buena guarapa que los pondrá a volar. Si quieren ponerle un toque dulce, bastará con media botella de granadina o azúcar. Podrán tomar hasta vomitar y gastarán 10 veces menos de lo regular. ¡Ah! Si vas a fumar, no compres Marlboro ni Belmont, van pa’ 16 lucas la caja el año que viene. Existen unos llamados “Starlight” y otros “Kent”, totalmente criollitos, que a pesar de costar la mitad de los anteriormente mencionados, traen la misma cantidad.
También se recomienda enrollar las conchas sobrantes de las frutas que consuman en sus hogares, y con agregarle algunos aditivos de bajo costo y papel, se puede hacer algo decente y muy barato. - Usar la electricidad moderadamente: Parece que la energía eléctrica va pa’ arriba, a fin de justificar las inversiones en supuestos generadores para solucionar la problemática. Se recomienda comprarse un abanico, para evitar aire acondicionado y ventiladores, y así ejercitan los brazos mientras se refrescan de aire puro y natural. Mujeres, traten de no ver más novelas, siempre comienzan, transcurren y terminan igual. Hombres, cómprense un radio de pila para escuchar los deportes y noticias. El hombre vivió por miles de años sin electricidad, no hay excusas para depender de ella ahora.
- Comprarse un cronómetro: Especialmente con dos características: grande y resistente al agua. La idea es que lo coloquen dentro de la ducha, para así llevar el tiempo de los 3 minutos máximos que debe durar un baño (el agua también va a subir de precio, dicen las malas lenguas). Incluso pueden (para los más expertos), conectarlo al circuito que permite el paso del agua y que automáticamente se corte el suministro finalizado el tiempo límite. Con esto todos contribuiremos a que alcance, y más importante, a que sea rentable pagarla.
La quinta recomendación es tal vez la más dolorosa pero la más necesaria. Agárrense bien duro.
- Eliminar el Plan Blackberry: Sí, deben estar riéndose, pero si se ponen a sacar cuentas, sacrificar el pin beneficiaría mucho a los que hoy en día tienen ese gasto encima. Indudablemente nadie quiere perder su “estatus” que tal vez no logre sin su BB, pero seamos honestos, el ahorro sería increíble e incluso el teléfono les rendiría más. Igual nadie lo entenderá nunca, así que mejor olvidemos esta recomendación y pasemos a la siguiente.
- Sustitución favorable de los alimentos: Algo hay que sacarle al gobierno (si eres de los que están enchufados, ignora esta recomendación, de hecho ignóralas todas). Quítate la pena de encima y no peles camión de PDVAL que veas en la calle, aprovecha que subsidian gran parte del costo. Métete a los Mercales y Mercalitos, incluso si puedes, coléate en las casas de alimentación (¡Son gratis!). Si el socialismo del siglo XXI representa igualdad, no debe haber problema alguno. Si la cosa se llega a poner muy fea, sencillamente haz la dieta del pan y el agua por unas semanas, capaz un día conviertas el agua en vino (consulta a tu psiquiatra si eso llega a suceder).
- Gastos moderados en vestimenta: ¿Para qué usar esas marcas caras sólo porque tienen un caimán o un caballito? Usen calidad nacional y vecina. Al menos una vez en sus vidas tiene que haber escuchado de la Expo Feria Colombo-Venezolana, que realmente es feria 100% colombo. Lo cierto es que esa feria, debido a la misma crisis, estará mucho en todas partes del país, y conseguirán absolutamente todo lo que busquen, incluso ropa que parece original, pero a precios regalados (según los vendedores, su calidad es inigualable).
- Aprovechar promociones y descuentos: Sin dudas las ganas de gastar siempre estarán presente, por eso es bueno hacerlo cuando se presenten buenas oportunidades. No está mal la promo de Inter “Cachi-chién”, te llevas Internet, televisión y teléfonía por “cachi chién, cachi chién”. (si no han visto la propaganda, ya lo entenderán después).

- Estudios gratuitos: Lo mejor de este país, estudiar sin pagar (y hasta ganando). No dudes más e inscríbete en la UBV (Universidad Bolivariana de Venezuela), la cual tiene como meta formar a los mejores profesionales sin costo alguno. Te regalan el ingreso, la comida, las notas y hasta el título, ¿qué más puedes pedir? Si quieres que también te paguen, las misiones seguirán abiertas, aunque el grado de exigencia no es tan alto, pero cobrar por estudiar es tentativo.
- Confrontando la ley: Si un fiscal o funcionario pretende detenerte, ¡Acelera! Escápate, ahórrate la multa (llámese soborno). En caso que no logres huir de la escena, ofrécele un Cesta-Ticket en caso que poseas, o cualquier cosa que cargues en el carro, un agua mineral, un yogurt, un Doritos, lo que sea que ofrezcas, él lo aceptará, recuerda que estará tan mal como todos.
- La salud es lo más importante: Es vital que tengas seguridad contra toda posible enfermedad. Las compañías de seguros médicos cobran excesivas sumas de dinero por algo que no necesariamente vayas a usar, cosa que con la economía que se viene no conviene. La solución es muy simple: únete a “Pare de Sufrir”, la Oración Fuerte al Espíritu Santo sale mucho más barata que un médico especialista. He escuchado que puedes ir gratis aunque ellos recomiendan aportar cantidades de dinero (con un mínimo establecido) para conseguir los milagros. Creo que también venden un paquete, que por un módico precio, recibes a
cambio muchísimos beneficios, como el manto sagrado traído de no sé dónde, la astilla de la cruz donde murió Cristo, el agua milagrosa del río Jordán y la sal de Jerusalén, entre otros. También leí que si llevas a dos amigos, la inscripción te sale gratis. ¡Aprovecha!
Por ahora esas son las recomendaciones más relevantes para irnos preparando sicológicamente y cumplirlas. Tal vez ya hayas ejecutado algunas, pero lo importante es crear el hábito y masificar. Todavía resta mes y medio para Enero. Seguiremos informando.
La época antes del plástico
A continuación les traigo un MegaUltraHyperArtículo™ (por lo largo), para así compensar los días sin escribir.
El título que le doy a esta entrada va referido a la época anterior a la que se vive en la actualidad, tal vez de unos tres o cuatro años para acá fue que llegó la actual (que cada vez se pone peor). ¿Por qué la llamo época antes del plástico? Porque hoy en día, todo gira en torno a eso, a lo plástico, lo de mentira, lo falso.
En vez de hablar de lo que ya todos sabemos del hoy, como lo que busca un hombre y lo que busca una mujer, preferí irme hacia atrás y buscar opiniones para comparar unos pocos años anteriores con el momento que se vive por estos días. No me refiero a irme con los padres o abuelos, sino la gente que está viviendo todavía su juventud y gozadera, pero que comenzó su faena entre ocho y doce años atrás, esa gente que visitó su primera discoteca entre el 96 y el 2002, donde a pesar de la corta distancia con respecto a la actualidad (relativamente), las cosas eran plenamente distintas.
Para ello decidí consultar con gente de esa “época anterior”, con diferentes perspectivas pero que luego de hablar con ellos, descubrí que vivieron muchas cosas en común.
El primero fue Carlos Alberto Márquez, conocido locutor y productor radial de la región central del país. Le pregunté lo siguiente:
En la época que tú comenzaste a salir, ¿cómo eran las cosas? Comparado a hoy en día, ¿cómo era conquistar a una mujer? ¿Qué les gustaba? ¿Era plástico como ahora? ¿Cuál era la forma de… coronar?
Carlos dijo:

Saber que podía gustarle a una chica era muy difícil. Debías hacer un interrogatorio camuflado con galanterías y mucha caballerosidad. No había celulares ni Facebook. Los detalles eran la prioridad y por supuesto el primer beso costaba mucho en llegar (si es que llegaba). Para un encuentro cercano más allá de un piquito había que salir muchas veces con la víctima, además de zafarse de las chaperonas, que en el mejor de los casos era un hermanito menor o una vecinita que se crió con la familia.
Comparado a hoy en día, ¿Qué extrañas de aquello?
Muchísimo. No reinaba el materialismo y lo sintético (aunque hoy en día le han resuelto la vida a más de una), sin embargo la humildad y sencillez eran virtudes que ya no se ven muy a menudo. Dicen “La mujer hace al hombre”, yo digo hoy en día, “La mujer es lo que había querido hacer al hombre”.
Hoy la cosa es como más fácil, ¿no?
¡Claro! Los jóvenes de hoy la tienen mantequilla, es más, ni deben ponerse muy creativos, son las chicas las de la batuta e iniciativa. ¡No los quisiera ver en mis tiempos! No hubiesen podido pasar ni a primera base con tantas restricciones para una pubertad prematura.
¿Cómo comenzaste a rumbear?
Casi no habían discotecas, los matinées eran la sensación del momento. Fiestas de liceistas emperifollados con sus ruedos de tubitos y cuellos tortugas. Solíamos reunirnos en la casa del pana que se había quedado solo porque los pures estaban de viaje. Las bebidas más afrodisíacas eran Anís con “leche de burra”, guarapita o la polarcita por caja. (nota del editor: Hoy en día todo es una farándula, las niñas a los 14 tienen sus cédulas falsas y se maquillan más que el guasón). Si fumabas te hacía ver mayor y conseguías más atención. Ahora todos fuman de una especie de lámpara de comedor, esperando que salga Shazam de ella, y se pasan el tubito con mucha simpatía. (otra nota del editor: me imagino que se refiere a un Arguile. ¿Quién es Shazam?).
Éramos bebés de pecho, lo más cercano a un material erótico eran casettes de VHS de papá escondidos en las sábanas del gavetero, por lo tanto éramos improvisadores de oficio o copiadores de lo inédito.
La misma pregunta le siguió a Walter “Manga” Briceño, viejo socio, especialista en multimedia y web.
Walter dijo:

Nada era tan boleta como hoy en día. A los diecisiete uno no andaba pendiente de una tiradera como ahorita. No te digo que no se andaba, pero no eran taaan boleta. No se tenía mucho acceso a las discos en esa época, ya que por ejemplo, un servicio de VAT 69, en Seven, una disco de hace unos 10 años atrás, costaba 120.000 bolívares de los viejos, lo cual equivalía más o menos el sueldo mínimo de la época. Uno se reunía en las casas. Existían los matinées, rumbas por la tarde en la casa de alguien cuando los papás no estaban. Reinaba la guarapita, el anís y el superior, sin excluir las cervezas. (nota del editor: Hoy en día todo es un Vodka para las mujeres y un Whisky para los hombres, ni se te ocurra ofrecerle anís a una mujer porque hablará mal de ti por los próximos… toda su vida).
Las mujeres eran más sentimentales weon, menos groseras, más inocentes y más inmaduras. Una chama de 18 años tenía carteritas, monederos y accesorios de Sanrio, que si pochaco, badtz maru y cosas así. (del editor: es verdad, mi tía que es de esa época todavía las usa).
Walter, hoy en día para estar con una mujer de manera rápida, “basta” con tener un buen vehículo, sacarla a cenar, a la disco, pagarle todo, regalarle cosas de marca, comprarle las tarjetas para el celular, e incluso si le regalas un Blackberry todo el proceso se acelera aún más. ¿Era igual en tu época?
Jajaja, gracias a Dios que no. Todo era tan distinto, tan menos plástico, mucho más real (real de verdadero, no real de plata, como hoy en día). Basicamente tenías que enamorarla, aparte de tener como 7 meses o más con ella. Era raro una chama que bebiera o bailara techno como se baila el reggaetón en estos momentos. ¡Ah! No sé por qué los hombres de hoy se visten siempre con chemises de rayitas horizontales.
Por último, le hice la pregunta al famoso capo aragueño conocido como El Kaiser (seudónimo empleado en los bajos fondos para proteger su verdadera identidad).
El Kaiser dijo:
Las chicas del liceo solían pararte más cuando eras bueno en un deporte. También te buscaban por tu forma de ser. Yo los celulares más duros del momento (Nokia 8860 y Vulcan), pero igual no era la sensación. Sólo si le ponías en futbolito, o estabas en una selección de algo, eras el papá de los juguetes. Cuando salí del liceo, rumbo a la calle a joder los fines sin horario, cambiaron un poco las cosas.
Empecé a salir en el 2002. Las mujeres no te paraban casi por el carro, de hecho, en esa época casi nadie tenía carro (no había mucha liquidez en la calle, era un poco difícil un crédito del banco). Las mujeres estaban pendiente era de un tuning, sobretodo si sonaba más duro que los demás. El vehículo del momento era el Mustang 2000 y la primera Hummer (nota del editor: creo que acá comenzó la trascendencia de épocas, ya que luego vino la silicona, el botox, la cirujía, el sonido, los carros, las páginas web de rumbas, la reputación, la popularidad, la posición social, el pique por tener lo mejor, y pare de contar hasta llegar al Blackberry y a “Somos tú y yo”). Las mujeres no se ilusionaban mucho de sus exigencias o gustos, salían con el chico de buenos temas de conversación, y más si era “aventurero” (llámese playa, piscina y centros comerciales), no como ahora que todo tiene que ser Chichiriviche, Margarita, Gran Sabana o también una zona céntrica en las adyacencias de las costas nacionales (Aruba, Curazao, Los Roques, entre otros). (Nota del editor: otro sinónimo de ser aventurero hoy en día, es tener la carpa para techo en el rústico, además de las gorritas y calcomanías de Bass Pro Shops, ya que ahora todos son pescadores de profesión).
La infidelidad no era un problema. Había respeto en las parejas hasta que llegó el Reggaetón con sus mensajes subliminales y de alto contenido explícito (llegó peor que la gripe H1N1). Antes se bailaba mucho el merengue, el techno y la changa, había mucha más variedad de canciones. Ahora todo es quién pega el primero pa’ quedarse un buen rato. Se perdió “un poco” el respeto en las parejas. De un momento a otro las mujeres, por consecuencia de la alineación de los planetas y el calentamiento global, comenzaron a competir entre ellas mismas (nota del editor: creo que los verdaderos culpables fueron los cirujanos plásticos, especialmente el tal Dr. 90210, aunque igual aplausos para ellos
). Las cosas no eran tan exageradas como hoy día, donde el pique arranca con edades a partir de 14 años, que a su vez se enfrentan con mujeres que les llevan el doble. Antes era hasta difícil ver a una de 17 ó 18 saliendo con la facilidad que sale una de 13 el día de hoy (nota del editor: es que los padres de ahora le dan hormonas y fororo a sus hijas desde que nacen, por eso se suelen confundir).
Antes se conformaban con ir a comer helados o pizza, salir un rato a compartir. Ahora el lema es, “si el novio de mi mejor amiga la lleva para Tucacas por 2 días, mi novio lo tiene que hacer por 5 días y para Margarita, para recompensarlo le doy lo suyo y listo” (o algo así).
Esas son las tres humildes opiniones de los tres entrevistados (tres tristes tigres…). Y sí, parece que de un día para otro (o de unos pocos años para otros), lo que cuentan como una gran época, que lastimosamente estuve muy joven para vivir como debió ser, fue mucho mejor que lo que estamos vivimos hoy en día. Personalmente recuerdo cuando no estaba el Reggaetón, ni el perreo, mamboteo, sandungueo, ni pliqui-pliqui. Me parecía una época maravillosa (escuchando Cuentos de la Cripta, Guitarrero y Follow The Lyra), además de la Calle Ciega del momento (asú asú asú, hace el marcianito). ¿Qué? Eran mejores que un reggaetón. Sólo tengo que decir:
¡Que viva la época antes del plástico!
Ah, si lo leíste completo, considérate un fiel lector (o alguien sin oficio, o ambas cosas
).
El vehículo automotor
Bueno, los rumores de que unos valencianos me tenían secuestrado eran totalmente falsos. Sólo andaba de parranda.
Hablando en estos días con un grupo cercano de amigos, surgió un tema que siempre ha resultado polémico entre hombres (no sé si también entre mujeres). Yo lo llamaría algo como “La influencia e impacto del vehículo automotor en el interés mostrado por parte de las demás personas”. Debido a la complejidad y diversos enfoques del tema, hoy lo centraremos en un caso particular: Cuando el hombre es el del vehículo, y la mujer la del interés.
Como todos podrán apreciar en las calles de su ciudad, es muy notable la flota de vehículos rústicos que hay (llámense merús, machitos, prados, hillux, entre otros). Como más podrán apreciar todavía, la mayoría (estadísticamente hablando), tiene carpas, cauchos, trompa, cables guindados por todos lados, faros, tubos, planta eléctrica, y unas cuantas cosas que, personalmente, desconozco para qué las usan. El detalle está en que (estadísticamente de nuevo), la mayoría suele salir de sus casas hasta la universidad, o al trabajo, y regresar. De igual manera, los veo los fines de semana estacionados en algún sitio público, sobre el asfalto y no subiendo una montaña. Muchos se preguntarán, ¿cuál es la finalidad de esto? Pues llamar la atención, supongo. Sé que están los que sí “rustiquean”, esos con las mil y un calcomanías pegadas por todos lados (incluyendo la de globovisión), pero no son el caso.
Por otra parte, tenemos los vehículos convencionales, más tipo Aveo, Fiesta, Lancer, sin importar realmente el año, sino su estatus de vehículos sedán, que cumplen su verdadera función. Puede que un buen sonido, unos rines, o algún detallito extra que no le quite comodidad.
Teniendo en cuenta los dos anteriores tipos de vehículos, entremos en tema como tal. Daniel (llamémoslo el oficialismo) decía ese día que si tú tienes un rústico, las mujeres se inclinarán más por ti que por quien tiene un carro “bajito”. Nosotros (los opositores en esa conversación), que éramos cuatro, decíamos que eso era totalmente falso, y que no importa si tienes “carro o camioneta”, sino que más importa lo que cada quien es. El oficialismo, en su defensa, citó el tema de Cuyagua. Alegando que la mayoría de los que iban para allá en rústicos tenían las mejores mujeres, hizo que se intensificara el tema y lo pensáramos más a fondo. La defensa, por su parte, alegó que obviamente se verán más rústicos allá, porque es más cómodo ir en uno a tan recóndito lugar. Mientras más rústicos, obvio que verás buen material abordándolos (tanto malo también), lo mismo debe pasar (a nivel estadístico) con los vehículos pequeños.
Atacó de nuevo el oficialismo. Él decía que por “sondeo propio”, mediante encuestas realizadas a las mujeres más cercanas (como su hermana), pudo determinar que una mujer se siente más cómoda e imponente montada en una camioneta. Lo anterior no me extraña, ya que al estar “altas” (sin necesidad de tacones), se sienten “por encima” de los demás. ¿O es que un hombre se ve “malote” si anda en un rústico? Eso lo saben ustedes chicas, ayúdennos a comprender.
La verdadera interrogante es ¿Qué prefieren las mujeres? ¿Tiene verdadera influencia el vehículo en que salgan con un hombre sin importar mucho lo que representa el mismo? ¿O el oficialista está errado en su teoría, resultando que lo que verdaderamente importa es la personalidad del piloto? Meteoro siempre tuvo la misma novia, desde pequeños, ¿habrá sido porque a pesar de los botones mágicos del Mach 5, éste no era un rústico? Es importante tener en cuenta que hay muchas mujeres (sé que ustedes no, queridas lectoras) que ven una merú y “se parten”, porque sencillamente “es una merú“. Por otro lado, esa misma mujer ve pasar un BMW, que puede costar 4 veces la merú, pero ni pendiente, porque simplemente “es un carro”.
Chicas, necesitamos urgentemente de su opinión, eso sí, justa y balanceada, adaptada a la realidad y sin que digan que a ustedes sólo les importa “que las quieran”, ya que no es el tema, el tema acá es el vehículo. ¿Qué prefieren? ¿Un rústico con todos los jugueticos para que las lleven a comer helado? (a pesar de la incomodidad que representa la mayoría) ¿O prefieren ir cómodas pero bajitas? ¿Qué otra cosa puede influir allí? ¿Las HID? ¿El sonido? ¿Los rines? ¿La pantallita? ¿Lo divertido del piloto?
Hombres, no se queden atrás. Recuerden que seguramente las mujeres van a defenderse a ellas por encima de todas las cosas. Necesitamos que cuenten a Venezuela y el mundo sus experiencias referentes al tema, tanto propias como de cercanos.
Comparando un poco
Para los lectores que no saben, vivo en Maracay, la famosa “Ciudad Jardín”, que por cierto, de jardín no tiene mucho (y de ciudad tampoco). Dicen que en la época de Gómez era mucho más bonita y verde, pero bueno, los tiempos cambian. Mi casa de estudios se encuentra ubicada en la ciudad de Guacara, que últimamente es mucho más ciudad que Maracay (ese Alcalde le está poniendo, a diferencia del mediocre que tenemos aquí, y eso que ambos son oficialistas). ¿A qué viene todo esto? Aparte de las críticas constructivas, es importante que sepan que Guacara se encuentra, por así decirlo, justo en el medio entre Valencia y Maracay (o Maracay y Valencia, sin preferencias), y es por ello que inevitablemente acuden estudiantes tanto de una ciudad como de la otra. Más son los de Maracay pero también hay muchos de Valencia.
Aclaro que siempre hay excepciones, así como hablaba en el artículo de las mujeres, donde decía que no todas son iguales, lo mismo ocurre acá. No todos los maracayeros son de una manera, ni los valencianos de otra, pero siempre hay un estándar que identifica a cada grupo en términos generales. Como quien dice, por unos pocos pagan todos.
Como ya mencioné, en mi universidad debemos convivir de manera pacífica ambas tribus. Todo lo que diga es en base a la experiencia propia observada en tal convivencia. Comparemos un poco:
- El valenciano suele ser el típico sifrino, que nunca se ha montado en el autobús de la universidad, ya que llegó desde el principio teniendo vehículo propio. El maracayero, aunque a veces tenga carro, por lo menos al comienzo utilizó el autobús.
- El valenciano es aficionado a la ropa de marca y “con estilo”. Los hombres suelen acudir a un día normal de clases con una chemise Hollister o Abercrombie (el maracayero usa más Aeropostale). También un pantalón de la misma marca y si quieren llamar más la atención, unos zapatos Lacoste son suficiente. No es tanto las marcas, sino la aparente obligación con ellos mismos. Seguro se levantan a las 4:30 a.m., para así tener chance de hacerse un buen peinado. Súmele el Blackberry al de Valencia, aunque hoy en día ambos bandos los usan casi por igual. Las mujeres, ¿hace falta decirlo? De verdad lo más fácil y sencillo del mundo (no sé si sea por la experiencia ya de 3 años en la universidad) es distinguir entre una valenciana y una maracayera. Es difícil de explicar, pero fácil de detectar. Las valencianas parecen no distinguir entre “universidad” y “discoteca”, para ellas es lo mismo (o es que toda su ropa es así). Los morrales o bolsos no existen, pero sí unas carteras más grandes que ellas, y unos lentes a veces más grandes que su propio cráneo, además de la tonelada de maquillaje, cabello planchado, uñas recién hechas, etc. También suelen verse así como despistadas, fuera de lugar (evitan acercarse a quienes no son de su tipo). Por otra parte, la mujer maracayera (a excepción de algunas) suelen ir más centradas en estudiar que en farandulear. No niego la “belleza inigualable” de muchas valencianas, pero no sé, eso no sirve de mucho a veces.
- Los maracayeros somos, y lo digo con autoridad, mucho más amistosos que los de valencia. Ellos suelen ver a las demás personas como con…¿Asco? Sí, con asco podría ser (muchos ni dan la mano). Una vez le pregunté a una “conocida” valenciana, de manera muy inocente ¿Por qué ustedes son así? Recuerdo que me dijo “Es que ustedes los maracayeros conocen a alguien hoy y ya quieren agarrar confianza, o hacerse amigos, nosotros nos tomamos nuestro tiempo para decidir”, ¡por favor! ¿Ahora son exclusivos?
- Un valenciano suele referirse a un partidario del gobierno como “Chavista”, nosotros decimos más “Oficialista”.
- Otra cosa que tampoco entiendo, es por qué el valenciano tiene que poner la voz así como… a ver ¿Recuerdan cómo hablablan los marcianitos invasores en la película Space Jam? Así mismo.
- También he visto que los valencianos suelen hablar muy mal del país, suelen pasar sus vacaciones en el exterior, pero igual siguen aquí. Sé que todos en el país nos quejamos, pero tienen que escuchar a uno de ellos.
He escuchado tontería tras otra. Una vez un valenciano dijo que Maracay era “el barrio más feo de Valencia” (creo que no sabe que son Estados diferentes, aunque bueno, suele ser otra característica del prototipo). Valencia es tremenda ciudad, me gusta su infraestructura, pero la gente nunca me ha cuadrado del todo. Ojo, tengo muchos amigos y amigas de Valencia que realmente no parecen de allí, aunque pensándolo bien, la mayoría vive allá pero nació en otra parte. Ivelise (que es de San Juan) me contaba una vez que en casi 3 años viviendo en Valencia, el vecino ni los buenos días le ha dado alguna vez. Acá en Maracay llega alguien nuevo y hasta una rumba de bienvenida le hacen. Conozco también mucha gente de otras partes de Carabobo y son más de acá que de allá.
Ojo, no tengo nada en contra de los valencianos, sólo que a los de por acá siempre nos ha intrigado su forma de ser. Tampoco digo que todos los maracayeros sean “chéveres”, ya hay muchísimos de acá que son tal cual lo descrito anteriormente. Más bien hablo estadísticamente, ya que en todas partes hay de todo. Yo no nací en Maracay, sino en Caracas. Me atrevo a comparar a los maracayeros con los caraqueños, y a decir que son/somos muy parecidos, casi lo mismo en realidad. Ojo nuevamente, el verdadero caraqueño, nacido y crecido en plena Caracas, no el “inmigrante” que usualmente estudia en la “metro” o en la Santa María (no todos tampoco). ¡Ah! Aunque Guacara está en Carabobo, no son para nada como lo descrito.
Aprovechando que el blog es leído a nivel nacional, hago una pregunta ¿Cómo es la gente en las demás ciudades y Estados del país? Por ejemplo, ¿el maracucho nativo es “Valenciano” o “Maraqueño“? ¿O es otra cosa nueva? ¿Cómo es en tu ciudad? Recuerda, que vivas en una ciudad no significa que “seas de allí”.
Cuando las cosas se complican
Al que no le haya sucedido lo siguiente, está bendito, o tiene mucha suerte, o se lleva muy bien con la naturaleza, o es el mismísimo Todopoderoso.
Dicen que la tecnología es para hacernos la vida mejor, para que una máquina se encargue de lo que antes solíamos hacer manualmente, dándonos confort y tranquilidad. Pues ese no es el caso cuando en verdad necesitamos de ella, pues parece que se pusiera en nuestra contra y tratara de sabotearnos por completo. ¿Por qué la cosa nunca puede fluir con total normalidad? Construyamos una historia, de la que seguro en algún momento formarán parte y se sentirán muy identificados.
Sea liceo o universidad, la profesora manda un proyecto de investigación, un trabajo pues. Tal vez el error resida en que así sea para dentro de una semana, un mes, o un año, siempre lo dejaremos para el último día.
Bueno, no debe ser tan difícil, además es un trabajo en parejas. Yo voy haciendo una parte y el otro pana va dándole con la otra, luego unimos todo y problema resuelto. Abro el Word para comenzar. Busco el correo que mandó la profesora con las indicaciones, mmm, tengo dos de ella, debe ser que lo mandó repetido. Bueno, borro uno para ahorrar espacio y reviso el otro, ok, todo está explicado allí, comienzo. Hago la portada, un poquito de introducción, copio las preguntas y…¡Zaz! “Mocosoft Word ha encontrado una falla de la cual no podrá recuperarse, también lamenta decirle que perderá todo su trabajo, sorry”. Todo esto hace que nuestro subconsciente nos formule la emblemática pregunta “¿Guardaste?” Pues claro que no, nunca guardamos hasta que nos sale el error. Bueno, a comenzar de nuevo, no se perdió mucho. Apenas creo el documento en blanco ya estoy guardando, tres copias por si acaso, en varias carpetas. Ya todo va de lujo, voy guardando y fluye la velocidad del trabajo, por supuesto que estará listo para mañana y sacaremos 20 de sobra. ¡Epa! ¿Y esta pantalla azul? El famoso pantallazo azul, ¿quién no ha tenido la dicha de presenciarlo? Es una de las peores sensaciones pero vale la pena. Bueno, a reiniciar la computadora, menos mal que había guardado el trabajo (no hasta donde lo llevaba pero cerca). Ok, continúo. Bueno, vamos a buscar el trabajo completico en Wikipedia, seguro que allí está, ordenadito y listo para tomarlo prestado. ¡Epa! Se cayó el internet, maravilloso. ¿Y Ahora? Bueno a resetear el módem, o a tomarse un café mientras vuelve, no debe demorar mucho… (rato después)… Ok, ya llegó, sigamos. Ya me fusilé el trabajo de Whiskypedia, así que vamos muy muy bien, unos ligeros retrasos pero todo bajo control. Creo que ya puedo ir imprimiendo esta parte, prendo por acá, luego Menú Archivo, Imprimir, Aceptar. ¿No se detecta ninguna impresora? ¿Cómo es esto? ¡Qué extraño! Ayer estaba imprimiendo tonterías y todo estaba de maravilla. Veamos, el cable USB está conectado, todo parece estar bien. Usualmente las impresoras suelen “repararse solas”, luego de jurungar un rato y pisar botones, ellas arrancan. Ok parece que ya está lista, imprimió una página en blanco pero es signo de que ya funciona. Ahora sí, vamos a imprimir. ¡Momento! ¿Otra página en blanco? ¿Y otra? ¿Otra? ¿Otra más? Otra en puro amarillo. ¿Qué pasó? Sí, cartuchos sin tinta, en el momento más inoportuno, pero clásico también. Bueno, todavía es temprano, iré a recargarlos…

Ya de vuelta con cartuchos nuevos no hay razón para no imprimir el maravilloso trabajo que de seguro la profesora ni leerá, pero que vale nota. Menú Archivo, Imprimir, Acep… ¡Wepa! Se fue la luz señores. Sí, acá no hay nada que hacer, ya que cuando se va la luz se paraliza el mundo. Queda respirar profundo, relajarse, pasar calor, y esperar que vuelva. Ok, volvió. Imprimo lo que llevo, perfecto, pude imprimir. Bueno, debo pasarle el archivo a mi compañero para que se guíe y haga su parte. Se lo enviaré por correo. Nuevo Correo, para, asunto, adjuntar archivo… ¿El archivo que usted adjuntó excede el límite de espacio permitido? ¿Cómo es esto pues? Si sólo tiene texto y dos foticos de mi cámara digital de 12 megapixeles, muy extraño en verdad. Bueno, será grabárselo en un pendrive, y llevarle eso, total, vive cerca. Se los entrego y me regreso, pero me llama al celular diciéndome que el pendrive tenía virus, que él no sabía exactamente lo que hacía pero que le dio en “Formatear Disco“, para así eliminar el virus (y el trabajo también). Bueno, está bien, regreso a buscar el pendrive, vuelvo, grabo de nuevo los archivos, chequeando que no haya virus, y se lo llevo. Ya no debe haber problemas, o esperen, claro que sí. Me llama para decirme que su Word no reconoce los archivos, porque aparentemente están mal grabados y él tampoco tiene el 2007. Bueno, a buscar el pendrive para grabarlos en formato viejo, y por fin lograr el acometido.
La cosa no está fácil, hay que terminar eso para entregarlo mañana. Bueno, el pana ya terminó lo suyo, también lo imprimió, no tuvo problemas al respecto, y ya tenemos el trabajo armado. ¿Que si tengo una engrapadora? ¿Cómo que no lo encuadernaste? ¡Había que encuadernarlo! ¿Dónde vamos a encuadernar a estas horas de la noche? Bueno, vamos a ese sitio 24 horas a ver (excluyamos los problemas que se presentan cuando se accidenta el carro o cuando se queda sin gasolina, asumamos que todo fue de maravilla y lograron llegar al sitio en cuestión). Ok, encuadernación de la más cara e irreversible, para que salga bonito y así nos pongan el 20. Felicidad, todo es felicidad. El trabajo listo y de camino a casa. ¡Epa! ¿Y el índice? ¿Cuál índice? ¿Llevaba índice? Sí, y numeración de páginas también. ¿Y ahora? Pues para atrás, a quitar el encuadernado. Hay que imprimir sobre las hojas los números de página. ¿Cómo se cuadra esto? ¿Por qué sale en números romanos? (¿Quién no ha tenido problemas alguna vez para numerar páginas en Word?). Bueno, parece que está listo. ¡Epa, epa! Metiste las hojas al revés, está imprimiendo por detrás, ¡cancela, cancela! ¿Y ahora? Bueno, liquid “peiper” papá, y a colocar bien las hojas. De nuevo a encuadernar. ¡Ya va! ¿Dónde está la Bibliográfia? Bueno, hay que solucionar en velocidad. Imprímete una hoja que diga “Referencias Bibliográficas” y pones “www.google.com”. Listo, ahora sí, a encuadernar. Se hicieron las 3 am, pero no importa, valió la pena. Con todo el sueño del mundo, se tiene el trabajo terminado, cuestión de entregarlo a las 7 am para asegurar esa valiosa nota. (lágrimas de satisfacción).
7:00 a.m.: Bueno, a esperar que llegue la profesora para entregarlo.
7:50 a.m.: Debe estar por llegar, seguro es que hay tráfico, fíjate que tampoco ha llegado más gente.
8:15 a.m.: Tranquilo, esa viene por ahí, vamos a tomarnos un café y relajarnos.
9:12 a.m.: Se abre la puerta, ¡por fin! El momento llegó. “Muchachos, ¿qué hacen aquí? ¿No leyeron el correo de la profesora? No viene hoy, y el trabajo se lo pueden mandar en digital”.
Una vez perdí un artículo completo de Chocozuela, fue algo fastidioso volver a redactarlo, pero no fue para tanto, tomando en cuenta que hay quienes han perdido Trabajos de Grado y Tesis completas
Y a ustedes, ¿se les han complicado las cosas?
¿En qué se fijan las mujeres?
Un tema de conversación muy típico entre hombres, en el que cada quien suele tener una teoría distinta y que supuestamente es la correcta, es el tema de las mujeres. ¿Qué les gusta? ¿Qué hay que hacer? ¿En qué se fijan ellas? ¿Cómo se puede llamar su atención? Todo hombre tiene una respuesta distinta, al contrario de toda mujer que siempre viene con el mismo cuento. ¿Quién dice la verdad? ¿Quién miente? No lo sé, tratemos de averiguarlo.
Personalmente pienso que cada mujer es distinta. Lo que funciona con una, no siempre funcionará con otra, incluso hay hombres que nada les funciona con ninguna. Lo anterior da algo que pensar: todo el tema de “funciona o no funciona” puede que sea mentira.
El descaro
Le hice una simple pregunta a un selecto grupo de amigas y conocidas, para así determinar la complejidad que puede conllevar el “conquistar” a una mujer. Aparentemente no es tan difícil como parece (claro, todo según lo que ellas dijeron).
¿En qué te fijas tú en un hombre? ¿Qué hay que hacer para conquistarte? A excepción de una gran minoría, la mayoría absoluta respondió prácticamente lo mismo:
A mi lo único que me importa es que sea amable y cariñoso, un buen muchacho pues, que me trate bien, que me quiera, que sea honesto, que me haga reír, detallista podría ser también, ¡que no sea un perro!… ¿Lo físico? Nada en particular, como te digo, lo más importante es todo el interior, lo que tenga por dentro, sus valores, su querer, nada del otro mundo…
Si eres hombre y te creíste lo anterior, definitivamente necesitas ayuda. Si la cosa fuese como ellas lo pintan, más de uno andaría con esa mujer que siempre ha escatimado, esa que ni siquiera sabe que éste existe. Aunque bueno, no todas son así, yo sé que tú, fiel lectora del blog, no eres para nada así
Sé que hay mujeres que tal vez presten un poco de atención a esos “detalles internos”, pero seamos sinceros, se guían por lo físico más que por otra cosa. ¿Alguna lo niega? De hecho obtuve una respuesta por parte de una amiga que se asemeja totalmente a la realidad, y aunque sea triste, es la cruel verdad. Cabe destacar que la chica en cuestión, presenta unos atributos que le confieren un gran nivel representativo, ta’ buena pues, muy chévere a decir verdad (suspiro…), okey, volviendo. Mi pregunta para ella fue:
¿Por qué las mujeres, mientras mejor están, más plásticas son? Con lo de plásticas no me refiero a tus… implantes, sino a que suelen salir con el típico hombre “con plata” y con cara de niña, esos que sólo tienen vida para el gym y no hacen más nada por sus vidas (nada personal mis panas
). No he visto a una mujer 10/10 andar con un tipo “Humilde y cariñoso, sin importar su físico”. Ella me dijo lo siguiente:
Mmm… Bueno, lo que pasa es que uno quiere alguien que la represente, y bueno no sé, yo particularmente me fijo en aquél que me gusta y ya, despues veo, lo demás es complicado, ja ja.
Ahí lo tienen, dicho por una de ustedes mismas. Yo sé que no todas son así (menos ustedes, queridas lectoras), pero después dicen que somos unos perros, que somos unos sucios, que todos somos iguales, que no servimos para nada, que pensaban haber encontrado al amor de su vida (¡Qué patético es eso!), que todo fue una mentira, que todo fue un engaño, que fueron usadas, bla bla bla. Y ahora yo pregunto ¿Qué pueden esperar de alguien que no conocen como persona, y que sólamente están escogiéndolo porque “les gusta”? De apariencia pues, de primera impresión (supongo que ese es el fulano amor a primera vista). ¿Por qué hay parejas que pelean tanto? ¿Que no duran nada? ¡Por eso mismo! Porque al contrario de lo que suelen pensar al principio, no son “el uno para el otro”. Piensen por un momento en alguna amiga que haya tenido muchos novios, seguramente es por la teoría de “Me gusta y ya, después veo”. Luego piensen en una pareja que tenga mucho tiempo junta, que sí haya funcionado, seguramente notarán que esa pareja primero se conoció, y después se empataron, no al revés, pero bueno, a veces el queso es incontrolable para much@s (aunque ya eso es otro tema).
¿Entonces la película Hitch fue un engaño total? Recuerdo una frase que decía algo como “No importa qué, cuándo, ni quién, cualquier hombre puede arrastrar a cualquier mujer a sus pies, sólo se necesita la escoba correcta”. Bueno, la frase tiene toda la razón, sólo que acá particularmente, esa “escoba” tiene que ser último modelo, llevar y traer a la mujer, comprarle lo que pida, y ya saben el resto…
Hombres, no se maten buscando maneras de “conquistar” a una chica, ya que, por así decirlo, es algo más de película que otra cosa. Chicas, creo que nada las hará cambiar (claro, sólo me refiero a esas que describo, no a ustedes queridas lectoras). Hagan un experimento en casa. Imaginen que tienen para elegir entre un chico muy apuesto, ese que ustedes hacen llamar “su tipo”, pero que a la vez es un vago, y aunque le dan todo, no tiene algún plan para su vida, y un chico que su físico no es lo más relevante, pero que saben es alguien con principios, alguien que las respetará, alguien con un gran futuro asegurado, lo opuesto a lo anterior. ¿Con quién se quedan? (Por favor evitar ser descaradas en su respuesta, por favor, es algo para ustedes, para la auto-reflexión). ¡Ah! No digo que algunos hombres no sean así, pero si se ponen a ver, ¿con quién terminan casados los hombres normalmente?
¿Qué le pasó al Facebook?
Sé que para todo producto hay cambios, hay evolución, hay mejoras, siempre buscando hacer las cosas mejores, pero también sé que si algo está bien, a veces es mejor no tocarlo. Dicen que cada cabeza es un mundo, aunque esa frase es anticuada, ya que en la actualidad que vivimos, la frase correcta es “Cada cabeza es un Facebook” (o cada Facebook es un mundo, no sé). Lo cierto es que, personalmente, he notado grandes cambios con respecto a lo que el Feisbuk solía ser, y creo que antes, a pesar de varias cosas, era mejor. ¿Alguien piensa lo mismo o soy sólo yo?
Por ejemplo, gracias al Facebook más reciente, los cumpleaños siempre “se me olvidan”. Antes los veía arribita, de primeros, pero ahora están escondidos, complicándonos a todos el “acordarnos” de los cumples de los y las panas (ya no podemos siquiera fingir que nos acordamos del cumple de la gente). Les recomiendo que cuando cumplan, lo anuncien en grande y con colores en su “Estado”, para que así todos “nos acordemos”
.
Los Quizzes: Creo que el cambio que dio al Facebook una vuelta desagradable para algunos y adictiva para otros, fueron los benditos (¿o malditos?) quizzes. ¡Chamo! Me la paso todo el día ocultándolos, pero parece que mientras oculto uno, ya aparecen dos más. Bueno, seamos claros, no toda la culpa no es de ellos (aunque ya con existir, son cómplices), la culpa es de la personas que todos, absolutamente todos los quizzes que hacen, los publican a su perfil (supongo que no han visto el botón “Saltar este paso”). Desde el punto de vista favorable, no niego que hay quizzes entretenidos, que valen la pena. Yo personalmente creé el Quiz “¿Qué personaje de Two and a Half men eres?“, y hasta la fecha, ha sido realizado por más de 122.000 personas (sí, ciento veintidos mil, ¡deberían pagarme!). Por otro lado, hay quizzes que no sé cómo llamarlos, ya que son tan pero tan patéticos, que no hay ni forma de referirse a ellos. Son tantos que me es imposible nombrarlos pero he visto de todo. “¿Qué canción de Los Tigres del Norte eres?”, “¿Con cuál letra comienza el nombre del amor de tu vida?”,”¿Qué personaje de ‘Buscando a Nemo’ eres?”,”¿Qué personaje de ‘Somos tú y yo’ es tu novio ideal?”,”¿Qué Pokemón eres?”,”¿Qué tanto sabes de la Biblia?”, etcétera, etcétera. Estoy seguro que ustedes han visto quizzes peores, así que no duden en contarme.

Parece que el Facebook de ahora sólamente son tres cosas. Primero los Quizzes, segundo: “La fanaticada”.
“Yo duermo boca-abajo y abrazando la almohada” – 8 amigos son fans. Hazte fan.
“Me gusta el café con leche por la mañana sin mucha azúcar” – 4 amigos son fans. Hazte fan.
“Yo también he comido pan con diablito” – 12 amigos son fans. Hazte fan.
“Soy fanático compulsivo de los Quizzes” – Todos tus amigos son fans. Hazte fan.
Y tercero: ¿En qué piensas? O el también denominado “Estado”. Ese mensaje que colocas para que todo el mundo lo lea sin que necesariamente a todos les importe. Personalmente, es lo que más utilizo, ya que sirve para todo. Primero, ya no necesito de MercadoLibre, porque todo lo vendo anunciándolo por allí. Segundo, es el método más efectivo para matar la ladilla entre varios, colocando cualquier tontería y esperando que los demás comenten, casi todo sin ninguna finalidad pero igual es adictivo (¡Qué viva el Microblogging!).
Es increíble que hace muy pocos meses, era “la juventud” quien usaba el Facebook, y aunque mucha “gente mayor” tenía una cuenta, no estaban tan familiarizados como ahora. Hoy en día, no hay una fiesta o evento social, incluso cualquier día normal que involocre una cámara, en que cualquier tía o familiar de cualquier edad, de hecho casi siempre son los mayores, pronuncien frases del tipo “¡Foto, foto! Pal’ Feisbuuuu”. Bueno, al menos entienden mejor que antes cómo es eso de “mandar fotos por internet”, realmente para muchos, Facebook es Internet (o Internet es Facebook).
Bueno, definitivamente el Facebook no es lo mismo de antes, sino que ahora es un Twitter pero super cargado, con queso y tocineta (en otro artículo les hablaré de Twitter), en que se comparte todo tipo de material, a manera de poder estar informados de los gustos, preferencias y vidas de los demás, así nos importe o no (¡¡Más chismoso que nunca!!
). No está tan mal. Lo único que yo le arreglaría, sería lo de los cumpleaños
¡Ah! Ahora el Facebook te permite tener tu propia dirección. A mi me pueden encontrar en: Facebook.com/marcano



