Luz, cortes eléctricos, y más…
Es increíble que siempre suceda algo; no he sabido de varios días seguidos en que se pueda apreciar tranquilidad absoluta en relación a los sucesos nacionales. La situación del país es peor que la Isla de “Lost“, ya que el curso natural de las cosas pareciera alterarse siempre. ¡Estamos salaos!
Cuando no hay luz, puede que haya agua, pero si hay agua, entonces en definitiva no habrá luz. También puede que no haya ninguna pero es imposible que se tengan las dos al mismo tiempo; es como si se excluyeran mutuamente, como que no pudieran convivir juntas y cada quien se asoma cuando la otra se esconde (o ninguna aparece). Llega la luz, prendes el televisor y seguramente se cae el cable, pones RCTV Venevisión y lanzan una cadena; a veces todo parece un chiste muy bien elaborado. Aprovechando la situación, la gente de ¡Qué locura! Debería colocar cámaras en algunos ascensores del país para ver el pánico en que entran algunos de los que se quedan atrapados cuando cortan la electricidad y no hay planta (obvio que una cámara con baterías, no piensen “¿cómo va a grabar sin luz?”), al menos algo “divertido” saldría de todo esto, ¿no?
¿Cómo han lidiado ustedes con los cortes eléctricos? ¿Han podido soportar tres horas cada dos días estar sin aire/ventilador para poder dormir? Sé que los cortes han causado un gran impacto en la sociedad, ya que son miles de historias relacionadas al tema, como por ejemplo el caso de la señora que se ha tenido que perder la novela cada dos días y según ella, en los momentos en que ha estado más buena. También hay quienes han tenido que cocinar prendiendo madera y usando una parrilla (no todos tienen cocina a gas).
Decidimos salir a la calle para ver cómo lo está afrontando el venezolano. Luego de un rato investigando, nos encontramos con un señor que nos llamó mucho la atención. Él llevaba un bombillo en la mano, y simplemente estaba allí, sentado. Decidimos entrevistarlo de manera breve, para indagar un poco acerca de lo que vimos.

Yo: Señor García, ¿qué hace aquí sentado?
Sr. García: Bueno, prefiero estar sentado que estar parado, la luz viene dentro de dos horas aunque igual estoy ganando dinero.
Yo: Dígame, ¿qué hace usted con un bombillo en su mano derecha?
Señor García: Realmente lo tenía en la mano izquierda, pero ya se me durmió; y bueno mijo, como tú bien debes de saber, el estado decretó emergencia eléctrica, hay que estar preparados para cualquier situación.
Yo: ¿A qué tipo de situación se refiere?
Sr. García: Bueno, hay muchas situaciones de las que este bombillo me podrá sacar la pata del barro, por ejemplo la oscuridad, es muy útil en esos casos. También te mencioné que estoy ganando dinero aquí sentado. Escuché que con el asunto del dólar negro y el calentamiento global, los bombillos con baterías van bien pa’ arriba, y más porque los tienen acaparados; dentro de poco este bombillo costará igual o más que una planta eléctrica.
Entre explicaciones y teorías tan particulares, decidimos retirarnos, aunque al menos el Sr. García está preparado.
El asunto no había terminado acá, ya que al montarme en el vehículo y dirigirme hacia mi hogar, sucedió lo siguiente:
Como muchos deben haberse dado cuenta (no sé qué tanta diferencia haya entre ciudades, pero pongo el caso de Maracay), en los semáforos andan vendiendo café y papel tualé, que según no se consigue en los mercados pero gracias a Dios por los vendedores ambulantes. No sé quién controla esa mafia de los semáforos ya que en todos venden simultáneamente los mismos productos, por épocas, de a ratico, y parece que actualizan el stock cada cierto tiempo con mercancía nueva, así como las grandes marcas renuevan sus colecciones. Esas mentes maestras detrás de tal negocio, aprovechando el asunto de la energía eléctrica y la idiosincrasia nacional que nunca falla, la cual dicta que si hay “algo nuevo”, hay que comprarlo porque seguramente los demás también lo harán, y al ser pionero “te la estarás comiendo”. Hoy casi llegando a mi casa, en uno de los últimos semáforos, vi algo que de primera no creí y pensé que andaba mal de la vista; luego comprobé que en efecto, mi vista está bastante bien: ¡Un yesquero gigante! No sé si en tu región ya tienen tiempo, pero acá están frescos y recién llegados.

¿Cómo les puedo describir el producto? Técnicamente es la misma vaina, pero como el doble en alto y el triple en ancho. Lo que sí dista entre un yesquero normal y este “agrandado”, es el precio. Le digo al tipo (haciéndome el loco) “¡Chiiiaaaamo! ¿Qué es esoooo?” y me dice “Bueno papá, esta es la solución a tus problemas, mejor que una planta eléctrica; con esto vas a prender todas las velas de aquí al año que viene y no se te va a acabar, vas a prender un millón de cigarros, vas a iluminar donde sea, mira esta flama, esto sí es un yesquero” (¿o sea que los originales no lo son?). “¡Ah! ¿Un yesquero pero más grande?”, le digo. Volvió de nuevo “No papá, esto es más que un yesquero, esto es…” ¡Ajá! ¿Cuánto cuesta? “25 lucas papá, pero a ti porque me caíste bien te lo dejo en 20 lucas”.
Le dije que si me dejaba tomar una foto se lo compraba, a lo que él accedió. Luego que tomé la foto, me dijo “ok pues, ¿qué color quieres?”, para no decirle que no lo quería, le dije que no llegaba a los 20 (en realidad, ¿para qué quiero un yesquero gigante?), me preguntó cuánto tenía y le dije que no le iba a a dar menos de sus 20, que ese es su trabajo (buena labia, por si les hace falta alguna vez) y me fui.
Por ahora es todo, ya van a quitar la luz…
Fotos de ¡Ganate un Puff con Chocozuela!
Hace ya un tiempito (3 meses para ser exactos) anunciamos a las ganadoras del concurso ¡Gánate un Puff con Chocozuela! Luego de una laaarga espera por las fotografías (parece que las mandaron en un barco hasta China para ser reveladas, después otro hasta Australia para la digitalización, y por último uno de vuelta a nuetra tierra, que lamentablemente fue interceptado por el SENIAT y retenido en aduana), por fin las tenemos en nuestro poder para compartirlas con todos ustedes. Felicitamos de nuevo a Regina Ippoliti (puff naranja) y a Katiuska Garavito (puff turquesa), por estar disfrutando hoy en día de sus Puffs cortesía de Chocozuela.com
Sus declaraciones fueron las siguientes:
Regina: De verdad me siento muy agradecida con el blog, si no fuese por Chocozuela, todavía estaría durmiendo en el piso. Muchísimas gracias por hacer de mis noches más cómodas.
Katty: ¿Qué les puedo decir? ¡Chocozuela es lo máximo! Toda la vida soñé con tener un puff, tenía incluso pesadillas deseando uno. Ya puedo morir en paz. ¡Ah! Un saludo a mi mamá
Pronto estaremos anunciando un nuevo concurso así que pendientes. ¡Ah! Una preguntica:
¿Qué le pasó al Facebook?
Sé que para todo producto hay cambios, hay evolución, hay mejoras, siempre buscando hacer las cosas mejores, pero también sé que si algo está bien, a veces es mejor no tocarlo. Dicen que cada cabeza es un mundo, aunque esa frase es anticuada, ya que en la actualidad que vivimos, la frase correcta es “Cada cabeza es un Facebook” (o cada Facebook es un mundo, no sé). Lo cierto es que, personalmente, he notado grandes cambios con respecto a lo que el Feisbuk solía ser, y creo que antes, a pesar de varias cosas, era mejor. ¿Alguien piensa lo mismo o soy sólo yo?
Por ejemplo, gracias al Facebook más reciente, los cumpleaños siempre “se me olvidan”. Antes los veía arribita, de primeros, pero ahora están escondidos, complicándonos a todos el “acordarnos” de los cumples de los y las panas (ya no podemos siquiera fingir que nos acordamos del cumple de la gente). Les recomiendo que cuando cumplan, lo anuncien en grande y con colores en su “Estado”, para que así todos “nos acordemos”
.
Los Quizzes: Creo que el cambio que dio al Facebook una vuelta desagradable para algunos y adictiva para otros, fueron los benditos (¿o malditos?) quizzes. ¡Chamo! Me la paso todo el día ocultándolos, pero parece que mientras oculto uno, ya aparecen dos más. Bueno, seamos claros, no toda la culpa no es de ellos (aunque ya con existir, son cómplices), la culpa es de la personas que todos, absolutamente todos los quizzes que hacen, los publican a su perfil (supongo que no han visto el botón “Saltar este paso”). Desde el punto de vista favorable, no niego que hay quizzes entretenidos, que valen la pena. Yo personalmente creé el Quiz “¿Qué personaje de Two and a Half men eres?“, y hasta la fecha, ha sido realizado por más de 122.000 personas (sí, ciento veintidos mil, ¡deberían pagarme!). Por otro lado, hay quizzes que no sé cómo llamarlos, ya que son tan pero tan patéticos, que no hay ni forma de referirse a ellos. Son tantos que me es imposible nombrarlos pero he visto de todo. “¿Qué canción de Los Tigres del Norte eres?”, “¿Con cuál letra comienza el nombre del amor de tu vida?”,”¿Qué personaje de ‘Buscando a Nemo’ eres?”,”¿Qué personaje de ‘Somos tú y yo’ es tu novio ideal?”,”¿Qué Pokemón eres?”,”¿Qué tanto sabes de la Biblia?”, etcétera, etcétera. Estoy seguro que ustedes han visto quizzes peores, así que no duden en contarme.

Parece que el Facebook de ahora sólamente son tres cosas. Primero los Quizzes, segundo: “La fanaticada”.
“Yo duermo boca-abajo y abrazando la almohada” – 8 amigos son fans. Hazte fan.
“Me gusta el café con leche por la mañana sin mucha azúcar” – 4 amigos son fans. Hazte fan.
“Yo también he comido pan con diablito” – 12 amigos son fans. Hazte fan.
“Soy fanático compulsivo de los Quizzes” – Todos tus amigos son fans. Hazte fan.
Y tercero: ¿En qué piensas? O el también denominado “Estado”. Ese mensaje que colocas para que todo el mundo lo lea sin que necesariamente a todos les importe. Personalmente, es lo que más utilizo, ya que sirve para todo. Primero, ya no necesito de MercadoLibre, porque todo lo vendo anunciándolo por allí. Segundo, es el método más efectivo para matar la ladilla entre varios, colocando cualquier tontería y esperando que los demás comenten, casi todo sin ninguna finalidad pero igual es adictivo (¡Qué viva el Microblogging!).
Es increíble que hace muy pocos meses, era “la juventud” quien usaba el Facebook, y aunque mucha “gente mayor” tenía una cuenta, no estaban tan familiarizados como ahora. Hoy en día, no hay una fiesta o evento social, incluso cualquier día normal que involocre una cámara, en que cualquier tía o familiar de cualquier edad, de hecho casi siempre son los mayores, pronuncien frases del tipo “¡Foto, foto! Pal’ Feisbuuuu”. Bueno, al menos entienden mejor que antes cómo es eso de “mandar fotos por internet”, realmente para muchos, Facebook es Internet (o Internet es Facebook).
Bueno, definitivamente el Facebook no es lo mismo de antes, sino que ahora es un Twitter pero super cargado, con queso y tocineta (en otro artículo les hablaré de Twitter), en que se comparte todo tipo de material, a manera de poder estar informados de los gustos, preferencias y vidas de los demás, así nos importe o no (¡¡Más chismoso que nunca!!
). No está tan mal. Lo único que yo le arreglaría, sería lo de los cumpleaños
¡Ah! Ahora el Facebook te permite tener tu propia dirección. A mi me pueden encontrar en: Facebook.com/marcano
¿Será que lo perdonan? Parte 2
Si te perdiste la primera parte de “¿Será que lo perdonan?” (el video), clic acá para verlo (sino no entenderás este artículo).
¿Qué es lo que siempre pasa cuando alguien se graba a sí mismo pidiendo perdón y hace público un video? No me refiero a la fama que ésto genera, ni al chalequeo, ni a las penas ajenas, ni a lo patético que pueda ser y tampoco a lo posiblemente en vano que resulte, no, nada de eso. Me refiero a las parodias. Para los pocos que no saben qué es una parodia, es básicamente lo que las madres y abuelas llaman “remedar”. Cuando ellas dicen algo y ustedes lo repiten, así como imitándolas pero a manera de burla, se podría considerar una parodia, y claro, cómo olvidar las típicas respuestas No me estés remedando María Cristina, estás buscando lo que no se te ha perdido…”, bueno, al pana del video, “lo remedaron”.
Como medio honesto de comunicación que somos (nunca distorsionamos la información), no podíamos permitir que este asunto pasara por alto, había que compartir con ustedes, fieles lectores, todos los acontecimientos relacionados a este suceso que tuvo tanta repercusión. Por cierto, no fue una sola parodia, no señores, más de uno se tomó la molestia. Tampoco fueron dos. ¿Tres? ¡Tampoco! Fueron cuatro parodias (y seguramente saldrán más, cada vez mejores, ojo, no estoy enviando ningún mensaje indirecto y subliminal ni incitando a que sigan grabando más parodias, es sólo un comentario común y corriente sin intención alguna). Vamos con los videos:
El Perdón de Melanio Escobar: Para mí, el mejor de todos. Corto pero preciso. Melanio, si estás leyendo, todos te felicitamos. Excelente calidad de audio y video.
El Perdón de Daniel Gaiteiro: Aunque dura incluso más que el original, cada vez se va poniendo mejor. Un gran sarcasmo implícito con toques personales del autor. Muy bueno Daniel.
El Perdón de Miguelitro: Dicen que “los gorditos” son los más cómicos, no me quedaron dudas con este video. Algo grotesco pero es éso lo que lo hace tan excelente. Buenísimo Miguelitro, deberías trabajar en un programa de humor.
El video #4 (El Perdón de Jonathan Marin) tiene muy mala calidad de audio (no entendí ni la mitad), pero lo importante es que se tomó el tiempo y la molestia para tan noble causa. Si tienes buen oído, lo puedes ver haciendo clic aquí.
Pronto les traeremos el veredicto final (ya los agentes infiltrados están realizando las averiguaciones), y les informaremos “Si lo perdonaron o no”, mientras esperamos ese momento, hablemos de las parodias:
¡Actualización! Una lectora nos mandó la siguiente imagen, acompañada del siguiente texto:
Hola chicos de Chocozuela, indudablemente el chamo fue el ganador de todos los Oscars con lo de mejor actuación y banda sonora y todas las estatuillas, incluso estuvo en la ceremonia jajaja, si no me creen aquí les mando una foto. Graciasss. Lore la maracucha! Viva el Zuliaaaa…

Bueno, no sé si la foto sea verdadera o un montaje de ésos sofisticados (hoy en día todo se puede), pero igual nuestras más sinceras felicitaciones, un Oscar no se gana todos los días, y menos dos
¡Ah! Se me olvidaba. Muchos me han tildado de “rata”, a lo que no le veo sentido. Me han dicho cosas como “Eres una rataaa jajaja, pero demasiado buenooo el video jaja”, ¡Descarados! más ratas son ustedes
¡Han cantado bingo!
Yo no sabía bien cómo era eso de ir al bingo. Como toda persona que tuvo algo de infancia, sí llegué a jugar bingo de pequeño, con los cartones esos gigantes que vendían en “Todo a 999″, y que para no dañarlos a pesar que la caja traía como 500 cartones, eran marcados con caraotas (o en su defecto, cualquier grano disponible en nuestra cocina). No sé, yo imaginé que sería algo muy similar, un cartón lleno de números, unas caraotas, y a jugar.
Llegamos al sitio en cuestión (me sentí como en Las Vegas, aunque nunca he ido), nos metieron mano en la entrada, hubo que poner las llaves al lado del detector de metales, y luego de pasar por uno que otro reto anti-delictivo (como mostrar las cédulas porque nos vieron cara de niños) pudimos pasar al casino. Luego de atravesar una gran cantidad de máquinas tragamonedas (aunque aquí son tragabilletes) pudimos llegar al área del bingo. Mesas gigantes, sillas verdes, muchas viejas personas de la tercera edad, y una voz homosexual amanerada que con su tono robótico decía un número tras otro. Estuve a punto de ir a la barra para comprar los cartones pero menos mal que Miguel (un reconocido mafioso y experto jugador de bingo) me dijo que ellos los traían a la mesa. Ok, ya sentados, llega uno de los trabajadores y nos pregunta cuántos cartones queremos (íbamos en son de paz, pedimos uno para cada quien).

Pasó una, pasaron dos, pasaron tres, y pasaron hasta diez rondas y nada que ganábamos (menos mal que el cartón costaba mil bolos). Ya me estaba empezando a molestar, ¿Qué tan difícil podía ser ganar un bingo? Sí, más de lo que pensé. Aunque son poquitos los números a pegar, es demasiada la gente que juega. Aparte que al principio no fue tan sencillo, el tipo que dice los números parece que siempre quisiera terminar cada ronda lo más rápido posible para salir corriendo al baño. Es número tras número sin detenerse, mucha violencia en un juego tan ameno. Ya nos estábamos dando por vencidos, pero en vez de retirarnos, aumentamos la agresividad, comenzamos a comprar de hasta 6 cartones por cabeza a ver si las posibilidades eran mayores (parece que no) y comencé a considerar seriamente que era mejor haber invertido el dinero en una caja de cerveza, el que quisiera jugar bingo, en mi casa estaban los cartones y las caraotas.
Nunca pensé que pudiese ser tan complicado. Siempre creí que la parte verdaderamente difícil sería pegar el grito frente a tanta gente, ese que retumba en los oídos de todos para anunciar que hay un bingo en la sala.

Llegó la medianoche, y era hora del especial. Creo que eran 6 palos al cartón lleno, e indudablemente éste era el momento que habíamos estado esperando, la suerte no nos podía traicionar esta vez, no podíamos fallar porque ya lo habíamos hecho demasiado (¡Ni una línea habíamos pegado!). Comenzamos bien, logrando uno que otro número, todo de maravilla, era nuestra oportunidad, así lo presentíamos. Se sentía la tensión en el ambiente, la gente golpeando con los marcadores, actos de invocación del tipo “Vamos, vamos, la bolita 10″ y mucho pero mucho sudor brotando de todos los poros en la sala. Mientras más números cantaban, más se sentía que venía el bingo, nadie quería hasta que fuese el de cada quien, y se veían caras arrugadas y cu…ellos apretados. Nos faltaba un maldito número (y disculpen la expresión) pero un número, uno solo, no dos ni tres, sino uno. A lo que una vieja por allá en el fondo gritó la indeseada palabra: ¡BINGO!
¡Han cantado bingo!

Muchas frases se escucharon por todo el sitio, especialmente cosas relacionadas con la la madre de la señora que ganó, y aunque ella se llevó 6000 bolívares, también se llevó todas las malas vibras del ambiente, insultos, falsos elogios y miradas penetrantes, ¡Pero ganó! Ella si pudo ganar y nosotros no (yo hubiese aceptado todas esas mentadas de madre a cambio de haber ganado) pero parece que no fue nuestra noche. Seguramente en la próxima gano

Gente dormilona, Parte 6
Partes Anteriores: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5.
Para los que creían que ésto había terminado, mientras la gente siga quedándose dormida, continuaremos. En esta edición podremos apreciar una gran particularidad.
¿Qué pasa si sumas los siguientes elementos? Tener un examen parcial al día siguiente, no disponer de vehículo propio, y el único autobús que va a la universidad sale a las 5 am (levantarte a eso de las 3, para llegar a la parada a las 4, y lograr conseguir un puestico). Todo es igual a sueño, mucho sueño, logrando y tendiendo a confundir una mesa con una cama.

Cuestión de utilizar los implementos, como el sweater para cubrirse del sol, el bolso como almohada y pues… la madera como colchón.





Bueno, yo también lo hice alguna vez
Acá una foto “extra” que nos envía Yaury Yadalid, en la que podemos apreciar lo interesante, entretenido y fascinante que estaba el acto en que se encontraba su amiga, tanto así, que el señor de atrás también estaba prestando mucha atención ![]()

Nunca será suficiente, volveremos con más. ¿Quieres que tus amigos sean ridiculizados famosos? Envíanos sus fotos durmiendo a:
![]()
Choco-Viajes: Los Andes, parte 2
Bueno, luego de aquella noche en Barinas terminamos de llegar a Mérida, que indudablemente fue mucho mejor. La primera noche nos quedamos en Santo Domingo, un pueblo tranquilo pero con mucha gente, al menos hubo vida hasta tarde. Fuimos a una “disco” que se llamaba “Cheo” o el dueño se llamaba así no sé, donde pudimos apreciar la buena música de Sandy y Papo, además de cosas más recientes como “El Gato Volador”. Las birras a 3 bolívares, nada mal.
Lo mejor de Mérida son dos cosas: Primero, es una buena ocasión para disfrazarse, para comprar bufandas, gorros, chaquetas, guantes, pantallar un rato pues, y así cargas tu botella de cualquier licor seco en la mano con la excusa de “calentarte”, tú sabes, el frío. Y lo otro son los policías, sí, allá con tanto frío el delito es poco y no se tienen que preocupar mucho que digamos, no son unos atorrantes sobraos como en las demás ciudades (al menos en la mía es así), son tranqulitos, muy panas, tanto que hasta me tomé una foto con uno cuando estaba en el Pico “El Águila”
(parece que la policía de allá usa BlackBerrys).


Es impresionante la cantidad de montañas, infinidad de ellas, ruedas y ruedas y sigues rodando y nunca terminas de rodar y de bordear cuanta montaña se atraviese, todo para llegar a la punta de alguna o para bajar de otra, aunque las vistas no están nada mal.

Otro sitio al que fuimos fue un Zoológico, o Parque Nacional, no sé, se llamaba “Los Chorritos” y había de todo: chivos, vacas, venados, conejos, osos, tigres, leones, zamuros, culebras… Recuerdo un tipo (quién sabe a qué tribu analfabestia pertenece) que estaba parado con los hijos y la esposa frente a una jaula gigantesca en la que había un Cóndor. Resulta que en todas partes donde hay un animal, también hay un cartel con el nombre del mismo (dígase perro, gato, ratón, etc), su especie, e información adicional como el género. En la jaula del Cóndor, el cartel estaba para otro lado, y justo al frente de la misma, había era otro cartel. El niño pregunta “¿Papá, cómo se llama este animal?” El señor, luego de pensar un momento, aparentemente encontró la respuesta que saciaba la duda de todos “Se llama Baños hijo, y mira, lo hay hembra y macho”. Sí, el cartel era uno que decía “Baños” con los simbolitos de hombre y mujer y una flecha que apuntaba hacia arriba, donde también estaba el Cóndor. Bueno, al menos se fueron por todo lo alto, derrochando sabiduría


Bueno, el resto son artesanías, mucha neblina (puedes hacer como si tuvieras algún tipo de superpoder, ya que al soplar, sale humo por la boca debido al frío), muy entretenido. Hay muchos sitios turísticos pero es aburrido contarlo, mejor es que vayan. Lo que sí contaré en el próximo artículo fue cómo fuimos a parar a un Motel por equivocación

Choco-Viajes: Los Andes, parte 1
Y como Chocozuela no descansa (bueno, a veces
) aprovechando la gran tecnología de mi Sony Ericsson y el cable USB que juntos me permiten tener internet dondequiera que esté (no, no hace falta un BlackBerry), aprovecharé para compartir con ustedes estos días que estaré dando unas vueltas por los Andes de nuestro País. Lectores andinos, disculpen si se me sale alguna pequeña crítica o algo que pueda resultarles ofensivo (tampoco es que nos importe mucho
).
Luego de pasar un ratico rodando por autopista y carretera (unas 6 horas), llegué a… Bueno la verdad ni sabía dónde estábamos hasta que me informaron que nos encontrábamos en el aburrido pacífico pueblo de Barinitas, Edo. Barinas. Siendo ya algo oscuro, nos introdujimos en el primer Resort que encontramos. Un bonito lugar que aunque en la entrada decía “Hotel”, era más bien un intento de Posada. Conocí los baños “All-in-one”, donde, literalmente, la regadera está al lado del lavado y en frente de la poseta (no sé bien cómo haré mañana para bañarme, aunque si es de esperar a llegar a Mérida, mejor). Decidimos salir a cenar, con ganas de degustar algún plato digno de la región (una hamburguesa o un pepito sería más que suficiente) pero nos dimos cuenta de algo. Todo (o al menos a primera vista), todo estaba cerrado (¿Y esta gente a qué hora se duerme? Si apenas eran las 11 pm). Este pueblo creo que ni siquiera es pueblo (en los pueblos hay gente, luz, al menos un carrito de perros abierto). Lo primero (de lo poco) que conseguimos abierto fue “La Gran Parada”, una mega discoteca digna de una ciudad como ésta (sí, quedé sorprendido), se escuchaban las vibraciones y el gran sonido con aquella potencia nada normal, seguro la rumba estaba buena (lástima que era puro vallenato).

Seguimos rodando (primero hay que comer, luego se piensa en la diversión) y encontramos algo parecido a un Burger King pero más adaptado a la región. Nos atendió un ¿Gocho? ¿Andino? ¿Cómo se les dice? Bueno, un comerciante que se encontraba con una señora que ni se movía, ni decía nada, (supongo que su esposa, o empleada, o ambas) y que nos dijo algo como “Bueno ahí me quedan unos bistecs, una yuca y un poquito de ensalada ¿Uds.Son 8? Deben salir como 7 platos bien resueltos” (no dudamos en acceder ¡Era lo único en las 3 calles que conforman Barinitas!). Mientras el señor preparaba la carne sobre la leña, se echaba sus palitos de Whisky (fue como hacer parilla en mi casa), y bueno, al fondo de las instalaciones tenía el hilo musical para los clientes, un TV con un DVD de videos (tomados directamente de HTV) y sí, pura cumbia y cosas de ésas que caracterízan al canal. No estuvo mala la comida.



Menos mal que mañana mismo seguimos pa’ Mérida, en lo que ocurra algo interesante les traigo la parte 2
¿Algún lector de Barinitas que nos cuente cómo hace para vivir aquí?
6 huecos en 60 segundos
Y aunque sé que muchos de ustedes superan ese insignificante récord todos los días, me tomé la molestia de capturar la mayor cantidad de fotos posibles en 1 minuto. Andábamos en el carro de George (un pana con sonrisa colgate, huequitos en las mejillas y lo menos importante: Un Mazda 6, para las chicas interesadas), a lo que me dice “Tómale fotos a los huecos, para chocozuela“. Bueno ¿Por qué no?






Increíble el estado en que se encuentran nuestras vías. Vamos a ver si los señores nuevos gobernadores y alcaldes tapan al menos la mitad.
¿Alguien sabe cómo es que cada vez hay más huecos? Un día no hay nada y al otro están allí
Gente dormilona, Parte 5
Partes Anteriores: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4.
¿A quién no le gusta la gente dormilona? Los panas de la universidad siempre me dicen “chamo sabes que te tengo unas fotos pa’ los dormilones” o sino “vi a fulanito durmiendo, lástima no cargaba la cámara encima”. Se están tomando muy en serio el pillar gente dormida. Chocozuela marcando la pauta
Acá un chico muy interesado en la clase, cerró los ojos para procesar mejor las palabras del profesor.

Chamo ¡Cuidado y te roban!

Este pana ni idea, pero tiene el cabello brutal.

El gringo mezcló medicamentos con alcohol, y bueno…

5:30 rodando pa’ Valencia…

¿A quién no le da sueño? No me dormí puro para tomar las fotos ![]()

A este viejo lo pillé en el Casino ¿Será que perdió los reales y no tenía dónde quedarse?

Mala calidad, pero hace tiempo sin publicar una del bus (gracias Victor).

Otro más…

Volveremos pronto con más gente dormilona
¡Ah! Si tienes fotos, mándalas a: 









