Luz, cortes eléctricos, y más…
Es increíble que siempre suceda algo; no he sabido de varios días seguidos en que se pueda apreciar tranquilidad absoluta en relación a los sucesos nacionales. La situación del país es peor que la Isla de “Lost“, ya que el curso natural de las cosas pareciera alterarse siempre. ¡Estamos salaos!
Cuando no hay luz, puede que haya agua, pero si hay agua, entonces en definitiva no habrá luz. También puede que no haya ninguna pero es imposible que se tengan las dos al mismo tiempo; es como si se excluyeran mutuamente, como que no pudieran convivir juntas y cada quien se asoma cuando la otra se esconde (o ninguna aparece). Llega la luz, prendes el televisor y seguramente se cae el cable, pones RCTV Venevisión y lanzan una cadena; a veces todo parece un chiste muy bien elaborado. Aprovechando la situación, la gente de ¡Qué locura! Debería colocar cámaras en algunos ascensores del país para ver el pánico en que entran algunos de los que se quedan atrapados cuando cortan la electricidad y no hay planta (obvio que una cámara con baterías, no piensen “¿cómo va a grabar sin luz?”), al menos algo “divertido” saldría de todo esto, ¿no?
¿Cómo han lidiado ustedes con los cortes eléctricos? ¿Han podido soportar tres horas cada dos días estar sin aire/ventilador para poder dormir? Sé que los cortes han causado un gran impacto en la sociedad, ya que son miles de historias relacionadas al tema, como por ejemplo el caso de la señora que se ha tenido que perder la novela cada dos días y según ella, en los momentos en que ha estado más buena. También hay quienes han tenido que cocinar prendiendo madera y usando una parrilla (no todos tienen cocina a gas).
Decidimos salir a la calle para ver cómo lo está afrontando el venezolano. Luego de un rato investigando, nos encontramos con un señor que nos llamó mucho la atención. Él llevaba un bombillo en la mano, y simplemente estaba allí, sentado. Decidimos entrevistarlo de manera breve, para indagar un poco acerca de lo que vimos.

Yo: Señor García, ¿qué hace aquí sentado?
Sr. García: Bueno, prefiero estar sentado que estar parado, la luz viene dentro de dos horas aunque igual estoy ganando dinero.
Yo: Dígame, ¿qué hace usted con un bombillo en su mano derecha?
Señor García: Realmente lo tenía en la mano izquierda, pero ya se me durmió; y bueno mijo, como tú bien debes de saber, el estado decretó emergencia eléctrica, hay que estar preparados para cualquier situación.
Yo: ¿A qué tipo de situación se refiere?
Sr. García: Bueno, hay muchas situaciones de las que este bombillo me podrá sacar la pata del barro, por ejemplo la oscuridad, es muy útil en esos casos. También te mencioné que estoy ganando dinero aquí sentado. Escuché que con el asunto del dólar negro y el calentamiento global, los bombillos con baterías van bien pa’ arriba, y más porque los tienen acaparados; dentro de poco este bombillo costará igual o más que una planta eléctrica.
Entre explicaciones y teorías tan particulares, decidimos retirarnos, aunque al menos el Sr. García está preparado.
El asunto no había terminado acá, ya que al montarme en el vehículo y dirigirme hacia mi hogar, sucedió lo siguiente:
Como muchos deben haberse dado cuenta (no sé qué tanta diferencia haya entre ciudades, pero pongo el caso de Maracay), en los semáforos andan vendiendo café y papel tualé, que según no se consigue en los mercados pero gracias a Dios por los vendedores ambulantes. No sé quién controla esa mafia de los semáforos ya que en todos venden simultáneamente los mismos productos, por épocas, de a ratico, y parece que actualizan el stock cada cierto tiempo con mercancía nueva, así como las grandes marcas renuevan sus colecciones. Esas mentes maestras detrás de tal negocio, aprovechando el asunto de la energía eléctrica y la idiosincrasia nacional que nunca falla, la cual dicta que si hay “algo nuevo”, hay que comprarlo porque seguramente los demás también lo harán, y al ser pionero “te la estarás comiendo”. Hoy casi llegando a mi casa, en uno de los últimos semáforos, vi algo que de primera no creí y pensé que andaba mal de la vista; luego comprobé que en efecto, mi vista está bastante bien: ¡Un yesquero gigante! No sé si en tu región ya tienen tiempo, pero acá están frescos y recién llegados.

¿Cómo les puedo describir el producto? Técnicamente es la misma vaina, pero como el doble en alto y el triple en ancho. Lo que sí dista entre un yesquero normal y este “agrandado”, es el precio. Le digo al tipo (haciéndome el loco) “¡Chiiiaaaamo! ¿Qué es esoooo?” y me dice “Bueno papá, esta es la solución a tus problemas, mejor que una planta eléctrica; con esto vas a prender todas las velas de aquí al año que viene y no se te va a acabar, vas a prender un millón de cigarros, vas a iluminar donde sea, mira esta flama, esto sí es un yesquero” (¿o sea que los originales no lo son?). “¡Ah! ¿Un yesquero pero más grande?”, le digo. Volvió de nuevo “No papá, esto es más que un yesquero, esto es…” ¡Ajá! ¿Cuánto cuesta? “25 lucas papá, pero a ti porque me caíste bien te lo dejo en 20 lucas”.
Le dije que si me dejaba tomar una foto se lo compraba, a lo que él accedió. Luego que tomé la foto, me dijo “ok pues, ¿qué color quieres?”, para no decirle que no lo quería, le dije que no llegaba a los 20 (en realidad, ¿para qué quiero un yesquero gigante?), me preguntó cuánto tenía y le dije que no le iba a a dar menos de sus 20, que ese es su trabajo (buena labia, por si les hace falta alguna vez) y me fui.
Por ahora es todo, ya van a quitar la luz…
Todo es una mafia
Es increíble la manera en que funciona el país. Yo pensaba que los verdaderos mafiosos eran de origen Siciliano pero aparentemente eso quedó en la historia. La nueva mafia, visto de otra manera, reside acá en nuestro país. ¿Cómo es posible que todo se maneje de manera ilícita? ¿Por qué las cosas no pueden ser normales y fluidas? Supongo que no hay mucha gente honesta, y los que lo son, tarde o temprano dejan de serlo.
Siempre que quiero ir a un juego de béisbol, las ganas se desvanecen al saber que con tan solo llegar a la taquilla, las entradas siempre estarán “agotadas”. ¿Pero cómo es esto? Si nunca se ve suficiente gente como para que se acaben tan rápido, y son muy pocos los “privilegiados” que logran conseguir un ticket de la manera transparente. Algo fijo, es que luego que me alejo de la taquilla, me caen entre cinco y diez revendedores, con paquetes de entradas, en todas las locaciones y asientos deseados, también en la cantidad requerida. ¿Cómo es esto? Pregunto de nuevo. Se supone que el máximo permitido por persona es de cuatro a seis entradas, pero claro, la mafia por delante. No hay dudas del “cuadre” entre las vendedoras de la taquilla y los revendedores, que son los mismos que venden mercancía fuera del estadio. En estos días pagué 100 Bs. por una entrada de 40 Bs. De manera muy humilde se ganan más del 100% del costo. Dinero fácil, a costa de los demás. Vergüenza es un término que a pocos le enseñaron. Aunque personalmente no culpo a esa gente. Si les atribuimos la necesidad de “rebuscarse” y la ignorancia que con ello lleva, podemos ignorar el problema desde abajo y verlo desde arriba.
Tomo como ejemplo personal el estadio José Pérez Colmenares acá en Aragua. ¿Dónde están los tipos presuntamente preparados para gerenciar un estadio de béisbol? Como el modelo jerárquico y burócrata que se maneja en este país, al revisar el personal administrativo del “José Pérez”, podemos encontrar una gran cantidad de cargos como: Presidente, Gerente General, Vicepresidente, Director, Coord. Administrativa, Cuatro asistentes contables, Coord. Programa de desarrollo, Gerente de Medios, Asist. De Prensa, Gerente de Mercadeo, Gerente de Ventas & Merchandising, Coord. De Ventas, Cinco asistentes de Ventas & Merchadising, Coord. de Abono y Ventas especiales, dos asistentes De Taquilla, Asist. De Oficina, Jefe de Operaciones, y unos cuantos más.
En otras palabras, yo lo llamaría “pura gente inútil” (no a quienes cursaron carreras relacionadas a lo mencionado, sino directamente a esos que trabajan en el estadio). ¿A qué se dedican? Yo sé a qué, porque personalmente he visto a muchos de ellos, tirando físico por todo el estadio, con un carnet guindado y sin hacer algo productivo. Simplemente socializar, disfrutar de los juegos, y dar órdenes, porque ¡Cómo le encanta dar órdenes al que tiene un cargo! Yo me pregunto, ¿cómo es posible que con tantos puestos, tantas supuestas responsabilidades, tantas cosas por hacer, esta gente se dedique a no hacer nada para atacar el problema de los revendedores? (lo único que atacan es a las llamadas “Felinas”, que son las chicas que bailan en el estadio). Se me ocurre otra cosa, ¿será que en vez de ser un problema, es un interés en común que tienen todos?
Veamos, el estadio en cuestión tiene capacidad para 12.647 personas (más los coleados). Asumamos que sólo un tercio de las entradas sean para revendedores, dejando así 8000 restantes entre abonados, gradas y gente con mucha suerte. Los costos oscilan entre 40 y 110 bolívares, así que promediemos unos 50 Bs. Por entrada, considerando que hay más baratas que caras. Todo juego con los gloriosos Leones o con el Magallanes, es un lleno casi seguro. Digamos que se revendan 4000 entradas, menos del tercio inicialmente hablado. También asumamos un 100% de ganancia a lo promediado, ya que a las más baratas se les gana más y a las más caras menos. Cuenta sencilla: 4000 x 50 = 200.000 Bs.F. (200 palos de los de antes). Eso en un solo juego. Siendo Home Club los Tigres, son diez juegos conjuntamente contra el Caracas y el Magallanes, lo cual hace, sí, dos mil millones de los viejos, o dos millones de los fuertes. La temporada regular dura dos meses y pico (súmenle las ganancias que trae el Round-Robin, en que venden las entradas más caras todavía y puede que sean más los juegos). ¿Entre quiénes se reparten esos 2 millones de bolívares fuertes? Que como ya vimos, se hacen en apenas dos meses. Pues entre los revendedores directamente enlazados, las vendedoras de la taquilla, y esos “Gerentes de tal y tal” que no hacen nada por penar la reventa de entradas. Si nos vamos por los números exagerados, y decimos que hay unas 40 personas implicadas, eso equivale a 50 palitos para cada quien, extra de sus “ganancias regulares”. Igual no creo que sea equitativo, a los de arriba seguro les queda más. Pero ya sean 20 ó 50, para alguien que en esos dos meses se puede ganar entre 1200 y 5000, no es despreciable la oferta.

Definitivamente el dinero lo es todo para muchos, o para casi todos. Personalmente, y visto desde afuera, no me prestaría para tal cosa ya que es muy desagradable el querer disfrutar de un deporte y tener que acudir a tales medios para hacerlo. Espero que algún día caigan, ya sea por voluntad de la misma gente al no comprarles las entradas (que lo veo difícil), ya que pongo en gran duda que alguien “le meta mano al asunto”. Lo ideal sería llevar preso a todo revendedor detectado, pero si en tantos años no han tomado cartas en el asunto, dudo que por ahora lo hagan, y menos cuando todos se benefician. No estaría mal una organización sin fines de lucro, también basada en mafias y financiada por alguien que le caigan muy mal los revendedores, que se encargue de eliminarlos (literalmente), pero es mucha ficción por ahora. ¡Ah! Hasta para el estacionamiento hay mafia, dicen que no hay puestos cuando ves la mitad del espacio vacío. Dicen que “Lo que tiene precio, poco valor tiene”, pero para mi tendría mucho valor el comprar una entrada de la manera legal y sin tener que sentarme casi en el estacionamiento.
Otra manera de conseguir entradas, es siendo pana de la chama de la taquilla, o teniendo un primo que conozca al hermano del sobrino del jefe de seguridad, o incluso más fácil, siendo familia del gobernador. A pesar de las muchas “vías de acceso”, tal vez lo mejor sea ver el partido por televisión. Por cierto, leí que las entradas para la Serie Del Caribe 2009-2010, que será celebrada en Margarita, ya están vendidas. Pero no se preocupen, seguro habrá uno que otro revendedor que nos ayude.
El Soporte Técnico, parte 2
Caso 2:
Compañía: HP (Hewlett-Packard).
Grado de Inutilidad: 8.5/10.
Casos Resueltos: Uno que otro.
Casos Fallidos: El mío (casi).
El Cliente: Mi persona.
El Empleado: Elizabeth (Mexicana) y Juan (Pueltorriqueño).
Indudablemente el servicio internacional casi siempre será mejor que el de Venezuela, aunque eso no lo hace perfecto.
Thanks for calling Hewlett-Packard, gracias por llamar a HP, for english say one, para español diga dos. “Dos”. Gracias. Si desea comprar un ordenador portátil diga comprar, si desea soporte técnico diga soporte, si desea alguien para conversar un rato… “Soporte”. Su llamada es muy importante para nosotros, nuestros operadores se encuentran ocupados, por favor espere que en breves momentos le atenderemos (musiquita, y el mismo mensaje nuevamente, con esa voz como cuando pides saldo). Finalmente, minutos después:
Elizabeth (hablando muy rápido): Sí muy buenas tardes ¿Qué tal cómo le va? Usted ha llamado a HP en español (¿En seeerio?) ¿Me indica su nombre y en qué lo puedo ayudar el día de hoy? Le recuerdo que si dispone de un identificador de caso abierto me lo puede indicar para acelerar el proceso.
Yo: ¿Ah?
Elizabeth: Sí muy buenas tardes ¿Qué tal cómo le va? Usted ha llamado…
Yo: Sí sí, ajá, Fernando Marcano, y es primera vez que llamo.
Elizabeth: Ok, voy a necesitar sus datos (Casi me pregunta hasta el tipo de sangre, como si eso fuese a arreglar la computadora).
Elizabeth: Ok señor ¿Cuál es su problema?
Yo: Bueno es que la laptop que compré al rato de prenderla siempre da pantallazos azules.
Elizabeth: ¿Me indica el modelo, código de no se qué, ésto, aquello y lo otro de su portátil?
Yo: Aja, pin, pun, pan…
Elizabeth: Ok señor, según estoy viendo acá, ud. Dispone de una HP Pavilion dv-6000.
Yo: ¿Y cómo supiste?
Elizabeth: Por el serial que ud. Me dio señor (no entendió el sarcasmo).
Yo: Ok ¿Crees que ya podemos hablar del problema o te falta algo más?
Elizabeth: Ok señor desde acá no le puedo solventar el problema, tendré que transferirle al departamento de sistemas.
Yo: ¿Y entonces para qué tantas preguntas?
Elizabeth: Es para llevarle un control señor.
Yo: ¿Un control? Ummm… ¿Y cómo está México? ¿O eres inmigrante?
- – - Musiquita – - – En HP tenemos las mejores soluciones para usted – - – Musiquita – - -
Juan: Sí muy buenas taldes, gracia pol llamal a HP, le habla Juan ¿Me indica su número de caso?
Yo: ¿Mi número de caso? Chamo no sé, pregúntale a Elizabeth.
Juan: ¿A quién señol?
Yo: Elizabeth, la muchacha que me transfirió contigo.
Juan: Señol lo que pasa es que son depaltamentos separaos ¿Ve? ¿No le dieron su número de caso?
Yo: (Estos inútiles) Ehh, no, no me lo dieron.
Juan: Ok señol voy a tenel que tomal-le sus datos...
Yo: Ah ¿Para el control no?
Juan: Correcto señol ¿Ya había llamado antes?
- – - Bueno, me tocaba inventar, para no dar los datos oootra vez – - -
Yo: Ehhh ¡Sí! Ahora que recuerdo se me extravió el número de caso, pero ya todo está en el sistema, de hecho me dijeron que te planteara la problemática para pasar directo a resolverla.
Juan: Ok señol, entonces vamos a procedel ¿Cuál es su problema?
Yo: El mío ninguno, el de la computadora son unos pantallasos azules apenas la prendo.
- – - Luego de las 500 preguntas, desde si había instalado algún programa nuevo hasta el color del fondo de pantalla, tuve que actuar – - -
Yo: Juan (respirando profundamente) ¿No será más fácil que yo les envíe la computadora para que la reparen o la reemplacen o me den los reales o verdaderamente hagan algo?
Juan: Ok señol me parece bien pero no vamos a podel. Tenemos que cumplí un procedimiento y el próximo paso, antes de pasal al cambio de computadol, es enviarle a ud. Los discos de recuperación para que pruebe reparando el sistema, sino no se puede, allí sí procedemos.
Yo: ¿Y cuánto dura eso?
Juan: De 3 a 4 semanas señol.
- – - ¿Qué? No podía permitir eso, tenía que improvisar, buscar manera de saltarme esa, así que hice una prueba, decidí jugármelo todo – - -
Yo: ¡Ahhh! ¿Tú dices los discos esos que son para reparar el sistema? Eso ya lo hice, ustedes me los mandaron hace como una semana, pensé que tenías esa información allí en mi control, esos sistemas de ustedes como que están fallando, deberías saber que ya hice lo de los discos.
Juan: Espere un momento pol favol…
- – - Nada, me descubrieron, ya me van a anular la garantía, pensé – - -
Juan: Ok señol, le vamos a envial una caja vacía para que coloque su computadora en la misma y procedamos con el cambio.
- – - ¡Victoriaaaa! – - -
Me tomaron los datos, la dirección, a los pocos días llegó la caja, metí la laptop, o el laptop (¿Un 7up o una 7up?), y la mandé. El suspenso no terminó allí pero para no extenderme, les cuento que no cumplieron con la fecha de entrega que habían dicho, de paso que cuando llegó, no le habían hecho nada, era la misma, estaba exactamente igual. Tuve que llamar y bueno, se me salió el Venezolano rajao, el Lina Ron. En el próximo envío sí llegó a tiempo, y funcionando perfectamente
Conclusión: Hay que manipular al soporte técnico, ser el soporte técnico, y que ellos simplemente sigan instrucciones. Si te pones a hacer lo que ellos digan, puedes durar meses o toda la vida respondiendo preguntas tontas y con una computadora que apagada se veía bien.
¿Y quién dijo que no hay empleo?
Nunca he creido mucho que digamos en las estadísticas, son puras estimaciones y nunca dicen la verdad (sino Chávez hubiese ganado la reforma, un meteorito se hubiese estrellado contra la tierra, o Er’ Conde hubiese ganado aquellas elecciones). Según el INE el desempleo actual es del 7,6% pero, creo que, simplemente, es mentira. Estadísticas, estimaciones, bla bla… En un solo pasillo tomé las siguientes fotos:







La gente simplemente no quiere trabajar, todo el mundo quiere llegar mandando, que le regalen los reales, un escritorio para gerenciar y listo, problema resuelto. He oído a muchos quejarse (la mayoría sin ser profesionales) que la paga es muy mala, que no hay trabajo, que buscan pero no encuentran (parece que lo dijeran con felicidad), etc, etc y etc. Son tantos los “cartelitos” de “Se solicita…” que falta poco para que los trabajadores de la economía informal (buhoneros, pa’ los panas), comiencen a vender esos cartelitos ya pre-impresos, para facilitarle la cosa a los dueños de tiendas.



