El valor de la mujer
Veamos: Mi amiga Luz Katherine, una gochita bien chévere, apreciada y fiel lectora de Chocozuela, me etiquetó en una nota que escribió en su Feisbu. Ésta, titulada “La desvalorización y el valor de la mujer” (de allí me robé un pedacito para el título de esta entrada). Me pidió que la leyera y comentara, pero cuando me di cuenta, mi comentario era bastante largo, por lo que decidí publicarlo acá y hacer llegar tanto el mensaje de Luz, como mi perspectiva, a mucha más gente de la que hubiese llegado sólo por el Face. Ella explica lo siguiente:
Hoy en día las mujeres, en su gran mayoría, compiten por ver quién es la más voluptuosa (cuál está más buena). No tienen respeto ni por ellas mismas (colocan fotos en sus perfiles donde están en sostén, en hilo, o hasta sin prenda alguna). Ellas piensan que están en un concurso llamado“¿Cuál es la más zorra, perra o bicha?” (o como cada quien le llame en su religión), pero también se refiere a las constantes quejas donde alegan desvalorización por parte de los hombres. Afirma que las mujeres muestran sus partes íntimas usando poca ropa simplemente para provocar a los hombres; bailan canciones que dicen “mételo mami, mételo” y “le gusta que la machuquen con el bate” (¿WTF? Primera vez que escucho eso, risas); es por lo anterior que no tienen moral para quejarse. Luz se pregunta, ¿Dónde quedaron los valores de la mujer? ¿Con qué cara pueden exigir respeto y fidelidad, cuando incluso algunas no respetan las relaciones de otras? El clásico “Si tumbaron las torres gemelas, esa perra también se puede tumbar”, y ciertamente surge la interrogante, ¿Quién es la verdadera… arpía? Aunque muchas mujeres puedan pensar desde un punto obtuso que Luz dice lo anterior por no ser tomada en cuenta, o tal vez piensan que las gochas son feas, o que sencillamente tiene envidia, es bueno aclarar que nada de eso aplica para ella (y aparte, no está nada mal).

Tampoco vayan a pensar que es hipócresía, la foto fue para una agencia de modelaje revista
.
Por último, señala algo muy cierto: La valoración de la mujer, pero desde un punto literal, monetario, un precio en alguna moneda. Explica que más oportunidades tienen los que andan con vehículo, dinero y facilidades (cosa que ya hablamos hace tiempo en Chocozuela), ya que ellas sencillamente “se venden”. Y claro, el plan de vuelo masculino suele ser “buscarla, llevarla a una buena cena, buen licor y está lista” (¡ñáaacata!). Luz está clara en que no cambiará al mundo con su escrito, pero sí le pregunta a las mujeres: ¿Dónde quedaron los valores? (Me imagino que se fueron primero con el Confederado y luego con el Federal, aunque yo pienso que la mayoría no tienen ni un pelo de tontas). Y da un mensaje seco pero firme: “Si quieren ser perras, séanlo, pero con sus novios, maridos, y no con el que las complazca con dinero“.
Ahora yo intentaré dar una explicación, sujeta a la realidad y por primera vez intentaré evitar todo posible sarcasmo (es un tema serio):
Todo gira en torno a los fenómenos biológicos, sicológicos y culturales que unidos determinan el comportamiento sexual del hombre. Excluyendo el asunto del amor, fidelidad, monogamia e incluso amistad, y solamente yéndonos a lo fisiológico, un hombre sencillamente busca “anotar” cada vez que pueda, tanto por motivos biológicos (necesidad), sicológicos (machismo) y culturales (presión externa). El hombre estará dispuesto a dar lo más que esté dentro de sus posibilidades por conseguir lo anterior (básicamente gastar el billete que sea necesario y esté dentro del presupuesto, incluso endeudarse para quedar bien y obtener lo buscado). Por el lado de las mujeres, aunque todas son distintas por más que se parezcan (¿O será al revés la cosa?), existe una presión en el ambiente que tal vez las ha forzado a convertirse en lo que hoy se ha vuelto una mayoría (el modelo descrito por Luz Katherine). ¿A qué presión me refiero? Una mujer, como ser humano, quiere vivir, disfrutar, compartir, bailar, conversar (a exclusión de las que llamo “muñecas inflables”), y básicamente ser tomada en cuenta (no es que sean emos, es simplemente parte de la naturaleza humana); ¿Dónde queda entonces el asunto de la presión? Hagamos un poco de memoria.
De pequeños nos enseñaron que antes, las mujeres no podían votar; nos enseñaron que la mujer no podía trabajar, sino cuidar del hogar; que no tenía voz en las decisiones sino que estaba, literalmente, subordinada a su marido. A pesar del constante crecimiento participativo y la liberación femenina que hemos visto con el paso del tiempo, (o sin tanto bla bla, simplemente decir que estamos en el dos mil diez [2010] es suficiente), se hizo caso omiso a gran parte de todo y quedó la marca en nuestra cultura que se podría interpretar como obligación, de la cual deriva un compromiso. ¿A qué me refiero? Cuando un hombre y una mujer salen al cine, lo usual es que, a pesar de no haber nada entre ellos (aunque dudo que uno invite al otro sólo para una bonita amistad), sea él quien se preste para pagar todo (mujeres que ya están pensando en comentar “yo sí me pago mi entrada al cine”, cambien su comentario por el caso estudio, que es una mayoría a la que tal vez no pertenecen pero de seguro conocen muchas mujeres que sí forman parte comparado con las que no lo hacen). Cuando los dos en cuestión ya son pareja (o hay algo), es más usual aún que el hombre corra con los gastos (no es que no tengamos parte de la culpa, ya que personalmente no sigo ese patrón). Lo cierto es que esta flexibilidad se ha plasmado en la conciencia femenina de manera tal que prefieren optar por el camino sencillo y dicho de manera coloquial, “pagar en especie”, siendo ésta la solución aparentemente más viable; como indica Kathe, venderse al mejor postor les resulta como una atractiva vía de escape, un atajo sin semáforos y se ahorran cosas como: tener que trabajar, tener que gastar, tener que esforzarse, tener ser independientes, e incluso aprovechar el proceso de compra-venta de sí mismas (o yo lo llamaría “de alquiler”), para obtener lo que quieran, y pagando siempre con la misma moneda, dándole el mayor provecho antes que sufra la inevitable devaluación que trae el paso del tiempo (¡Qué bonita metáfora!).
Tómense un buen momento (especialmente los hombres) para analizar el trasfondo de las siguientes fotografías (véanlas todo el tiempo que sea necesario para que no fallen en las conclusiones).

¿Terminaron? Seguimos entonces. Las imágenes anteriores fueron copiadas directamente de dos perfiles de Facebook (los cuales no haré públicos ya que no creo que puedan interesar a alguien), donde podemos ver un claro ejemplo como el que describe Luz mucho más arriba. Mujeres que se fotografían con pocas prendas y de paso las hacen públicas; vean las fotos nuevamente, tomándose el respectivo tiempo necesario y díganme, ¿no es una cosa horrible? ¿Una calamidad? Bueno, tal vez no tanto
. La interrogante es, y quisiera la opinión tanto de hombres y mujeres, ¿Por qué las mujeres se toman esas fotos? ¿Cuál es la verdadera finalidad? ¿Qué quieren demostrar y a quién? Tengo un pana que una vez me dijo algo crudo pero lastimosamente cierto: “Si te pones a sacar cuentas, salir con una mujer de hoy en día (refiriéndose al prototipo caso estudio) es casi lo mismo que contratar a una pre-pago; la gran diferencia (muy paradójica) es que con la pre-pago, te ahorras la labia, los rodeos, las muchas vueltas, incluso los días de gastos y gastos, y vas directo a lo mismo, sin compromiso y gastando mucho menos, además, nada te garantiza que la “chica normal” siempre tendrá menor kilometraje que la chica pre-pago, porque así como sale contigo, ha salido y saldrá con otros”. Conozco muchísimas mujeres que son buenas y sanas, de hecho gran parte de ellas son lectoras del blog, pero por otro lado, y estadísticamente hablando, prevalecen las otras.
Ya finalizando, colegas hombres, vuelvan a ver las fotos por si acaso, incluso guárdenlas para que luego discutan junto a sus amigos del tema tan preocupante. Ahora sí, a comentar.
Choco-Entrevistas: Emilio Lovera
Todos conocen la sensación del momento: El chiste del malandro (y el carro e’ drácula). ¿Quién no lo ha escuchado? Aparte de toda la gente que lo tiene en los celulares, las páginas en que está publicado, y la gran difusión del mismo, también están lucrando con él, ya que lo están vendiendo desde hace unas semanas en todos los semáforos y autopistas, aunque como es de esperarse, su autor, el gran comediante Emilio Lovera, no ha percibido centavo alguno por esto (¡Ni las gracias!), pero él lo toma con mucho humor.

Debido al gran impacto que el chiste ha causado en la sociedad (la gente suele bromear todas las noches antes de las 12, diciendo que por ahí viene el carro e’ drácula) y también se imita mucho al malandro, teníamos que saber qué pensaba Emilio de todo este fenómeno. Pudimos entrevistarlo telefónicamente, y acá les traemos en exclusiva las impresiones de Emilio con respecto al malandro, y muchos datos interesantes de su vida personal.
Debo decir que es una persona ¡Increíble! Lo difícil lo hizo muy fácil y la entrevista no pudo ser mejor. Muy culto, honesto, y lo mejor: a pesar de la seriedad con que habla, logra transmitirla con un gran sentido del humor. Le regala esta entrevista a todos los lectores de Chocozuela, e incluso nos sorprende con el mismísimo malandro llegando hacia el final de la entrevista.
Para escuchar la entrevista, dale Play ► en el botón de abajo:
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
¿Qué les pareció? Puedes dejarle tus comentarios a Emilio en este artículo, ya que pronto los leerá.
¡Ah! También puedes descargar el audio a tu computadora o celular, haciendo clic aquí.
El extraño mundo de los morochos
Y de las morochas. Es raro escuchar a alguien decir “gemelos” o “gemelas”, ya que acá se maneja nuestro término 100% originario, “moroch@s”. ¿Quién no ha conocido un par de iguales? ¿Una barajita repetida? ¿Dos personas que en algún momento se llegaron a ver o todavía se ven igual o muy parecidas?
Aunque no he conocido a muchos morochos y morochas en mi vida, sí he podido darme cuenta que viven en un mundo algo extraño; no es que sea bueno o malo, sino peculiar.
Primero, un misterio que nunca he entendido: si ambos o ambas salieron al mismo tiempo, se criaron juntos, crecieron juntos, tienen el mismo ADN, se ven casi igual, y a veces incluso se confunden, ¿por qué suelen ser tan diferentes? ¿Será que nuestra manera de ser es totalmente aleatoria? Nunca he conocido morochos o morochas que se comporten igual, o que tengan gustos muy similares (a excepción de que les guste la misma persona, pero no tiene que ver con el hecho de ser morochos).
Sea como sea, ser morocho o morocha no debe ser fácil al principio. Primero, tienes que compartir toda la ropa (incluyendo la íntima) por unos cuantos años y mientras vivan juntos (podrá ser tu hermano o hermana pero, ¿y si no se baña?).
Segundo, nunca sabes si eres quien fuiste. Imaginemos la situación: los padres, contentos y llegando a la casa con sus recién nacidos, los colocan uno al lado del otro, van a la cocina y al regresar, la pregunta: mi amor, ¿el de la derecha es Juan verdad? Pues no, creo que es Pedro. ¿Tú dices? Bueno son iguales, no importa, pero de todas formas vamos a ponerles una cadena diferente a cada uno para diferenciarlos. A los cuantos meses, los niños jugando en la bañera, y todavía viéndose muy parecidos, deciden arrancarse las cadenas por puro instinto; cuando los padres vuelven, ¡sorpresa! ¿Quién es quién? Tú, morocho o morocha, no estés tan seguro o segura de que siempre has sido quien eres, ya que seguramente alguna vez fuiste tu herman@y tu herman@ fue vos
Tercero, me imagino la fuerza de voluntad para soportar y calarse a las maestras y compañeros en el colegio confundiendo a los hermanos o hermanas a cada rato. ¿Tú eres Vanessa mamita? ¿O eres Raquel? Sí maestra, yo soy Vanessa. Ah, ya me lo imaginaba. ¡Mentira maestra, soy Raquel, ja ja, la engañé otra vez! Por lo menos así suena divertido, pero la verdad es que los morochos suelen ser conejillos (o conejillas) de indias. Siempre son objeto de atención; siempre son agarrados por la gente y colocados uno al lado del otro para jugar “encuentra las diferencias” y buscar manera de saber quién es quien; lo peor es que a pesar que uno sepa las diferencias, igual suele persistir la confusión o tal vez sea por joder un ratico.
No todo es tan malo, ya que hay algo que yo hubiese hecho de haber tenido un morocho. Una amiga morocha, que fue a un colegio de monjas, me cuenta que en sus primeros días por allá, ella y su hermana se fueron idénticas al colegio, mucho más de lo usual; mismo peinado, vestuario y hasta bolso. Ambas buscando un salón que no sabían dónde estaba, acordaron preguntar a las autoridades y verse al rato. Al una ellas cruzarse de frente con una monja por un pasillo, le preguntó dónde estaba el salón, a lo que la monjita le explicó cómo llegar. Luego, la monja siguiendo su camino, se cruzó con la otra moro. Según me explica la otra moro, notó una especie de asombro por parte de la monja cuando la vio, ya que se frenó en seco y se le quedó mirando fijamente, pero la cosa se puso buena cuando la moro le hizo la misma pregunta ¿Cómo llego al aula tal? (Me dicen que se le pusieron de corbata). Es comprensible que una monja, que pasa todo el día pensando en espíritus, apariciones, rezando y con una paranoia algo extraña, no haya considerado el hecho de que fueran morochas. Si hay alguna monja leyendo, nada personal, madre

Ahora, desde la perspectiva de los hombres: si te presentan a unas hermanas morochas y te parecen bonitas, ¿cómo haces para saber a cuál de las dos caerles? A pesar que el primer pensamiento sea “tengo doble oportunidad de ganar, como el Lotto Quiz, si no me para una, le caigo a la otra”, la cosa no suele ser así; si decides irte por una, pero le gustas es a la otra, pierdes. Si le gustas a las dos, hay también varias posibilidades: que las dos se aparten, que una ceda, o que se aparte la otra, o la más interesante (y divertida): que ambas se peleen por ti
La cosa es que si alguna resulta ganadora (y este caso en particular lo vi pero con morochos), la otra se haga pasar por su hermana para poder disfrutar también un poquito de ti (claro, no es que seas George Clooney, pero si algo así te sucede, recuerda hacerte el loco, el engañado, el que no sabía nada y fue usado). Si la cosa es al revés, como conocí un caso en que el morocho se hizo pasar por su hermano para “besar” a la novia de éste (todo en medio de la noche, con algo de oscuridad y tal vez un poco de alcohol), es probable que la chama no muera callada, sea como sea seguro se sabrá; me han dicho que los morochos y morochas se cuentan todo.
Volviendo a la perspectiva anterior, a todo morocho le debe picar la oreja a cada rato. Es tan común ver a la gente comparando las actitudes y formas de ser de los morochos, como si de algo extraterrestre se tratara:
“No marica, la gente creerá que son idénticos pero Carlos es mucho más chévere, porque José no sé, es como arisco, me da un mal sabor pues” ► ”Ay pero, ¿por qué dices eso chama? Si José es un amor, sólo que seguro no has conversado bien con él, de hecho me cae más que Carlos” ► ”Bueno chama no sé, lo cierto es que Carlos besa con mucha pasión, le pone ganas a la cosa, pero José parece que siempre estuviera apurado, por eso no me cuadra” ► ”WTF?”.
“Mega mamis, ¿no? Bueno, esas morochas son las de tres por tres, ¿qué tal? Full House, ¿te acuerdas? Las que hacían de Michelle” ► ”¿Pero qué dices won? Si en tres por tres había una sola Michelle, aparte de Stephanie y DJ pues” ► ”No no, ellas se turnaban, pero es que eran idénticas y nadie se daba cuenta” ► ”¡Ahhhh! Chiiiaaaamo, ¿de pana esas son? Uno las veía carajitas y ahora no jueeeegan…”

Pregunta general para los lectores hombres del blog: Sólo hipotéticamente, ya que sabemos que lo que preguntaré es algo imposible para nosotros los mortales; de existir una posibilidad remotamente inimaginable, ¿con cuál de las dos se quedan ustedes? (Lo sé, no está fácil).
Pregunta general para las lectoras del blog: ¿Cuál tiene más celulitis? ¿Cuál está más fea que la otra? ¿Cuál es la que se sabe arreglar menos?
¡Por cierto mis panas! Si ya terminaron de bucearse a las morochas, y si las chicas ya terminaron de apreciar o destruir, las informo que la foto es falsa
pero no me aguanté, ¡Je! Y bueno, los rostros son verdaderos pero del cuello pa’ abajo no. Igual se ven bien, acá una foto verdadera:

¡Ah! Chicas, ¿sabían que Vin Diesel y Ashton Kutcher tienen hermanos gemelos? Busquen, busquen…
Y por último: no tienen que enviar su comentario dos veces a pesar de estar hablando de moroch@s.
Merengada de Toddy
A pesar que me agrada la gastronomía, principalmente quiero es echarles un cuento muy entretenido pero polémico, en el que espero me ayuden a clarificar las dudas y podamos llegar a una buena conclusión. ¡Tal vez hasta les dé una receta!
Primero vamos a la definición de conceptos y variables.
Toddy: Es la bebida achocolatada para toda la familia. Es un modificador lácteo hecho a partir de cacao en polvo. Tiene un sabor único y delicioso a chocolate de gran tradición (eso dicen en su página web). Para mí un Toddy es una bebida casi instantánea con sabor a chocolate, más na’. No es una merengada o un batido, simplemente es un Toddy, así como una Pepsi o una Nestéa, un Toddy es un Toddy, y punto.
Merengada: Acá es donde viene la gran polémica y las dudas. Estuve buscando por toda la red y en ningún lado dan una definición para “merengada” (¿Qué pasó Wikipedia?), de hecho ni existe la palabra en la RAE (¡Me entero!). Ya determinado que la palabra no es oficial, opté por consultar entre panas y conocidos, para ver qué piensan o creen que sea una merengada (más adelante conocerán el por qué de esto).
Según Juan, una merengada es “una mezcla de varias cosas, pueden ser frutas, agua y helado”. Me parece muy razonable.
Mileyis dice que “Leche preparada con claras de huevo, azúcar y canela”, aunque esa es la definición de “Leche merengada”, muy típica en España pero no corresponde a “merengada” por sí sola.
Veamos; si por ejemplo yo pido una merengada de fresa, suele llevar unos ingredientes esenciales: fresas y leche, y otros no obligatorios: azúcar, hielo, agua. Igual para cualquier merengada de otra fruta (todas parecen llevar leche), y lo mismo si hago la famosa merengada de oreo. De acá podemos inferir que toda merengada lleva leche, sino no es merengada.
Ok, vamos a la historia:
Me encuentro comiéndome una pizza en Kasoli’s, un excelente lugar (valga la cuña) ubicado en el Paseo Las Delicias I de Maracay. Llegan unos chicos a la mesa contigua, con un tono y dialecto “burda de lo que tal”, pero todos con Blackberry en mano (lo sé, están en su derecho). En lo que la chica viene a tomarles el pedido, los cuatro deciden pedir algo en común: Una merengada de Toddy. Sí, tal cual. Me llamó mucho la atención y no pude evitar ver qué les iban a decir; pero más me sorprendió cuando la chica, a pesar de haber soltado unas cuantas risas nerviosas, les dice “ok, ya se las traigo”. ¿Merengada de Toddy? ¿Qué les iban a traer? Yo todavía estaba dudoso, aunque pensé que el asunto terminaría allí.

En el restaurante tienen una máquina de helados, esas como las de McDonalds (o de los mismos que venden en la calle). Me doy cuenta que la señora que creo es la dueña del lugar, está llenando cuatro grandes vasos de vidrio con helado de chocolate, hasta el tope. ¿Serian esas las famosas merengadas? Pues en cierta manera sí, ya que trajeron los vasos a la mesa de los chicos, pero no pasaron tres minutos a lo que llamaron a la señora para quejarse (no sé el nombre del chamo que habló en representación de todos, vamos a llamarlo Miki):
Miki: ¡Señora, señora! Esto no es merengada de Toddy, es helado de chocolate.
La señora: ¿Cómo que no, hijo? Ustedes pidieron una merengada de Toddy, no un Toddy.
Miki: Yo sé señora, ¿me va a decir lo que pedí? Claro que pedimos merengada de Toddy, no helado.
La señora: Sí hijo pero si tú pides merengada se refiere a helado.
Miki: Claro que no señora, merengada es merengada, ¿no sabe lo que es una merengada?
La señora: Bueno igual no hay Toddy, si quieren les regalo las merengadas y pidan otras bebidas.
Miki: No señora, no nos sirve porque nos vamos a llenar de helado y vamos a dejar la pizza.
La señora: Sí pero no les voy a cobrar las merengadas.
Miki: No señora, tranquila, llévese esto y tráiganos fresco pa’ todos, peisi-cola.
A Miki le faltó un poquito de coeficiente intelectual, ya que a pesar que les estaban regalando los helados (o merengadas, no sé), los rechazaron porque estaban empeñados con la “merengada de Toddy“. No dejaron de hablar de ello en toda la noche, “que esa señora es bruta, que no escucha a los clientes, que eso es falta de ignorancia, ¿cómo no sabe lo que es una merengada de Toddy?”.
Ahora, yo pienso lo siguiente: partiendo que un Toddy no es el polvo concentrado que viene en el pote, sino el resultado final combinado con leche como lo indican las instrucciones de preparación, el hecho que éste también lleve leche (como las merengadas) no lo debería convertir en una de ellas, simplemente en Toddy. Asumiendo que los muchachos estuviesen conscientes de todo esto (¡Sí, claro!) y tomando en cuenta los conceptos definidos, se podría sacar la siguiente conclusión:
“Una merengada de Toddy es un Toddy pero con leche” o “una merengada de Toddy es una merengada pero con Toddy”, o mejor explicando la receta:
- Sirva en la licuadora un vaso de leche fría con dos o tres cucharadas de Toddy, añada hielo y azúcar al gusto y licue.
- Sirva en un vaso la mezcla obtenida. Ya tenemos el Toddy listo, pero aún nos falta convertirlo en merengada de Toddy.
- Vierta el vaso obtenido en la licuadora, y añada otro vaso de leche fría (esta sería la leche para convertirlo en merengada, no en Toddy porque ya lo hicimos). Puede también añadir, de manera opcional, helado o hielo.
- ¡Es todo! Tendrá una cremosa y particular merengada de Toddy, muy diferente a un Toddy común y corriente.
¿Le costaba mucho entender eso a la señora? ¿O era difícil para los muchachos explicarle? Recuerde por favor que la receta anterior es producto del mero sarcasmo, desarrollada por profesionales que no saben de cocina y por eso recomendamos no intentarla en casa. ¡Eso es Toddy papá!
Luz, cortes eléctricos, y más…
Es increíble que siempre suceda algo; no he sabido de varios días seguidos en que se pueda apreciar tranquilidad absoluta en relación a los sucesos nacionales. La situación del país es peor que la Isla de “Lost“, ya que el curso natural de las cosas pareciera alterarse siempre. ¡Estamos salaos!
Cuando no hay luz, puede que haya agua, pero si hay agua, entonces en definitiva no habrá luz. También puede que no haya ninguna pero es imposible que se tengan las dos al mismo tiempo; es como si se excluyeran mutuamente, como que no pudieran convivir juntas y cada quien se asoma cuando la otra se esconde (o ninguna aparece). Llega la luz, prendes el televisor y seguramente se cae el cable, pones RCTV Venevisión y lanzan una cadena; a veces todo parece un chiste muy bien elaborado. Aprovechando la situación, la gente de ¡Qué locura! Debería colocar cámaras en algunos ascensores del país para ver el pánico en que entran algunos de los que se quedan atrapados cuando cortan la electricidad y no hay planta (obvio que una cámara con baterías, no piensen “¿cómo va a grabar sin luz?”), al menos algo “divertido” saldría de todo esto, ¿no?
¿Cómo han lidiado ustedes con los cortes eléctricos? ¿Han podido soportar tres horas cada dos días estar sin aire/ventilador para poder dormir? Sé que los cortes han causado un gran impacto en la sociedad, ya que son miles de historias relacionadas al tema, como por ejemplo el caso de la señora que se ha tenido que perder la novela cada dos días y según ella, en los momentos en que ha estado más buena. También hay quienes han tenido que cocinar prendiendo madera y usando una parrilla (no todos tienen cocina a gas).
Decidimos salir a la calle para ver cómo lo está afrontando el venezolano. Luego de un rato investigando, nos encontramos con un señor que nos llamó mucho la atención. Él llevaba un bombillo en la mano, y simplemente estaba allí, sentado. Decidimos entrevistarlo de manera breve, para indagar un poco acerca de lo que vimos.

Yo: Señor García, ¿qué hace aquí sentado?
Sr. García: Bueno, prefiero estar sentado que estar parado, la luz viene dentro de dos horas aunque igual estoy ganando dinero.
Yo: Dígame, ¿qué hace usted con un bombillo en su mano derecha?
Señor García: Realmente lo tenía en la mano izquierda, pero ya se me durmió; y bueno mijo, como tú bien debes de saber, el estado decretó emergencia eléctrica, hay que estar preparados para cualquier situación.
Yo: ¿A qué tipo de situación se refiere?
Sr. García: Bueno, hay muchas situaciones de las que este bombillo me podrá sacar la pata del barro, por ejemplo la oscuridad, es muy útil en esos casos. También te mencioné que estoy ganando dinero aquí sentado. Escuché que con el asunto del dólar negro y el calentamiento global, los bombillos con baterías van bien pa’ arriba, y más porque los tienen acaparados; dentro de poco este bombillo costará igual o más que una planta eléctrica.
Entre explicaciones y teorías tan particulares, decidimos retirarnos, aunque al menos el Sr. García está preparado.
El asunto no había terminado acá, ya que al montarme en el vehículo y dirigirme hacia mi hogar, sucedió lo siguiente:
Como muchos deben haberse dado cuenta (no sé qué tanta diferencia haya entre ciudades, pero pongo el caso de Maracay), en los semáforos andan vendiendo café y papel tualé, que según no se consigue en los mercados pero gracias a Dios por los vendedores ambulantes. No sé quién controla esa mafia de los semáforos ya que en todos venden simultáneamente los mismos productos, por épocas, de a ratico, y parece que actualizan el stock cada cierto tiempo con mercancía nueva, así como las grandes marcas renuevan sus colecciones. Esas mentes maestras detrás de tal negocio, aprovechando el asunto de la energía eléctrica y la idiosincrasia nacional que nunca falla, la cual dicta que si hay “algo nuevo”, hay que comprarlo porque seguramente los demás también lo harán, y al ser pionero “te la estarás comiendo”. Hoy casi llegando a mi casa, en uno de los últimos semáforos, vi algo que de primera no creí y pensé que andaba mal de la vista; luego comprobé que en efecto, mi vista está bastante bien: ¡Un yesquero gigante! No sé si en tu región ya tienen tiempo, pero acá están frescos y recién llegados.

¿Cómo les puedo describir el producto? Técnicamente es la misma vaina, pero como el doble en alto y el triple en ancho. Lo que sí dista entre un yesquero normal y este “agrandado”, es el precio. Le digo al tipo (haciéndome el loco) “¡Chiiiaaaamo! ¿Qué es esoooo?” y me dice “Bueno papá, esta es la solución a tus problemas, mejor que una planta eléctrica; con esto vas a prender todas las velas de aquí al año que viene y no se te va a acabar, vas a prender un millón de cigarros, vas a iluminar donde sea, mira esta flama, esto sí es un yesquero” (¿o sea que los originales no lo son?). “¡Ah! ¿Un yesquero pero más grande?”, le digo. Volvió de nuevo “No papá, esto es más que un yesquero, esto es…” ¡Ajá! ¿Cuánto cuesta? “25 lucas papá, pero a ti porque me caíste bien te lo dejo en 20 lucas”.
Le dije que si me dejaba tomar una foto se lo compraba, a lo que él accedió. Luego que tomé la foto, me dijo “ok pues, ¿qué color quieres?”, para no decirle que no lo quería, le dije que no llegaba a los 20 (en realidad, ¿para qué quiero un yesquero gigante?), me preguntó cuánto tenía y le dije que no le iba a a dar menos de sus 20, que ese es su trabajo (buena labia, por si les hace falta alguna vez) y me fui.
Por ahora es todo, ya van a quitar la luz…
¿Es esto posible?
Dando una vuelta con el gringo por Guacara City, llegó la hora del almuerzo y pues, hubo que acudir a resolver el hambre. Nunca pensé que me toparía con lo que a continuación les cuento, ya que es un suceso “poco probable” o algo así como de otra dimensión. Cosas que a simple vista no se pueden creer, ya que no tienen sentido, pero que al pensar en las posibilidades, surgen teorías que intentan explicar el suceso.
Al estacionarnos en un muy conocido (y medio cariñoso) restaurante de los alrededores, algo le llama la atención al gringo. Me señala un Ford Mustang de los más nuevos (no sé el año, pero estaba bello, ¿a quién no le gusta un Mustang?), el cual se está estacionando. Inicialmente eso fue lo que nos llamó la atención, lo bonito del carro y ya. Y que cualquiera no tiene uno de estos carros en Valencia.

La foto anterior es del vehículo en cuestión, la cual fue modificada digitalmente mediante técnicas avanzadas de retoque (un photoshopeo sin muchas ganas) para ponerlo en blanco y negro y así proteger la integridad del piloto. Ok, seguimos.
Se abre la puerta del copiloto (hasta acá todo muy normal, aunque nos quedamos esperando a ver quién se bajaba, puro instinto), en lo que se muestran unas largas piernas y unos super tacones pisando el pavimento; se deja mostrar una mujer de gran figura (estaba chévere pues), a lo que viene el pensamiento automático e inevitable, típico de la idiosincrasia venezolana y que nos afecta a todos: “¡Chamo! ¿De quién será ese carro? Debe ser un mega chivo, ¡mira el culo mujerón que carga al lado!” (amigos extranjeros, mujerón es una palabra que a pesar de su inexistencia en la RAE, empleamos los venezolanos para referirnos a una mujer de grandes cualidades, incluso de gran tamaño, ergo, que está buena). El gringo optó por decir que seguramente era un mega empresario, mientras que yo me fui por alto funcionario de la gobernación o un ministerio. Ambos fallamos, y senda sorpresa nos llevamos. ¡Mami, mami, a que no adivinas! ¿Saben quién conducía el vehículo? No, no era ni Chino ni Nacho, ¡era un fiscal de tránsito!

¡Sí! Esos mismos que dicen controlar el tráfico, que dicen velar por la integridad de los conductores y ayudar al que se encuentre en problemas. Ok, dejando la fábula, me refiero a los fiscales, esos que pasan todo el día buscando rebuscarse mediante bombitas, derivadas de unas posibles multas muchas veces sin razón alguna y con ganas más que todo de jodernos la vida. Sí, ¿no leyeron? Un fiscal.
Fue tanto el tiempo que tardamos en reaccionar ante tal evento, que no pudimos fotografiarlos bajando del vehículo, pero sí cuando se dirigían a la entrada del restaurante. ¿A quién le importa la farándula Hollywoodense? ¡Esto es mucho más interesante! Pero, ¿es esto posible?
A continuación algunas teorías que se nos ocurrieron para lograr explicar el suceso:
- Como dice “Tito el Bambino”, “el amor es una magia, una simple fantasía”, ¿y al fin lo encontraron? ¿Será que es amor de novela? ¿Ese en que está el chamo o la chama con billete trancao, pero que a pesar de tenerlo todo, encuentra a su amor verdadero cuando va a sacar la licencia y le paga tres tablitas al fiscal para tramitar las cosas más rápido? Es una posibilidad.
- Son familia. ¿Cómo no lo pensé antes? Puede que sean hermanos, sólo que ella tuvo mucho más éxito (de repente trajo un lote de plantas eléctricas justo antes de los cortes y ¡Boom! La pegó, mientras que él, bueno, él es fiscal. Los hermanos se pueden agarrar de mano, ¿no? Conozco algunos que sí.
- ¿Cuál es el problema en que un fiscal tenga un Mustang? De repente ahorró desde chiquito, o poco a poco, a punta de martillar a los demás, logró reunir la suma necesaria para adquirir el vehículo o al menos dar la inicial. Sí es cierto que los fiscales son mal pagados, pero por otra parte no sabemos cuánto hacen en “ingresos adicionales”, por algo será que a pesar de percibir un bajo sueldo, hay miles de ellos que no quieren abandonar sus respectivos cargos.
- Él la detuvo a ella, ella no tenía los documentos requeridos, él le dijo que la dejaba ir si le daba pa’ los frescos, pero ella sólo tenía las tarjetas de crédito y débito, por lo que le ofreció un almuerzo. El fiscal lo meditó por unos segundos, y le dijo “ok, pero yo manejo, siempre quise sentir un bicho de esos (upa!)”. Fue así que fueron al restaurante más cercano, estacionaron, y no es que se fueron agarrados de manos, es que él la agarró a la fuerza para que no se escapara, se montara en el carro y saliera absuelta de la multa y el almuerzo. Ésta es la mejor teoría hasta ahora, ya que tiene muchísimo sentido y justifica por qué ella fue la que pagó la cuenta. Lo único que no explica es por qué él manejó de regreso, ya que se vería sospechoso si algún otro fiscal lo veía al llegar de nuevo a su puesto de trabajo, pero en fin, seguro tiene su explicación también.

No sé, es todo lo que se nos ocurrió, aunque pensamos que tal vez haya una mejor explicación. ¿Se les ocurre alguna otra teoría? Por favor explicarla en los comentarios, ya que queremos aclarar este misterio. ¡Ah! Chocozuela vuelve con todo, disculpen el tiempo sin escribir
Talleres y seguros: una bonita experiencia
Si eres nuevo leyendo el blog, ¡no te confundas! El título es sarcasmo en su mayor expresión. ¿Alguien por acá que haya tenido una bonita experiencia con un taller automotriz? Apartando la gente que su papá o el tío es el dueño, todos somos mortales comunes y corrientes que debemos atenernos a ser manipulados bajo un régimen dictatorial basado en el chantaje y la mentira.
Junio de 2009
Una vieja sucia por allá en Guacara, había colisionado “inocentemente” contra mi vehículo. Ella alega no haberme visto y realmente fue inútil discutir con ella. Ok, un ligero golpe por el lado del copiloto, nada para preocuparse, ya que mi seguro, en conjunto al taller, arreglarían la falla, es más, aprovecharía para que pintaran el vehículo completo ya que tenía unos cuantos rayones. Perfecto.
Julio de 2009
Llevo el vehículo al seguro, me dan un papelito, me siento a esperar, a esperar y a esperar. Luego de media hora me atiende una chica, me pregunta qué sucedió, le explico, le doy los papeles, y luego me dice que me siente a esperar a un tal “Pedrito”, quien le tomará las fotos y chequeará que, efectivamente, el vehículo fue chocado. Llega un tipo gritando “¡Cinco cuatro seis!” Y sí, ese era el número de mi papelito. Le pregunto “¿Tú eres Pedrito?”, pero no, no era, se llamaba José, y era el perito (sólo una pequeña confusión). Descubrió que el carro sí estaba chocado, ya que cuando lo vio dijo “¡Ah! Te chocaron, ¿no?”. Vuelto a donde la tipa y me da la órden para llevar el carro al taller, la cual marcaba un monto por unos 3.000 y tantos bolívares, que supongo era lo que costaba la reparación, aunque ni le paré.
Yo tenía la esperanza de dejar el carro en el taller mientras viajaba en agosto, pero la cosa fue un poco diferente. Voy al taller con el vehículo para que me den la famosa cita, a la que le estimé unas tres semanas, como máximo. Sólo acerté el número, pero no la unidad de medición. La cita fue para dentro de tres, no semanas, sino meses, el dos de octubre para ser exactos. ¡Bueh! No quedaba de otra.
Agosto de 2009
Rumba y más rumba en Punta Cana y Santo Domingo, ni me acordaba del carro.
Septiembre de 2009
Se acercaba cada vez más el gran día, en el que mi vehículo sería recibido y finalmente procesado para su renovación en pintura. En menos de treinta días estaría felizmente entregando el carro, para luego buscarlo tal vez en una semana y tenerlo como nuevo (al menos en aspecto).
Octubre de 2009
La espera había sido larga, muy larga pero por fin había llegado el momento. El dos de octubre de 2009, día que consideré como memorable, me dirigí al taller “El Solitario” para hacer entrega oficial del humilde Hyundai Accent, el cual tendría su transformación y pronto se sentiría como el día en que nació.

Me atiende el dueño, me pregunta que si tengo una cita (la cual él mismo me había otorgado hace tres meses), y luego de revisar la lista me encuentran. Me pide la órden del seguro (mucha emoción), y al cabo de un momento me dice “Con este monto no se puede arreglar ese carro” (se cortó la emoción), bueno, no debe ser tanta la diferencia, pensé yo. Le pregunto “¿Y cuál es la diferencia? ¿Cuánto cuesta entonces?”, el tipo, con un tonito medio portu pero a la vez como llanero, me dice con su cara firme y de tabla: “Bueno mira, yo sólo hago buenos trabajos, y sacarle los golpecitos, una buena pintura y un buen acabado, eso te cuesta de nueve a diez millones” ¡¿QUÉ?! Fue mi humilde expresión. El taller sólo estaba financiando el 35% del monto, y yo tendría que poner unos seis palos para que se realizara la labor. No estaba fácil la cosa.
Me fui al seguro a ver qué lograba, pero fue el mismo vueltón, para nada, ya que no pagarían más de allí. Está de más decir que NO recomiendo en lo absoluto, pero para nada, a Seguros Mercantil, ¿cómo era posible que si pagué 5 palos para asegurar el carro, no cubrieran la reparación del mismo? En la página web de ellos, en la parte de “Misión y Visión” dice: “La misión de Mercantil Seguros es ser la mejor aseguradora del país, y ofrecerle una gran variedad de productos y servicios de alta calidad al mejor costo, así como la más eficiente respuesta. ¡Já! Cómo se nota que esas cosas siempre las redacta alguien que las copia y pega de un manual de procedimientos, o de otra página, puro para hacer relleno y porque es como obligación el colocar frases de esa índole. Realmente debería ser: “La misión de Mercantil Seguros es ser la mejor aseguradora que le ostine la vida a sus clientes en todo el país, y ofrecer una gran variedad de molestias, migrañas y siempre lavándonos las manos cuando necesiten de nosotros, todo al mejor costo“. Son unos sucios, unas plagas. Lo peor es que más abajo dice “Es una aseguradora que se distingue por tener un personal comprometido con todos sus valores dentro de la más elevada ética y responsabilidad”, ¡Seguro! ¿Algún buen seguro que me recomienden?
No me quedaba de otra, tenía que pagar la diferencia pa’ arreglar al pobre carrito que no tenía culpa de nada. El tipo del taller no pudo disimular la gran sonrisa en su rostro cuando le dije que le pagaría la diferencia, e inmediatamente aceptó reparar el carro, y lo prometió para dentro de tres semanas. Lo tendría en mis manos para el dos de Noviembre, luego de cuatro meses de espera, finalmente lo repararían.
Noviembre de 2009
Había llegado el gran día. Lunes dos de Noviembre de 2009, me bañé, me vestí, me perfumé, y me dispuse a retirar el vehículo, que seguro lo estarían puliendo y sacándole brillo de última hora para sorprenderme al llegar. Al llegar al taller, efectivamente fui sorprendido, fue una gran pero gran sorpresa, ¿cómo explicar la emoción? Algo que no tiene palabras para describirse. ¡NO LE HABÍAN HECHO NADA AL CARRO! ¿Cómo era esto posible? Allí estaba, sucio, descuidado, entre un montón de otros carros también intactos. Fue tal el impacto, que incluso pregunté si ese era otro Accent y el mío ya estaba listo, pero no, ese era el mío. ¿Qué pasó? Nadie sabe, nadie supo, así funcionan los talleres al parecer. Nunca tienen exlpicación, dicen que han tenido complicaciones, que las cosas no han salido como ellos planeaban, y pare usted de contar. El peo no fue normal, pero eso no resolvería nada. Yo quería una fecha, un día, algo. El tipo dijo que la cosa estaba apretada y que le diera un mes, tal vez menos. Respiré profundo, conté hasta diez (o en realidad fue hasta cinco, no recuerdo) y me tomé un Gatorade (eso no tiene mucho que ver, pero tenía sed).
Diciembre de 2009
Ya la experiencia me había enseñado que esa gente no cumple, hay que presionar y fastidiar, así que decidí llamar para preguntar por el carro. Una señora me dijo que ya lo habían comenzado a trabajar, pero que ese estaba pautado para enero, según lo que ella tenía anotado. ¡¿CÓMO?! Tuve que ir hasta el taller. El carro estaba latoneado, ya le habían sacado los golpes y básicamente le faltaba era la pintura. Eso no evitó otro peo, más intenso que el anterior, e incluso ofrecí llevarme el carro y denunciarlos con el seguro (gran cosa, sé que igual eso no sirve de mucho). El tipo suplicó que no me lo llevara (¡Claro! Con diez palos de por medio ni loco), y que lo tendría listo dentro de dos semanas como máximo, con gran seguridad y que sino me salía gratis la reparación. Bueno, debía ser en serio. Respiré profundo nuevamente, pero esta vez me tomé una frescolita (no tenía sed, pero me provocó).
A la semana fui al taller, y tenían al vehículo en el horno, ya con la primera capa de pintura y finalmente trabajando en él. El tipo dijo “Entre mañana miércoles y el jueves te lo estoy entregando”, aunque resultó ser el viernes (no son serios ni cuando ya la cosa está prácticamente lista).
Una bonita experiencia, que indudablemente nunca olvidaré. Un drama que se desenvolvió durante cinco meses, poco más de ciento cincuenta días (yo creo que ni las novelas de Venevisión duran tanto) y por lo cual procuraré no tener otro incidente vial, para así evitar que se repitan días tan memorables (no es que no quiera, sino que como en las películas, cuando las ves por segunda vez no es la misma emoción que la primera vez). Por lo menos el carro quedó bien.

Recomendaciones económicas para el 2010
No es un secreto para nadie que el año que se viene no va a estar nada fácil. Se estima un 32% de inflación y seremos la única nación latinoamericana que registrará una caída del Producto Interno Bruto. Si no sabes lo que son los datos anteriores, realmente no importa (yo tampoco los entiendo muy bien), pero en otras palabras, todo subirá y subirá, poniendo la cosa medio apretada (o apre
tada y medio). Como dicen por ahí, pónganse las alpargatas porque vamos a bailar pegao.
¡No te desanimes! Ya que en Chocozuela, siempre pensando en nuestros lectores, hemos preparado lo que serán las primeras recomendaciones pre-aprobadas (y prontas a salir en gaceta) para enfrentar los retos que tendremos en la vida diaria a partir del próximo mes de Enero. Como consumistas que somos, debemos cuidarnos o sino quedaremos pelando. Denle buen uso a las recomendaciones que se presentan a continuación, aprovéchenlas, compártanlas, háganle saber al país que todavía hay salvación.
No casarse: Parejas, eviten contraer matrimonio, recuerden que un papel firmado no hace mucha diferencia de lo que son como novios hoy en día (no significa que ya no habrán más cachos, en caso de aplicar, o que las cosas “serán diferentes”). Una boda sólo genera gastos. Que si los anillos, las tarjetas, el cura, la ceremonia, la fiesta, la caña, el salón, las mesas, la rumba, los tequeños, etc. ¡Qué viva el concubinato! Múdense juntos si así lo desean, no hace falta montar un show, además, si se divorcian entonces generarán más gastos, y lo peor es que sólo te quedas con el 50% de los bienes (que te los termina quitando el abogado con tanto papeleo). Ya saben, no se casen.- Para rascarse no hay que hacerlo por lo alto: Muchos creen que el placer de la bebida está en tomar Whisky 18 años en alguna discoteca, cuando lo que terminan haciendo es el ridículo y botando real y real. ¿Quién dijo que para rascarse hay que tomar esas cosas? Esos cuentos de que el ratón o los dolores de cabeza no existen cuando tomas algo deluxe son totalmente falsos, todo es sicológico, el famoso efecto placebo. A un tío una vez le dieron Vat 69 en una botella de Royal Salute, amaneció como un bebé, sin dolores y contento. En Venezuela tenemos alcohol que causa los mismos efectos sicotrópicos, por costos muy inferiores. Si mezclan en un galón una buena cantidad de Ron Carta Roja, le agregan par de botellas de Glacial, y completan con jugo natural exprimido por ustedes mismos (siempre hay un pana con una mata de naranjas o limones en el patio de su casa o de la abuela), tendrán una buena guarapa que los pondrá a volar. Si quieren ponerle un toque dulce, bastará con media botella de granadina o azúcar. Podrán tomar hasta vomitar y gastarán 10 veces menos de lo regular. ¡Ah! Si vas a fumar, no compres Marlboro ni Belmont, van pa’ 16 lucas la caja el año que viene. Existen unos llamados “Starlight” y otros “Kent”, totalmente criollitos, que a pesar de costar la mitad de los anteriormente mencionados, traen la misma cantidad.
También se recomienda enrollar las conchas sobrantes de las frutas que consuman en sus hogares, y con agregarle algunos aditivos de bajo costo y papel, se puede hacer algo decente y muy barato. - Usar la electricidad moderadamente: Parece que la energía eléctrica va pa’ arriba, a fin de justificar las inversiones en supuestos generadores para solucionar la problemática. Se recomienda comprarse un abanico, para evitar aire acondicionado y ventiladores, y así ejercitan los brazos mientras se refrescan de aire puro y natural. Mujeres, traten de no ver más novelas, siempre comienzan, transcurren y terminan igual. Hombres, cómprense un radio de pila para escuchar los deportes y noticias. El hombre vivió por miles de años sin electricidad, no hay excusas para depender de ella ahora.
- Comprarse un cronómetro: Especialmente con dos características: grande y resistente al agua. La idea es que lo coloquen dentro de la ducha, para así llevar el tiempo de los 3 minutos máximos que debe durar un baño (el agua también va a subir de precio, dicen las malas lenguas). Incluso pueden (para los más expertos), conectarlo al circuito que permite el paso del agua y que automáticamente se corte el suministro finalizado el tiempo límite. Con esto todos contribuiremos a que alcance, y más importante, a que sea rentable pagarla.
La quinta recomendación es tal vez la más dolorosa pero la más necesaria. Agárrense bien duro.
- Eliminar el Plan Blackberry: Sí, deben estar riéndose, pero si se ponen a sacar cuentas, sacrificar el pin beneficiaría mucho a los que hoy en día tienen ese gasto encima. Indudablemente nadie quiere perder su “estatus” que tal vez no logre sin su BB, pero seamos honestos, el ahorro sería increíble e incluso el teléfono les rendiría más. Igual nadie lo entenderá nunca, así que mejor olvidemos esta recomendación y pasemos a la siguiente.
- Sustitución favorable de los alimentos: Algo hay que sacarle al gobierno (si eres de los que están enchufados, ignora esta recomendación, de hecho ignóralas todas). Quítate la pena de encima y no peles camión de PDVAL que veas en la calle, aprovecha que subsidian gran parte del costo. Métete a los Mercales y Mercalitos, incluso si puedes, coléate en las casas de alimentación (¡Son gratis!). Si el socialismo del siglo XXI representa igualdad, no debe haber problema alguno. Si la cosa se llega a poner muy fea, sencillamente haz la dieta del pan y el agua por unas semanas, capaz un día conviertas el agua en vino (consulta a tu psiquiatra si eso llega a suceder).
- Gastos moderados en vestimenta: ¿Para qué usar esas marcas caras sólo porque tienen un caimán o un caballito? Usen calidad nacional y vecina. Al menos una vez en sus vidas tiene que haber escuchado de la Expo Feria Colombo-Venezolana, que realmente es feria 100% colombo. Lo cierto es que esa feria, debido a la misma crisis, estará mucho en todas partes del país, y conseguirán absolutamente todo lo que busquen, incluso ropa que parece original, pero a precios regalados (según los vendedores, su calidad es inigualable).
- Aprovechar promociones y descuentos: Sin dudas las ganas de gastar siempre estarán presente, por eso es bueno hacerlo cuando se presenten buenas oportunidades. No está mal la promo de Inter “Cachi-chién”, te llevas Internet, televisión y teléfonía por “cachi chién, cachi chién”. (si no han visto la propaganda, ya lo entenderán después).

- Estudios gratuitos: Lo mejor de este país, estudiar sin pagar (y hasta ganando). No dudes más e inscríbete en la UBV (Universidad Bolivariana de Venezuela), la cual tiene como meta formar a los mejores profesionales sin costo alguno. Te regalan el ingreso, la comida, las notas y hasta el título, ¿qué más puedes pedir? Si quieres que también te paguen, las misiones seguirán abiertas, aunque el grado de exigencia no es tan alto, pero cobrar por estudiar es tentativo.
- Confrontando la ley: Si un fiscal o funcionario pretende detenerte, ¡Acelera! Escápate, ahórrate la multa (llámese soborno). En caso que no logres huir de la escena, ofrécele un Cesta-Ticket en caso que poseas, o cualquier cosa que cargues en el carro, un agua mineral, un yogurt, un Doritos, lo que sea que ofrezcas, él lo aceptará, recuerda que estará tan mal como todos.
- La salud es lo más importante: Es vital que tengas seguridad contra toda posible enfermedad. Las compañías de seguros médicos cobran excesivas sumas de dinero por algo que no necesariamente vayas a usar, cosa que con la economía que se viene no conviene. La solución es muy simple: únete a “Pare de Sufrir”, la Oración Fuerte al Espíritu Santo sale mucho más barata que un médico especialista. He escuchado que puedes ir gratis aunque ellos recomiendan aportar cantidades de dinero (con un mínimo establecido) para conseguir los milagros. Creo que también venden un paquete, que por un módico precio, recibes a
cambio muchísimos beneficios, como el manto sagrado traído de no sé dónde, la astilla de la cruz donde murió Cristo, el agua milagrosa del río Jordán y la sal de Jerusalén, entre otros. También leí que si llevas a dos amigos, la inscripción te sale gratis. ¡Aprovecha!
Por ahora esas son las recomendaciones más relevantes para irnos preparando sicológicamente y cumplirlas. Tal vez ya hayas ejecutado algunas, pero lo importante es crear el hábito y masificar. Todavía resta mes y medio para Enero. Seguiremos informando.
Todo es una mafia
Es increíble la manera en que funciona el país. Yo pensaba que los verdaderos mafiosos eran de origen Siciliano pero aparentemente eso quedó en la historia. La nueva mafia, visto de otra manera, reside acá en nuestro país. ¿Cómo es posible que todo se maneje de manera ilícita? ¿Por qué las cosas no pueden ser normales y fluidas? Supongo que no hay mucha gente honesta, y los que lo son, tarde o temprano dejan de serlo.
Siempre que quiero ir a un juego de béisbol, las ganas se desvanecen al saber que con tan solo llegar a la taquilla, las entradas siempre estarán “agotadas”. ¿Pero cómo es esto? Si nunca se ve suficiente gente como para que se acaben tan rápido, y son muy pocos los “privilegiados” que logran conseguir un ticket de la manera transparente. Algo fijo, es que luego que me alejo de la taquilla, me caen entre cinco y diez revendedores, con paquetes de entradas, en todas las locaciones y asientos deseados, también en la cantidad requerida. ¿Cómo es esto? Pregunto de nuevo. Se supone que el máximo permitido por persona es de cuatro a seis entradas, pero claro, la mafia por delante. No hay dudas del “cuadre” entre las vendedoras de la taquilla y los revendedores, que son los mismos que venden mercancía fuera del estadio. En estos días pagué 100 Bs. por una entrada de 40 Bs. De manera muy humilde se ganan más del 100% del costo. Dinero fácil, a costa de los demás. Vergüenza es un término que a pocos le enseñaron. Aunque personalmente no culpo a esa gente. Si les atribuimos la necesidad de “rebuscarse” y la ignorancia que con ello lleva, podemos ignorar el problema desde abajo y verlo desde arriba.
Tomo como ejemplo personal el estadio José Pérez Colmenares acá en Aragua. ¿Dónde están los tipos presuntamente preparados para gerenciar un estadio de béisbol? Como el modelo jerárquico y burócrata que se maneja en este país, al revisar el personal administrativo del “José Pérez”, podemos encontrar una gran cantidad de cargos como: Presidente, Gerente General, Vicepresidente, Director, Coord. Administrativa, Cuatro asistentes contables, Coord. Programa de desarrollo, Gerente de Medios, Asist. De Prensa, Gerente de Mercadeo, Gerente de Ventas & Merchandising, Coord. De Ventas, Cinco asistentes de Ventas & Merchadising, Coord. de Abono y Ventas especiales, dos asistentes De Taquilla, Asist. De Oficina, Jefe de Operaciones, y unos cuantos más.
En otras palabras, yo lo llamaría “pura gente inútil” (no a quienes cursaron carreras relacionadas a lo mencionado, sino directamente a esos que trabajan en el estadio). ¿A qué se dedican? Yo sé a qué, porque personalmente he visto a muchos de ellos, tirando físico por todo el estadio, con un carnet guindado y sin hacer algo productivo. Simplemente socializar, disfrutar de los juegos, y dar órdenes, porque ¡Cómo le encanta dar órdenes al que tiene un cargo! Yo me pregunto, ¿cómo es posible que con tantos puestos, tantas supuestas responsabilidades, tantas cosas por hacer, esta gente se dedique a no hacer nada para atacar el problema de los revendedores? (lo único que atacan es a las llamadas “Felinas”, que son las chicas que bailan en el estadio). Se me ocurre otra cosa, ¿será que en vez de ser un problema, es un interés en común que tienen todos?
Veamos, el estadio en cuestión tiene capacidad para 12.647 personas (más los coleados). Asumamos que sólo un tercio de las entradas sean para revendedores, dejando así 8000 restantes entre abonados, gradas y gente con mucha suerte. Los costos oscilan entre 40 y 110 bolívares, así que promediemos unos 50 Bs. Por entrada, considerando que hay más baratas que caras. Todo juego con los gloriosos Leones o con el Magallanes, es un lleno casi seguro. Digamos que se revendan 4000 entradas, menos del tercio inicialmente hablado. También asumamos un 100% de ganancia a lo promediado, ya que a las más baratas se les gana más y a las más caras menos. Cuenta sencilla: 4000 x 50 = 200.000 Bs.F. (200 palos de los de antes). Eso en un solo juego. Siendo Home Club los Tigres, son diez juegos conjuntamente contra el Caracas y el Magallanes, lo cual hace, sí, dos mil millones de los viejos, o dos millones de los fuertes. La temporada regular dura dos meses y pico (súmenle las ganancias que trae el Round-Robin, en que venden las entradas más caras todavía y puede que sean más los juegos). ¿Entre quiénes se reparten esos 2 millones de bolívares fuertes? Que como ya vimos, se hacen en apenas dos meses. Pues entre los revendedores directamente enlazados, las vendedoras de la taquilla, y esos “Gerentes de tal y tal” que no hacen nada por penar la reventa de entradas. Si nos vamos por los números exagerados, y decimos que hay unas 40 personas implicadas, eso equivale a 50 palitos para cada quien, extra de sus “ganancias regulares”. Igual no creo que sea equitativo, a los de arriba seguro les queda más. Pero ya sean 20 ó 50, para alguien que en esos dos meses se puede ganar entre 1200 y 5000, no es despreciable la oferta.

Definitivamente el dinero lo es todo para muchos, o para casi todos. Personalmente, y visto desde afuera, no me prestaría para tal cosa ya que es muy desagradable el querer disfrutar de un deporte y tener que acudir a tales medios para hacerlo. Espero que algún día caigan, ya sea por voluntad de la misma gente al no comprarles las entradas (que lo veo difícil), ya que pongo en gran duda que alguien “le meta mano al asunto”. Lo ideal sería llevar preso a todo revendedor detectado, pero si en tantos años no han tomado cartas en el asunto, dudo que por ahora lo hagan, y menos cuando todos se benefician. No estaría mal una organización sin fines de lucro, también basada en mafias y financiada por alguien que le caigan muy mal los revendedores, que se encargue de eliminarlos (literalmente), pero es mucha ficción por ahora. ¡Ah! Hasta para el estacionamiento hay mafia, dicen que no hay puestos cuando ves la mitad del espacio vacío. Dicen que “Lo que tiene precio, poco valor tiene”, pero para mi tendría mucho valor el comprar una entrada de la manera legal y sin tener que sentarme casi en el estacionamiento.
Otra manera de conseguir entradas, es siendo pana de la chama de la taquilla, o teniendo un primo que conozca al hermano del sobrino del jefe de seguridad, o incluso más fácil, siendo familia del gobernador. A pesar de las muchas “vías de acceso”, tal vez lo mejor sea ver el partido por televisión. Por cierto, leí que las entradas para la Serie Del Caribe 2009-2010, que será celebrada en Margarita, ya están vendidas. Pero no se preocupen, seguro habrá uno que otro revendedor que nos ayude.
Comparando culturas
Creo que todos, alguna vez en nuestras vidas, hemos sido víctimas de los patéticos programas que transmite MTV (si eres fan del canal, tienes problemas). Siempre tuve la duda de si lo que ocurre en esos shows es verdad o es pura ficción. Tomemos como ejemplo ese que pasaban hace un tiempo, llamado “Wanna Come In?”, en que un “tonto” y un “Don Juan”, trabajaban en conjunto para que el “inexperimentado” conquistara a una
chica de manera aparentemente sencilla, para así lograr que ella lo invitara a pasar a su casa (ahí terminaba el programa así que nunca se sabía si realmente ocurría algo o no). El programa nos dio a entender que en la cultura americana, las cosas funcionan mediante la siguiente fórmula:
- Invitar a la chica a salir.
- Caerle bien, buscar algo de química.
- ¡Listo papá! Toda tuya (o casi).
- Si lo anterior no sucedió, entonces… NEXT (Qué atorrante cuando le decían “next” a un chamo o chama, apenas bajándose del autobús, pero bueno, tenía que ser MTV).
Me referiré a ella como la fórmula americana. Si lo comparamos con la fórmula venezolana, podremos notar que la nuestra es algo más complicada:
- Buscar manera de conocer a la chama (agregarla en Facebook, conseguir su PIN, o que te la presenten).
- Hablar seguidamente con ella, ya sea por chat, o cuando la veas. Hay que hablar mucho, que agarre confianza, y evitar decir algo que haga perder el progreso logrado.
- Seguir hablando con ella, ya que por más que le puedas gustar, si la invitas a salir apenas la conoces, es probable que tenga un manual de excusas para cada situación.
- Salir en grupo, para que ella complemente esa confianza. Si le regalas la entrada al cine o compras el servicio de Vodka, mucho mejor.
- Volver a hablar con ella, por unos cuantos días más, hasta que acepte salir contigo (lo cual no significa nada). Puede, pueeede que pase algo (eso siempre y cuando ya hayas tirado algunas puntas).
- Tal vez unas semanas después, aunque para la mayoría son meses, puede que suceda algo más.
La fórmula criolla es mucho más larga, pero lo anterior es la manera resumida. De igual manera, hay que tener en cuenta que no es muy precisa que digamos y siempre hay excepciones. No niego que siempre ha sido tema de conversación entre hombres (tal vez también entre mujeres), las cosas que se ven en películas americanas que nunca nos cansamos de ver. Claro es el ejemplo de todas las “American Pie“, en que se ve claramente la fórmula americana. También en otros shows como Laguna Beach, The Hills y en series como lo fue The O.C. Entre tantos programas y series, quise corroborar qué tan real era la fórmula americana, qué tan cierto era que lo que vemos en la televisión, y si realmente las cosas son así. Para ello, contacté con 3 panas gringos (o amigos americanos), con los cuales conversé un rato para que me explicaran bien el asunto. Les conté cómo eran las cosas aquí, y luego ellos me contaron lo siguiente:
En “El Norte”, es mucho más fácil acercarse a una mujer, no hay necesidad de mucho protocolo. Cuestión de presentarte e intercambiar algo de conversación. Normalmente cuando hay química, se intercambian los números telefónicos y puede que ahí mismo se cuadre la primera cita. Esta cita suele ser más que todo emocional. Lo más seguro es que se den el primer beso, abrazos tal vez, y si todo va muy bien, es probable que la chica invite al chico a su casa (sí, el mismo día). Ellos me explicaban que el americano simplemente quiere “Vivir la vida al máximo”, porque efectivamente vivimos una sola vez (por comprobar), y es por eso que no existen los tabúes de nuestra sociedad.
Están los “Boys night out” y los “Girls night out“, que básicamente consiste en que un grupo de amigos o de amigas, salen a la disco en búsqueda de… diversión. La fórmula es casi la misma, obviando el paso de invitar a la chica a salir, ya que se conocen en la misma disco (acá las mujeres que van solas a las discos suelen pasarse de tontas muchas veces, ya que lo que hacen es bailar entre ellas, y no existe mundo exterior que las rodee, creyendo que las van a violar o no sé, ni siquiera cuando el hombre sólo tenga intenciones de bailar y compartir un rato). Me dicen que “de 5, por lo menos 3 cuadran”, en cambio aquí ni se manejan estadísticas. Les pregunto “¿Entonces me están diciendo que allá es como aquí pero al revés?

¿Las mujeres son hombres y los hombres son mujeres? Me dicen que no del todo, sino que sencillamente “Girls Just Wanna Have Fun“, o traducido, “Las chicas sólo quieren divertirse”. Acá en Venezuela, son los boys los que normalmente quieren divertirse, mientras que las mujeres buscan seriedad (ojo, no todas). Allá son las mujeres las que buscan diversión, y los gringos incluso se sienten mal de no conseguir a una chama seria. Me dicen que suelen conseguirla luego de los 27 años de edad, cuando la etapa universitaria culminó y cada quien debe hacer su vida. También me dicen que el latino se aprovecha mucho, ya que todo latino se quiere divertir, al igual que las gringas, una combinación perfecta, ¿no? Algo que me llamó la atención y me agradó mucho, es que me dicen que las mujeres no son plásticas. Todos se tratan por iguales, y más en un país donde gran parte de su población son inmigrantes y estudiantes de todas partes del mundo. A pesar que en las películas americanas siempre observamos los diversos estereotipos (rockeros, deportistas, cheerleaders, punketos, nerds, chinos, y muchas cosas más), el trato es semejante, sin denigración social como lo hay mucho acá. Es normal ver una chica “popular” empatada con “un gallo” (sólo que en las películas lo pintan un pelo distinto para sacarle humor a eso). Incluso me dicen que la gente de la “alta sociedad”, tampoco es plástica o sobrada, mucho menos despectiva (tal vez un poco coco-secos algunos y algunas), pero la manera de comportarse es muy similar entre todos. Les conté del asunto con la moda acá, donde si no tienes una Hollister o Aeropostale no estás a la moda, y mucho menos si no usas marcas caras como Lacoste o Polo. Lo que hicieron fue reírse. Me dicen que la gente que utiliza marcas como Hollister, es porque viven en la playa, como California o West Palm Beach, y la ropa se adapta a las necesidades porque está hecha para tales climas y estilos de vida.
Personalmente pienso que hay cosas muy buenas, como también cosas que no cuadran por acá. No sé, supongo que habría que vivir allá un tiempo para notar la diferencia, aunque lo más seguro es que a los de aquí les suene mejor allá, pero a los de allá les suene mejor aquí. Tengo otro pana gringo que estuvo unos meses por Venezuela, y se fue enamorado porque se empató con una chama con la cual la cosa era “bonita” y no “fácil”, pero creo que la chama lo trabajó, se hizo la muy inocente según las referencias que me dieron. Menos mal que hoy en día, el pana sólo extraña las arepas, las empanadas y las cachapas.
¿Qué dicen ustedes? ¿Cuál de las dos culturas es mejor? ¿O cuál prefieren? Tengo el presentimiento que las mujeres dirán lo contrario de los hombres, y viceversa.



