Merengada de Toddy
A pesar que me agrada la gastronomía, principalmente quiero es echarles un cuento muy entretenido pero polémico, en el que espero me ayuden a clarificar las dudas y podamos llegar a una buena conclusión. ¡Tal vez hasta les dé una receta!
Primero vamos a la definición de conceptos y variables.
Toddy: Es la bebida achocolatada para toda la familia. Es un modificador lácteo hecho a partir de cacao en polvo. Tiene un sabor único y delicioso a chocolate de gran tradición (eso dicen en su página web). Para mí un Toddy es una bebida casi instantánea con sabor a chocolate, más na’. No es una merengada o un batido, simplemente es un Toddy, así como una Pepsi o una Nestéa, un Toddy es un Toddy, y punto.
Merengada: Acá es donde viene la gran polémica y las dudas. Estuve buscando por toda la red y en ningún lado dan una definición para “merengada” (¿Qué pasó Wikipedia?), de hecho ni existe la palabra en la RAE (¡Me entero!). Ya determinado que la palabra no es oficial, opté por consultar entre panas y conocidos, para ver qué piensan o creen que sea una merengada (más adelante conocerán el por qué de esto).
Según Juan, una merengada es “una mezcla de varias cosas, pueden ser frutas, agua y helado”. Me parece muy razonable.
Mileyis dice que “Leche preparada con claras de huevo, azúcar y canela”, aunque esa es la definición de “Leche merengada”, muy típica en España pero no corresponde a “merengada” por sí sola.
Veamos; si por ejemplo yo pido una merengada de fresa, suele llevar unos ingredientes esenciales: fresas y leche, y otros no obligatorios: azúcar, hielo, agua. Igual para cualquier merengada de otra fruta (todas parecen llevar leche), y lo mismo si hago la famosa merengada de oreo. De acá podemos inferir que toda merengada lleva leche, sino no es merengada.
Ok, vamos a la historia:
Me encuentro comiéndome una pizza en Kasoli’s, un excelente lugar (valga la cuña) ubicado en el Paseo Las Delicias I de Maracay. Llegan unos chicos a la mesa contigua, con un tono y dialecto “burda de lo que tal”, pero todos con Blackberry en mano (lo sé, están en su derecho). En lo que la chica viene a tomarles el pedido, los cuatro deciden pedir algo en común: Una merengada de Toddy. Sí, tal cual. Me llamó mucho la atención y no pude evitar ver qué les iban a decir; pero más me sorprendió cuando la chica, a pesar de haber soltado unas cuantas risas nerviosas, les dice “ok, ya se las traigo”. ¿Merengada de Toddy? ¿Qué les iban a traer? Yo todavía estaba dudoso, aunque pensé que el asunto terminaría allí.

En el restaurante tienen una máquina de helados, esas como las de McDonalds (o de los mismos que venden en la calle). Me doy cuenta que la señora que creo es la dueña del lugar, está llenando cuatro grandes vasos de vidrio con helado de chocolate, hasta el tope. ¿Serian esas las famosas merengadas? Pues en cierta manera sí, ya que trajeron los vasos a la mesa de los chicos, pero no pasaron tres minutos a lo que llamaron a la señora para quejarse (no sé el nombre del chamo que habló en representación de todos, vamos a llamarlo Miki):
Miki: ¡Señora, señora! Esto no es merengada de Toddy, es helado de chocolate.
La señora: ¿Cómo que no, hijo? Ustedes pidieron una merengada de Toddy, no un Toddy.
Miki: Yo sé señora, ¿me va a decir lo que pedí? Claro que pedimos merengada de Toddy, no helado.
La señora: Sí hijo pero si tú pides merengada se refiere a helado.
Miki: Claro que no señora, merengada es merengada, ¿no sabe lo que es una merengada?
La señora: Bueno igual no hay Toddy, si quieren les regalo las merengadas y pidan otras bebidas.
Miki: No señora, no nos sirve porque nos vamos a llenar de helado y vamos a dejar la pizza.
La señora: Sí pero no les voy a cobrar las merengadas.
Miki: No señora, tranquila, llévese esto y tráiganos fresco pa’ todos, peisi-cola.
A Miki le faltó un poquito de coeficiente intelectual, ya que a pesar que les estaban regalando los helados (o merengadas, no sé), los rechazaron porque estaban empeñados con la “merengada de Toddy“. No dejaron de hablar de ello en toda la noche, “que esa señora es bruta, que no escucha a los clientes, que eso es falta de ignorancia, ¿cómo no sabe lo que es una merengada de Toddy?”.
Ahora, yo pienso lo siguiente: partiendo que un Toddy no es el polvo concentrado que viene en el pote, sino el resultado final combinado con leche como lo indican las instrucciones de preparación, el hecho que éste también lleve leche (como las merengadas) no lo debería convertir en una de ellas, simplemente en Toddy. Asumiendo que los muchachos estuviesen conscientes de todo esto (¡Sí, claro!) y tomando en cuenta los conceptos definidos, se podría sacar la siguiente conclusión:
“Una merengada de Toddy es un Toddy pero con leche” o “una merengada de Toddy es una merengada pero con Toddy”, o mejor explicando la receta:
- Sirva en la licuadora un vaso de leche fría con dos o tres cucharadas de Toddy, añada hielo y azúcar al gusto y licue.
- Sirva en un vaso la mezcla obtenida. Ya tenemos el Toddy listo, pero aún nos falta convertirlo en merengada de Toddy.
- Vierta el vaso obtenido en la licuadora, y añada otro vaso de leche fría (esta sería la leche para convertirlo en merengada, no en Toddy porque ya lo hicimos). Puede también añadir, de manera opcional, helado o hielo.
- ¡Es todo! Tendrá una cremosa y particular merengada de Toddy, muy diferente a un Toddy común y corriente.
¿Le costaba mucho entender eso a la señora? ¿O era difícil para los muchachos explicarle? Recuerde por favor que la receta anterior es producto del mero sarcasmo, desarrollada por profesionales que no saben de cocina y por eso recomendamos no intentarla en casa. ¡Eso es Toddy papá!
La cuenta
Quizás una de las frases o peticiones que a nadie le gusta decir o hacer. La comida, las bebidas, los temas de conversación, todo siempre va de maravilla hasta que llega el momento en que el ambiente se pone tenso, en que la gente comienza a sudar disimulándolo, en muchos casos hasta nervios se observan y por supuesto, nadie quiere que llegue, a pesar de ser -normalmente- inevitable. Me refiero al momento de pedir la cuenta, ese instante entre pedirla y esperar que la traigan.
Primero, a muchos no les gusta pedirla, porque creen que les tocará pagar, sino que le dicen a otro “pide la cuenta ahí…” o sino “¿Pedimos la cuenta?”. Hay otros que prefieren pedirla a larga distancia, tratando de ubicar con la vista al mesonero en cuestión y hacerle ese movimiento con la mano que es parecido a dibujar en el aire rayas horizontales, mientras se desplaza la misma de arriba hacia abajo y dando a entender que “traigan el golpe”. Por último, hay muchos que aprovechan para pedirla acompañada de algo, como por ejemplo “Me trae 2 marroncitos pequeños (respiración profunda) …Y la cuenta”.
Ya una vez pedida y esperando que llegue, comienzan los chistes que muchas veces “no son tan chistes”.
- Bueno Pedro, tú estás sentado en la esquina, así que pagas tú, ja ja.
- Vamos a hacer algo, el que la pegue más cerca no paga, yo digo que fueron unos 130 sin el IVA.
- ¿Y si tú vas al baño mientras yo salgo disimulando con el celular? Te espero con el carro en la esquina…
- ¡Gafo! Hubieses pedido la cuenta primero, y luego los cafés a otro mesonero.
- ¿Cuántos somos? ¿Las mujeres pagan también?
- Ya vuelvo, voy a estirar las piernas…
- ¡¿Qué?! ¿Cómo un puestico de empanadas tan buenas no acepta Master Card? No tengo efectivo…
O las “supuestas peleas” donde gana la mejor sicología inversa. Acá una pequeña historia basada en hechos reales (pero con los nombres cambiados).
Supongamos que Luis pidió y tiene la cuenta en su poder.
Luis hace un gesto de impresión al ver la cuenta…
Alberto: ¿Cuánto es? Para ver…
Luis: No no, barato, yo pago ![]()
Alberto: Toma 50, ¿Necesitas más?
Luis: No vale, tranquilo, yo pago.
Alberto: No no, agarra ahí vale.
Luis: Te dije que no, tú brindas la próxima.
Alberto: Luis, no seas así, agarra al menos los 50…
Luis: Bueeeh, está bien, pero yo pago el resto.
Alberto: Bueno dale.
Luis fue a la caja, y canceló 58 BsF. de la cuenta
Luis: Listo, vámonos. ¡Ah! ¿Tienes sencillo ahí? Para la propina…
Alberto: Sí tranquilo, no la vayas a querer pagar también.
Siempre vean la cuenta. No entiendo cuál es el misterio con la bendita cuenta, he visto en muchas familias o grupos sociales que es siempre una persona o dos los que ven la cuenta, y por más que les preguntes que cuánto fue, así no tengas intenciones de pagar o aportar, te responden con un “tranquilo” o “barato” o se hacen los locos. La única situación en que se ve una aparente normalidad a la hora de pagar (pero que es la más frustrante), es cuando se trata de una pareja o una simple cita. El hombre se traga el monto con una sonrisa falsa y no le queda otra que raspar esa tarjeta sin pensarlo y sin mirar atrás, sea el monto que sea, no puede quedar mal (es gracioso, pero verlo, no vivirlo). También es típica la gente que así vaya todos los días al mismo lugar y nunca haya tenido problemas, siempre revisa la cuenta, artículo por artículo, buscando un refresco que le hayan cobrado de más para formar un zaperoco (aunque cuando cobran de menos, nadie se da cuenta de nada, pagan y se van rapidito). Siempre que llega ese librito negro o esa bandejita con el papel encima, la gente se transforma, se les sale el venezolano en su máxima expresión.
¿Y tú, cómo haces con la cuenta?
Jugos y Pasta Seca
Le digo a David: Chamo, mañana tenemos un foro en clases, vienen unos invitados a dar una charla y eso, así que necesito que traigas jugo para ellos, y trae también pasta seca “¿Pasta seca?” Sí, y jugos. “Ok, dale”. Dale.
Llega el día, todo de maravilla, los invitados a tiempo, la gente en sus asientos, todo perfecto. David me escribe al celular “Llevo 10 jugos ¿Y pasta seca no?” Le respondo con un “Ok”.
Llega David, me entrega 10 litros de jugo (más que suficiente) y le pregunto ¿Y la pasta seca? “Aquí está” me dice él…

Primero fueron risas a las que seguidamente le digo “Ja ja ja, ta’ buena esa pero ¿Dónde está vale? Ya los invitados están listos”. Me dice “¿Cómo que dónde está? Aquí está, tú me pediste pasta… seca”. Luego de darnos cuenta que el pana no andaba jugando, no quedó de otra que reírnos. David alegó en su defensa que “¿Qué iba a estar sabiendo él que pasta seca eran esas galletas de panadería? Que eso lo sabrían en mi casa”. Bueno, dejo una encuesta para ver quiénes comparten la idea de David y quiénes no (Igual te queremos Davicinho
).
Choco-Viajes: Los Andes, parte 1
Y como Chocozuela no descansa (bueno, a veces
) aprovechando la gran tecnología de mi Sony Ericsson y el cable USB que juntos me permiten tener internet dondequiera que esté (no, no hace falta un BlackBerry), aprovecharé para compartir con ustedes estos días que estaré dando unas vueltas por los Andes de nuestro País. Lectores andinos, disculpen si se me sale alguna pequeña crítica o algo que pueda resultarles ofensivo (tampoco es que nos importe mucho
).
Luego de pasar un ratico rodando por autopista y carretera (unas 6 horas), llegué a… Bueno la verdad ni sabía dónde estábamos hasta que me informaron que nos encontrábamos en el aburrido pacífico pueblo de Barinitas, Edo. Barinas. Siendo ya algo oscuro, nos introdujimos en el primer Resort que encontramos. Un bonito lugar que aunque en la entrada decía “Hotel”, era más bien un intento de Posada. Conocí los baños “All-in-one”, donde, literalmente, la regadera está al lado del lavado y en frente de la poseta (no sé bien cómo haré mañana para bañarme, aunque si es de esperar a llegar a Mérida, mejor). Decidimos salir a cenar, con ganas de degustar algún plato digno de la región (una hamburguesa o un pepito sería más que suficiente) pero nos dimos cuenta de algo. Todo (o al menos a primera vista), todo estaba cerrado (¿Y esta gente a qué hora se duerme? Si apenas eran las 11 pm). Este pueblo creo que ni siquiera es pueblo (en los pueblos hay gente, luz, al menos un carrito de perros abierto). Lo primero (de lo poco) que conseguimos abierto fue “La Gran Parada”, una mega discoteca digna de una ciudad como ésta (sí, quedé sorprendido), se escuchaban las vibraciones y el gran sonido con aquella potencia nada normal, seguro la rumba estaba buena (lástima que era puro vallenato).

Seguimos rodando (primero hay que comer, luego se piensa en la diversión) y encontramos algo parecido a un Burger King pero más adaptado a la región. Nos atendió un ¿Gocho? ¿Andino? ¿Cómo se les dice? Bueno, un comerciante que se encontraba con una señora que ni se movía, ni decía nada, (supongo que su esposa, o empleada, o ambas) y que nos dijo algo como “Bueno ahí me quedan unos bistecs, una yuca y un poquito de ensalada ¿Uds.Son 8? Deben salir como 7 platos bien resueltos” (no dudamos en acceder ¡Era lo único en las 3 calles que conforman Barinitas!). Mientras el señor preparaba la carne sobre la leña, se echaba sus palitos de Whisky (fue como hacer parilla en mi casa), y bueno, al fondo de las instalaciones tenía el hilo musical para los clientes, un TV con un DVD de videos (tomados directamente de HTV) y sí, pura cumbia y cosas de ésas que caracterízan al canal. No estuvo mala la comida.



Menos mal que mañana mismo seguimos pa’ Mérida, en lo que ocurra algo interesante les traigo la parte 2
¿Algún lector de Barinitas que nos cuente cómo hace para vivir aquí?
McDonalds, ahora te tocó a tí
Y luego del gran golpe a Burger King (que puedes leer acá), en el que pude llevarme gran parte de sus salsas y así causar desastre en su economía interna, decidí llevar las cosas mucho más allá, y cuando digo más allá, lo digo en serio. Todo comenzó por la iniciativa de mucha gente en los comentarios del robo a Burger, prestándose a sí mismos para colaborar en lo previamente anunciado: El gran golpe a McDonalds.
Todos recordarán la película “Ocean’s Eleven” (La Gran Estafa) en la que Danny Ocean y sus 11 muchachos dan un gran golpe a un Casino en las Vegas. Decidimos seguir los mismos pasos, pero enfocados en el restaurante de comida “rápida”.
Hubo suspenso y tensión, como la vez anterior, pero cuando trabajas con el equipo indicado, las cosas funcionan, fluyen de mejor manera, y pocos se percatan de lo que realmente está sucediendo. Así fue que nos infiltramos en el lugar, con naturaleza, listos para un McPollo y unos Cuartos de Libra con queso. Teníamos ambiciones, metas que iban más allá de tener las salsas en nuestro poder dentro del local, queríamos sacar la mayor cantidad de ellas, sin ser detenidos, sin que alguien notara algo. Luego de días de preparación y simulacros en nuestra base interna, montajes y duplicados de las instalaciones de McDonalds para que no fallara nada, finalmente actuamos. Con el uso de estrategias de inteligencia militar y otros tips que nos dieron, hicimos lo que acordamos, algo muy complejo pero que sería más o menos: “Tú distrae allás a la chama, tú al chamo aquél, tú párate aquí para que hagas la cortina y yo voy llenando los vasitos” ¿Saben qué sucedió?

Sí, lo logramos, tal como se planeó. De hecho nos llevamos tantas salsas que hubo que colocar algunas sobre los limpiaparabrisas de nuestro vehículo de operaciones secretas, el cual es de una marca, fabricante y color secreto (no, no les puedo decir nada del Yaris).
La verdad es que fue un gran golpe, de hecho se habrán fijado que McDonalds fue cerrado unos días por el SENIAT, bueno, algo tuvimos que ver pero no contaremos más.
Hasta ahora llevamos 2 misiones concretadas, y por supuesto que iremos por un tercera.
¿Quién se une para el golpe #3?

Nada como un 2×1
…Y más si es de comida. 6 panas y yo lo descubrimos esta semana.
¿Cuántas Pizzas? ¿4 para comer los 7? ¿no será mucho? Bueno, que sean 3 de las gigantes, y una pequeña para Dianita. A ver, son como… ¿30 por cabeza? Ok, fino.
Daniel: Ya pedí, ¡ah! por cierto, había promoción 2×1.
¿2×1 Daniel? ¿Pediste la mitad entonces? La respuesta fue negativa. Sí, sin darnos cuenta de lo que al principio fue un error (pero luego se convirtió en algo relativamente bueno), habíamos pedido 6 pizzas Extra Mega Ultra Grandes™ y dos pequeñitas para Dí.
Comenzamos con buen paso, buenos ánimos. Las Pizzas se veían excelentes (y los 6 litros de refresco también). Todo iba de maravilla, pero poco a poco, sin darnos cuenta, estabamos cometiendo un acto de gran vastedad, comer, literalmente, como animales, como los propios cerdos, como que fuese el último día en la tierra y se tratase de nuestra última comida. Era una Pizza de la más grande para cada uno.
Llegando a la mitad de cada una de las Pizzas, se sentía la tensión en el ambiente: gotas de sudor, rostros pálidos, dientes de diferentes colores, y otras cosas más pero lo importante es que la fuerza de voluntad continuaba en marcha, cada quien dispuesto a degustar su 2×1, que no se vive (o se come) todos los días. Si tienes una Pizza de ese tamaño, y sabes que pagaste por ella ¿Cómo dejarla? Hay que comerse hasta el último Pepperoni, sin importar los efectos secundarios.

No salí en la foto por estar tomándola. Lo cierto es que se escuchaba un silencio total, parecía una mesa repleta de espíritus, de almas que no emitían sonido alguno, cada quien concentrado en lo suyo. Se podían escuchar las burbujas de los refrescos, los pasos de la gente en el centro comercial, hasta un TV prendido a lo lejos, pero en la mesa, nada.

Bueno, allí pueden apreciar todas las cajitas luego de la.. ehm.. (no quería usar ésta palabra pero bueh) de la jartasón. La verdad es que nada como un 2×1
Commando: Robándome las salsas de Burger King
Creo que la última gran Misión Commando fue cuando la leche hace un tiempito. Ésta vez decidí ir más allá y lograr algo mayor, algo grande y catastrófico para la estabilidad de la economía: Robarme las salsas de Burger King. Bueno, a decir verdad ¿Quién no lo ha hecho? (y no se hagan los locos). Modo suspenso ON:
Todo comenzó un mediodía soleado, mucho calor pero el aire acondicionado salvó la patria, no tuvo relevancia. Al volante, mi amigo el italiano, quien como mafioso nato, no tuvo problemas en cooperar con el plan. Algo de tráfico en la vía pero teníamos un destino muy claro: El Burger King de la Autopista vía Guacara. La cortina de humo estaba claramente definida: Comer allá, esa era nuestra coartada, unos simples clientes que venían en busca de sus Kings de Pollo y Whopper doble con queso extra y tocineta, papitas fritas y ambos combos tamaño grande. ¿Quién iba a sospechar algo?. Uno que otro percance por parte de la empleada para hacer el pedido en esa maquina de botones aparentemente complicada de usar, ya que requirió la presencia del gerente para deslizar una tarjeta y resetear el dispositivo. No importa, ya estábamos allí esperando la orden, se acercaba el momento del gran golpe. Segundos después, nos entregan la comida, seguida de una pregunta ¿Desea Kétchup? Sí, era lo que esperábamos, era la verdadera razón por la que estabamos allí. No dudé en ser agresivo y le respondí “Sí por favor, pero dame unas diez, y también mayonesa y barbikiú (Barbeque)”. Fue inevitable el cruce de miradas, la tensión en el ambiente, incluso la sensación de que nos negarían la petición y todo se derrumbaría pero finalmente, el muchacho en cuestión accedió. Lo habíamos logrado.
Luego pasamos a la mesa, siguiendo con el plan y comiendo nuestros combos de la manera más natural, era la fase post-delito y debíamos salir ilesos de ella. Sin bolso alguno, debíamos ocultar la mercancía adquirida, así que no quedó otra opción que optar por los bolsillos, que a pesar de ser pequeños y no parecerse en nada a las grandes carteras de las mujeres, cumplieron su función. Fue con cautela, fijándonos que nadie enfocara sus miradas sobre nosotros, y que nadie se diera cuenta de lo que estábamos haciendo. No digo que haya sido fácil, pero fue cuestión de esperar el momento indicado en la línea de tiempo, y sencillamente concretar lo pensado.
Luego salimos del lugar (los nervios nunca ceden en éste tipo de situaciones), nos dirigimos hacia el vehículo, con paso rápido, temiendo que alguien nos persiguiera, pero al parecer no fue así. Nos montamos y por la misma los motores fueron encendidos, el freno de mano liberado, el croche invocado, y una palanca de cambios colocada en retroceso, para salir del estacionamiento y finalmente largarnos. Parecía un sueño, lo habíamos conseguido.

Tal vez era peligroso llevar la mercancía sobre el tablero del vehículo pero ¿Qué más daba? Ya estaba en nuestro poder y creo que a 160 Km/h nadie se percataría de nada. De todas maneras procedí a colocar todo en un lugar más seguro, donde no levantaría ninguna sospecha: Mi morral. Allí las dejé, durante el resto de la tarde, pero sin abandonar al bolso en ningún momento, sabía lo que llevaba conmigo. Finalmente llegué a las instalaciones de mi hogar, procedí a depositar el material en las puertas de mi nevera, dándole así la respectiva refrigeración pero más importante aún: Culminando oficialmente la misión.
McDonalds, prepárate, porque próximamente iré por tu Barbeque y también por tu mostaza. Ten miedo, porque incluso puede que lleve un frasco listo para ser llenado con tus expendedores de Kétchup.
Choco-Entrevistas: Nixon Ramírez
Bueno señores, como no dejamos lo que no estrenamos hoy traigo algo nuevo: Las Choco-Entrevistas. No son cualquier tipo de entrevistas, sino esas que nadie más ha hecho, diferentes, frescas y para aprender de ellas. El invitado del día de hoy se trata del para nada conocido Nixon Ramírez, quien ha vivido toda su vida en Mariara. Es un viejo amigo que también es conocido por ser “El único en Mariara con iPod e internet, ambas cosas legales”. La mayoría de la gente habla de que en Mariara hay delincuencia, drogas, transfors, corrupción, asaltos, secuestros, matazón, etc etc. El detalle está en que ninguna de esas personas ha puesto un pie en Mariara. Hoy Nixon aclarará todos esos rumores para ver qué tan ciertos son.
Nixon, en líneas generales ¿Cómo es vivir en Mariara?.
Si, buenos días. Bueno mi vida en ésta peculiar “ciudad” ha sido un tanto tranquila, no me quejo. Creo que ha sido así por mi corta edad, hace pocos años es que empecé a salir y aprender de la calle. Pero sí, en general es peligrosa.
He escuchado que Mariara está llena de malandros, ¿Qué tan cierto es eso?.
Eso es totalmente falso (risas). En mariara sólo hay “amantes de lo ajeno”.
¿Y cómo es eso?.
Bueno solo te quitan las zapatillas “Naic” (Nike) y otras cosas menores, como el carro. También se meten en las casas pero tratan bien a la gente que roban, a la final todos somos vecinos. Aunque a mí nunca me han robado, y no creo que lo hagan. Ojo yo no soy malandro, ¡nada q ver!.
Hace un tiempo me comentaste acerca de tráfico de drogas ¿Cómo es el asunto?.
Bueno sí, en Mariara somos productores en potencia, fabricamos la materia prima (Ojo, hablo por la ciudad, yo no ando en eso). Lo cierto es que tenian un puestico por acá cerca. Llegas, compras y te vas, es como ir al mercado por una Big-Cola. Es más, hasta te dan fiao…
¿Y todavía existe ese puestico?.
Bueno no, ¡quebró! es que estaba empezando a pasar mucho la patrulla por aquí y se dejaron de esa. Ah, esa misma gente del puestico, a uno de ellos un policia le dio un pepaso, ahora ¿Dónde crees que está el policía?.
¿En dónde?
No me sé los nombres de los cementerios de Maracay pero en el más grandecito. Le dieron chuleta.
A la gente le gustan los temas a lo “James Bond”, ¿De dónde sacan las armas?.
Bueno es como Counter-Strike, si tu matas al enemigo puedes quitarle el arma que tenía. Incluso las puedes comprar por buenos precios.
¿Manejas esos precios?.
Bueno el 38 Smith & Wesson me costó 800 lucas, y me ahorré el IVA porque no me dieron factura. Pero eso depende del tipo de armamento y de las cirscunstancias, porque también se pueden alquilar, con todo y James Bond incluido.
¿Y ese sistema de alquiler, cómo funciona?.
Bueno, si es solo para que el susodicho te acompañe con “la bicha” y sacarla para asustar en caso de un peo, unas 20 lucas, pero es un servicio muy limitado y sólo si eres conocido del “James”. Si quieres que lo quiebren, está alrededor de los 500 bolívares fuertes, con el asunto del Dólar los precios los cambian a cada rato.
¿Algunos tips para el recién mudado a Mariara?.
Bueno, que no vayan a estar peleando por ahí, porque si peleas con alguien tienes que estar dispuesto a matarlo, eso es fijo. Y como te van a buscar venganza, también tienes que matar a parte de sus familiares.
¿Hay guerra de familias?.
Sí, ¿cómo no?. En éstos días mataron a todos los de una casa, y hasta al perro también. Quitaron la luz en todo el barrio e incendiaron la casa.
¿No crees que eso ya es falla de CADAFE?.
Nah, fueron los “infractores”, pero igual “cadafe” es gallo. Ah, algo muy peculiar, aca tenemos un “shopping center”, ese es el nombre del “y que” centro comercial, donde en realidad no venden un cooo.
¿Qué le recomiendas a nuestros lectores que quieran ir a conocer Mariara?.
Que veeengan, que vengan. Aquí los recibimos con las manos abiertas.
¿Sitios turísticos o de interés?.
Bueno, los más frecuentados son: “el club” riacho que queda en “la toma”. A ver, en Chaparral cuando hacen alguna rumba también, eso sí, entran 100 perosonas y salen vivas 90. Están las “aguas termales” que son simples “regaderas” con divisiones de concreto, osea como unos bañitos, y de paso es público.
¿Y qué tal la gastronomía?.
Lo mejor de todo lo más chimbo es “el capri”, te puedes comer tu arróz chino ahí. Aunque si de buena comida se trata, está “el trailer de Pedro”, es el más reconocido y considerados por muchos el mejor. Más abajo está el de “El Cámara”, también es bueno.
¿Delincuentes reconocidos?.
Los más <palabra censurada> casi nadie los conoce, están en el anonimato para no ser tan seguidos por la PTJ. Te nombraría algunos pero sería demasiada paja y no…
¿Algún personaje famoso, actor de televisión o figura pública que sea de Mariara?.
Bueno sí, de aqui salió el tan famoso “Monstruo de Mariara”, que por cierto vivía cerca de una tía. Ese fue un carajo que mató a su sobrino y lo tiró por allá en un canal de Aguas Servidas.
Le doy gracias a Nixon por habernos concedido ésta entrevista en exclusiva y también por las fotos. Si alguien quiere hacerle más preguntas, pueden hacerlo usando los comentarios. También pueden visitar su Facebook (Sí, en Mariara hay internet).
¿Cómo no va a haber pan?
Chamo de pana que es increíble. Sé que ya le tiré a Subway pero es que se pasan. A ver, que alguien me diga: ¿Qué venden en Subway?, ¿Qué es lo que se va a comer allá?, ¿Cuál es el platillo principal?. ¡Bingo! El Sandwich. Ese que lleva PAN, y que a pesar de la importancia del relleno, todo está en el pan, el pan es la esencia, sin pan, no hay sandwich que valga. Y es que el pan nos acompaña en el día a día a casi todos, los que comemos pura basura comemos mucho pan, y hasta los que supuestamente hacen dieta comen el integral.
Hoy llego a Subway con Binario, dispuesto a comerme un buen pan. No me importaba realmente si era Teriyaki o Pechuga de Pavo, tampoco si era Roast Beef o Carne. Lo que sí me importaba era comerme el pan Orégano o sino el Italiano, cualquiera, pero nada como esos panas, digo, panes. ¿Qué sorpresa nos llevamos? NO había pan. Puras Ensaladas. El mundo se congeló por unos momentos, todo a nuestro alrededor se paralizó, y nos costó caer en cuenta de que no había pan. ¿Cómo era posible?, ¿Era un sueño?, no, era la cruel realidad. Luego de asimilarlo, y dándonos cuenta de la hora, no teníamos alternativa, debíamos morir con la ensalada. Le pregunto a Jesús (el pana que atiende ahí), que cómo era el asunto de las ensaladas (Primera vez que me como una), y me dijo “Imagínate un Sandwich pero sin el pan“. ¡Jesús! ¿Cómo me vas a decir eso?, si ya lo dije, un sandwich sin pan, NO es sandwich. Bueh. Procedimos a preparar nuestras ensaladas para nada dietéticas. Lechuga, tomate, pimentón, pechuga de pavo y de pollo, doble queso, mostaza dulce, “barbikiú“, roast beef, más queso, los aceites esos raros que le echan, y más salsa. Queríamos algo “parecido” a un sandwich, aunque sin pan por desgracia. Incluso planteamos la posibilidad de comprar una canilla en la panadería de la esquina y que nos la rellenaran, pero la rata de Jesús dijo que no.
Lo Bueno: Parecíamos gente sana comiendo ensaladita, y debido a nuestro disgusto (Y como Jesús es pana), nos llenó los cartoncitos esos para comernos un sandwich gratis
(el día que haya pan).
Lo malo: ¿Cómo no va a haber pan?.

Hasta los camioneros comen en McDonald’s
¿Cuál es el vicio con ese bendito sitio de comida que para muchos se ha vuelto tan detestable?. Bueno, hay gente que sigue amándolo, como el señor Camionero que nos encontramos en Guacara. (Tuvo hasta que bajarse para retirar su comida). ¿Quién mete tal camastrón para un Auto-Mac? Bueno, sí, ese señor.

Señor, ¿Le tomo su pedido?

¡Ayúdenlo!

Ahora sí, una sonrisa porque tiene su Cajita Feliz™.



