El espejo del Venezolano

¿Es esto posible?

Dando una vuelta con el gringo por Guacara City, llegó la hora del almuerzo y pues, hubo que acudir a resolver el hambre. Nunca pensé que me toparía con lo que a continuación les cuento, ya que es un suceso “poco probable” o algo así como de otra dimensión. Cosas que a simple vista no se pueden creer, ya que no tienen sentido, pero que al pensar en las posibilidades, surgen teorías que intentan explicar el suceso.

Al estacionarnos en un muy conocido (y medio cariñoso) restaurante de los alrededores, algo le llama la atención al gringo. Me señala un Ford Mustang de los más nuevos (no sé el año, pero estaba bello, ¿a quién no le gusta un Mustang?), el cual se está estacionando. Inicialmente eso fue lo que nos llamó la atención, lo bonito del carro y ya. Y que cualquiera no tiene uno de estos carros en Valencia.

La foto anterior es del vehículo en cuestión, la cual fue modificada digitalmente mediante técnicas avanzadas de retoque (un photoshopeo sin muchas ganas) para ponerlo en blanco y negro y así proteger la integridad del piloto. Ok, seguimos.

Se abre la puerta del copiloto (hasta acá todo muy normal, aunque nos quedamos esperando a ver quién se bajaba, puro instinto), en lo que se muestran unas largas piernas y unos super tacones pisando el pavimento; se deja mostrar una mujer de gran figura (estaba chévere pues), a lo que viene el pensamiento automático e inevitable, típico de la idiosincrasia venezolana y que nos afecta a todos: “¡Chamo! ¿De quién será ese carro? Debe ser un mega chivo, ¡mira el culo mujerón que carga al lado!” (amigos extranjeros, mujerón es una palabra que a pesar de su inexistencia en la RAE, empleamos los venezolanos para referirnos a una mujer de grandes cualidades, incluso de gran tamaño, ergo, que está buena). El gringo optó por decir que seguramente era un mega empresario, mientras que yo me fui por alto funcionario de la gobernación o un ministerio. Ambos fallamos, y senda sorpresa nos llevamos. ¡Mami, mami, a que no adivinas! ¿Saben quién conducía el vehículo? No, no era ni Chino ni Nacho, ¡era un fiscal de tránsito!

el_fiscal

¡Sí! Esos mismos que dicen controlar el tráfico, que dicen velar por la integridad de los conductores y ayudar al que se encuentre en problemas. Ok, dejando la fábula, me refiero a los fiscales, esos que pasan todo el día buscando rebuscarse mediante bombitas, derivadas de unas posibles multas muchas veces sin razón alguna y con ganas más que todo de jodernos la vida. Sí, ¿no leyeron? Un fiscal.

Fue tanto el tiempo que tardamos en reaccionar ante tal evento, que no pudimos fotografiarlos bajando del vehículo, pero sí cuando se dirigían a la entrada del restaurante. ¿A quién le importa la farándula Hollywoodense? ¡Esto es mucho más interesante! Pero, ¿es esto posible?

A continuación algunas teorías que se nos ocurrieron para lograr explicar el suceso:

  1. Como dice “Tito el Bambino”, “el amor es una magia, una simple fantasía”, ¿y al fin lo encontraron? ¿Será que es amor de novela? ¿Ese en que está el chamo o la chama con billete trancao, pero que a pesar de tenerlo todo, encuentra a su amor verdadero cuando va a sacar la licencia y le paga tres tablitas al fiscal para tramitar las cosas más rápido? Es una posibilidad.
  2. Son familia. ¿Cómo no lo pensé antes? Puede que sean hermanos, sólo que ella tuvo mucho más éxito (de repente trajo un lote de plantas eléctricas justo antes de los cortes y ¡Boom! La pegó, mientras que él, bueno, él es fiscal. Los hermanos se pueden agarrar de mano, ¿no? Conozco algunos que sí.
  3. ¿Cuál es el problema en que un fiscal tenga un Mustang? De repente ahorró desde chiquito, o poco a poco, a punta de martillar a los demás, logró reunir la suma necesaria para adquirir el vehículo o al menos dar la inicial. Sí es cierto que los fiscales son mal pagados, pero por otra parte no sabemos cuánto hacen en “ingresos adicionales”, por algo será que a pesar de percibir un bajo sueldo, hay miles de ellos que no quieren abandonar sus respectivos cargos.
  4. Él la detuvo a ella, ella no tenía los documentos requeridos, él le dijo que la dejaba ir si le daba pa’ los frescos, pero ella sólo tenía las tarjetas de crédito y débito, por lo que le ofreció un almuerzo. El fiscal lo meditó por unos segundos, y le dijo “ok, pero yo manejo, siempre quise sentir un bicho de esos (upa!)”. Fue así que fueron al restaurante más cercano, estacionaron, y no es que se fueron agarrados de manos, es que él la agarró a la fuerza para que no se escapara, se montara en el carro y saliera absuelta de la multa y el almuerzo. Ésta es la mejor teoría hasta ahora, ya que tiene muchísimo sentido y justifica por qué ella fue la que pagó la cuenta. Lo único que no explica es por qué él manejó de regreso, ya que se vería sospechoso si algún otro fiscal lo veía al llegar de nuevo a su puesto de trabajo, pero en fin, seguro tiene su explicación también.

ambos

No sé, es todo lo que se nos ocurrió, aunque pensamos que tal vez haya una mejor explicación. ¿Se les ocurre alguna otra teoría? Por favor explicarla en los comentarios, ya que queremos aclarar este misterio. ¡Ah! Chocozuela vuelve con todo, disculpen el tiempo sin escribir ;-)

2 de Febrero de 2010. Actualidad, Día a Día, General, Insólito, carros, hombres, humor, mujeres, vehiculos.

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El espejo del Venezolano

Talleres y seguros: una bonita experiencia

Si eres nuevo leyendo el blog, ¡no te confundas! El título es sarcasmo en su mayor expresión. ¿Alguien por acá que haya tenido una bonita experiencia con un taller automotriz? Apartando la gente que su papá o el tío es el dueño, todos somos mortales comunes y corrientes que debemos atenernos a ser manipulados bajo un régimen dictatorial basado en el chantaje y la mentira.

Junio de 2009

Una vieja sucia por allá en Guacara, había colisionado “inocentemente” contra mi vehículo. Ella alega no haberme visto y realmente fue inútil discutir con ella. Ok, un ligero golpe por el lado del copiloto, nada para preocuparse, ya que mi seguro, en conjunto al taller, arreglarían la falla, es más, aprovecharía para que pintaran el vehículo completo ya que tenía unos cuantos rayones. Perfecto.

Julio de 2009

Llevo el vehículo al seguro, me dan un papelito, me siento a esperar, a esperar y a esperar. Luego de media hora me atiende una chica, me pregunta qué sucedió, le explico, le doy los papeles, y luego me dice que me siente a esperar a un tal “Pedrito”, quien le tomará las fotos y chequeará que, efectivamente, el vehículo fue chocado. Llega un tipo gritando “¡Cinco cuatro seis!” Y sí, ese era el número de mi papelito. Le pregunto “¿Tú eres Pedrito?”, pero no, no era, se llamaba José, y era el perito (sólo una pequeña confusión). Descubrió que el carro sí estaba chocado, ya que cuando lo vio dijo “¡Ah! Te chocaron, ¿no?”. Vuelto a donde la tipa y me da la órden para llevar el carro al taller, la cual marcaba un monto por unos 3.000 y tantos bolívares, que supongo era lo que costaba la reparación, aunque ni le paré.

Yo tenía la esperanza de dejar el carro en el taller mientras viajaba en agosto, pero la cosa fue un poco diferente. Voy al taller con el vehículo para que me den la famosa cita, a la que le estimé unas tres semanas, como máximo. Sólo acerté el número, pero no la unidad de medición. La cita fue para dentro de tres, no semanas, sino meses, el dos de octubre para ser exactos. ¡Bueh! No quedaba de otra.

Agosto de 2009

Rumba y más rumba en Punta Cana y Santo Domingo, ni me acordaba del carro.

Septiembre de 2009

Se acercaba cada vez más el gran día, en el que mi vehículo sería recibido y finalmente procesado para su renovación en pintura. En menos de treinta días estaría felizmente entregando el carro, para luego buscarlo tal vez en una semana y tenerlo como nuevo (al menos en aspecto).

Octubre de 2009

La espera había sido larga, muy larga pero por fin había llegado el momento. El dos de octubre de 2009, día que consideré como memorable, me dirigí al taller “El Solitario” para hacer entrega oficial del humilde Hyundai Accent, el cual tendría su transformación y pronto se sentiría como el día en que nació.

elsolitario

Me atiende el dueño, me pregunta que si tengo una cita (la cual él mismo me había otorgado hace tres meses), y luego de revisar la lista me encuentran. Me pide la órden del seguro (mucha emoción), y al cabo de un momento me dice “Con este monto no se puede arreglar ese carro” (se cortó la emoción), bueno, no debe ser tanta la diferencia, pensé yo. Le pregunto “¿Y cuál es la diferencia? ¿Cuánto cuesta entonces?”, el tipo, con un tonito medio portu pero a la vez como llanero, me dice con su cara firme y de tabla: “Bueno mira, yo sólo hago buenos trabajos, y sacarle los golpecitos, una buena pintura y un buen acabado, eso te cuesta de nueve a diez millones” ¡¿QUÉ?! Fue mi humilde expresión. El taller sólo estaba financiando el 35% del monto, y yo tendría que poner unos seis palos para que se realizara la labor. No estaba fácil la cosa.

Me fui al seguro a ver qué lograba, pero fue el mismo vueltón, para nada, ya que no pagarían más de allí. Está de más decir que NO recomiendo en lo absoluto, pero para nada, a Seguros Mercantil, ¿cómo era posible que si pagué 5 palos para asegurar el carro, no cubrieran la reparación del mismo? En la página web de ellos, en la parte de “Misión y Visión” dice: “La misión de Mercantil Seguros es ser la mejor aseguradora del país, y ofrecerle  una gran variedad de productos y servicios de alta calidad al mejor costo, así como la más eficiente respuesta. ¡Já! Cómo se nota que esas cosas siempre las redacta alguien que las copia y pega de un manual de procedimientos, o de otra página, puro para hacer relleno y porque es como obligación el colocar frases de esa índole. Realmente debería ser: “La misión de Mercantil Seguros es ser la mejor aseguradora que le ostine la vida a sus clientes en todo el país, y ofrecer una gran variedad de molestias, migrañas y siempre lavándonos las manos cuando necesiten de nosotros, todo al mejor costo. Son unos sucios, unas plagas. Lo peor es que más abajo dice “Es una aseguradora que se distingue por tener un personal comprometido con todos sus valores dentro de la más elevada ética y responsabilidad”, ¡Seguro! ¿Algún buen seguro que me recomienden?

No me quedaba de otra, tenía que pagar la diferencia pa’ arreglar al pobre carrito que no tenía culpa de nada. El tipo del taller no pudo disimular la gran sonrisa en su rostro cuando le dije que le pagaría la diferencia, e inmediatamente aceptó reparar el carro, y lo prometió para dentro de tres semanas. Lo tendría en mis manos para el dos de Noviembre, luego de cuatro meses de espera, finalmente lo repararían.

Noviembre de 2009

Había llegado el gran día. Lunes dos de Noviembre de 2009, me bañé, me vestí, me perfumé, y me dispuse a retirar el vehículo, que seguro lo estarían puliendo y sacándole brillo de última hora para sorprenderme al llegar. Al llegar al taller, efectivamente fui sorprendido, fue una gran pero gran sorpresa, ¿cómo explicar la emoción? Algo que no tiene palabras para describirse. ¡NO LE HABÍAN HECHO NADA AL CARRO! ¿Cómo era esto posible? Allí estaba, sucio, descuidado, entre un montón de otros carros también intactos. Fue tal el impacto, que incluso pregunté si ese era otro Accent y el mío ya estaba listo, pero no, ese era el mío. ¿Qué pasó? Nadie sabe, nadie supo, así funcionan los talleres al parecer. Nunca tienen exlpicación, dicen que han tenido complicaciones, que las cosas no han salido como ellos planeaban, y pare usted de contar. El peo no fue normal, pero eso no resolvería nada. Yo quería una fecha, un día, algo. El tipo dijo que la cosa estaba apretada y que le diera un mes, tal vez menos. Respiré profundo, conté hasta diez (o en realidad fue hasta cinco, no recuerdo) y me tomé un Gatorade (eso no tiene mucho que ver, pero tenía sed).

Diciembre de 2009

Ya la experiencia me había enseñado que esa gente no cumple, hay que presionar y fastidiar, así que decidí llamar para preguntar por el carro. Una señora me dijo que ya lo habían comenzado a trabajar, pero que ese estaba pautado para enero, según lo que ella tenía anotado. ¡¿CÓMO?! Tuve que ir hasta el taller. El carro estaba latoneado, ya le habían sacado los golpes y básicamente le faltaba era la pintura. Eso no evitó otro peo, más intenso que el anterior, e incluso ofrecí llevarme el carro y denunciarlos con el seguro (gran cosa, sé que igual eso no sirve de mucho). El tipo suplicó que no me lo llevara (¡Claro! Con diez palos de por medio ni loco), y que lo tendría listo dentro de dos semanas como máximo, con gran seguridad y que sino me salía gratis la reparación. Bueno, debía ser en serio. Respiré profundo nuevamente, pero esta vez me tomé una frescolita (no tenía sed, pero me provocó).

A la semana fui al taller, y tenían al vehículo en el horno, ya con la primera capa de pintura y finalmente trabajando en él. El tipo dijo “Entre mañana miércoles y el jueves te lo estoy entregando”, aunque resultó ser el viernes (no son serios ni cuando ya la cosa está prácticamente lista).

Una bonita experiencia, que indudablemente nunca olvidaré. Un drama que se desenvolvió durante cinco meses, poco más de ciento cincuenta días (yo creo que ni las novelas de Venevisión duran tanto) y por lo cual procuraré no tener otro incidente vial, para así evitar que se repitan días tan memorables (no es que no quiera, sino que como en las películas, cuando las ves por segunda vez no es la misma emoción que la primera vez). Por lo menos el carro quedó bien.

elaccent

21 de Diciembre de 2009. Diálogos, Día a Día, Empresas, Fechas, Historia, Información, Insólito, Largos, Recuerdos, carros.

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El espejo del Venezolano

La época antes del plástico

A continuación les traigo un MegaUltraHyperArtículo™ (por lo largo), para así compensar los días sin escribir.

El título que le doy a esta entrada va referido a la época anterior a la que se vive en la actualidad, tal vez de unos tres o cuatro años para acá fue que llegó la actual (que cada vez se pone peor). ¿Por qué la llamo época antes del plástico? Porque hoy en día,  todo gira en torno a eso, a lo plástico, lo de mentira, lo falso.

En vez de hablar de lo que ya todos sabemos del hoy, como lo que busca un hombre y lo que busca una mujer, preferí irme hacia atrás y buscar opiniones para comparar unos pocos años anteriores con el momento que se vive por estos días. No me refiero a irme con los padres o abuelos, sino la gente que está viviendo todavía su juventud y gozadera, pero que comenzó su faena entre ocho y doce años atrás, esa gente que visitó su primera discoteca entre el 96 y el 2002, donde a pesar de la corta distancia con respecto a la actualidad (relativamente), las cosas eran plenamente distintas.

Para ello decidí consultar con gente de esa “época anterior”, con diferentes perspectivas pero que luego de hablar con ellos, descubrí que vivieron muchas cosas en común.

El primero fue Carlos Alberto Márquez, conocido locutor y productor radial de la región central del país. Le pregunté lo siguiente:

En la época que tú comenzaste a salir, ¿cómo eran las cosas? Comparado a hoy en día, ¿cómo era conquistar a una mujer? ¿Qué les gustaba? ¿Era plástico como ahora? ¿Cuál era la forma de… coronar?

Carlos dijo:

carlos

Saber que podía gustarle a una chica era muy difícil. Debías hacer un interrogatorio camuflado con galanterías y mucha caballerosidad. No había celulares ni Facebook. Los detalles eran la prioridad y por supuesto el primer beso costaba mucho en llegar (si es que llegaba). Para un encuentro cercano más allá de un piquito había que salir muchas veces con la víctima, además de zafarse de las chaperonas, que en el mejor de los casos era un hermanito menor o una vecinita que se crió con la familia.

Comparado a hoy en día, ¿Qué extrañas de aquello?

Muchísimo. No reinaba el materialismo y lo sintético (aunque hoy en día le han resuelto la vida a más de una), sin embargo la humildad y sencillez eran virtudes que ya no se ven muy a menudo. Dicen “La mujer hace al hombre”, yo digo hoy en día, “La mujer es lo que había querido hacer al hombre”.

Hoy la cosa es como más fácil, ¿no?

¡Claro! Los jóvenes de hoy la tienen mantequilla, es más, ni deben ponerse muy creativos, son las chicas las de la batuta e iniciativa. ¡No los quisiera ver en mis tiempos! No hubiesen podido pasar ni a primera base con tantas restricciones para una pubertad prematura.

¿Cómo comenzaste a rumbear?

Casi no habían discotecas, los matinées eran la sensación del momento. Fiestas de liceistas emperifollados con sus ruedos de tubitos y cuellos tortugas. Solíamos reunirnos en la casa del pana que se había quedado solo porque los pures estaban de viaje. Las bebidas más afrodisíacas eran Anís con “leche de burra”, guarapita o la polarcita por caja. (nota del editor: Hoy en día todo es una farándula, las niñas a los 14 tienen sus cédulas falsas y se maquillan más que el guasón)Si fumabas te hacía ver mayor y conseguías más atención. Ahora todos fuman de una especie de lámpara de comedor, esperando que salga Shazam de ella, y se pasan el tubito con mucha simpatía. (otra nota del editor: me imagino que se refiere a un Arguile. ¿Quién es Shazam?).

Éramos bebés de pecho, lo más cercano a un material erótico eran casettes de VHS de papá escondidos en las sábanas del gavetero, por lo tanto éramos improvisadores de oficio o copiadores de lo inédito.

La misma pregunta le siguió a Walter “Manga” Briceño, viejo socio, especialista en multimedia y web.

Walter dijo:

walter

Nada era tan boleta como hoy en día. A los diecisiete uno no andaba pendiente de una tiradera como ahorita. No te digo que no se andaba, pero no eran taaan boleta. No se tenía mucho acceso a las discos en esa época, ya que por ejemplo, un servicio de VAT 69, en Seven, una disco de hace unos 10 años atrás, costaba 120.000 bolívares de los viejos, lo cual equivalía más o menos el sueldo mínimo de la época. Uno se reunía en las casas. Existían los matinées, rumbas por la tarde en la casa de alguien cuando los papás no estaban. Reinaba la guarapita, el anís y el superior, sin excluir las cervezas. (nota del editor: Hoy en día todo es un Vodka para las mujeres y un Whisky para los hombres, ni se te ocurra ofrecerle anís a una mujer porque hablará mal de ti por los próximos… toda su vida).

Las mujeres eran más sentimentales weon, menos groseras, más inocentes y más inmaduras. Una chama de 18 años tenía carteritas, monederos y accesorios de Sanrio, que si pochaco, badtz maru y cosas así. (del editor: es verdad, mi tía que es de esa época todavía las usa).

Walter, hoy en día para estar con una mujer de manera rápida, “basta” con tener un buen vehículo, sacarla a cenar, a la disco, pagarle todo, regalarle cosas de marca, comprarle las tarjetas para el celular, e incluso si le regalas un Blackberry todo el proceso se acelera aún más. ¿Era igual en tu época?

Jajaja, gracias a Dios que no. Todo era tan distinto, tan menos plástico, mucho más real (real de verdadero, no real de plata, como hoy en día). Basicamente tenías que enamorarla, aparte de tener como 7 meses o más con ella. Era raro una chama que bebiera o bailara techno como se baila el reggaetón en estos momentos. ¡Ah! No sé por qué los hombres de hoy se visten siempre con chemises de rayitas horizontales.

Por último, le hice la pregunta al famoso capo aragueño conocido como El Kaiser (seudónimo empleado en los bajos fondos para proteger su verdadera identidad).

El Kaiser dijo:

kaiserLas chicas del liceo solían pararte más cuando eras bueno en un deporte. También te buscaban por tu forma de ser. Yo los celulares más duros del momento (Nokia 8860 y Vulcan), pero igual no era la sensación. Sólo si le ponías en futbolito, o estabas en una selección de algo, eras el papá de los juguetes. Cuando salí del liceo, rumbo a la calle a joder los fines sin horario, cambiaron un poco las cosas.

Empecé a salir en el 2002. Las mujeres no te paraban casi por el carro, de hecho, en esa época casi nadie tenía carro (no había mucha liquidez en la calle, era un poco difícil un crédito del banco). Las mujeres estaban pendiente era de un tuning, sobretodo si sonaba más duro que los demás. El vehículo del momento era el Mustang 2000 y la primera Hummer (nota del editor: creo que acá comenzó la trascendencia de épocas, ya que luego vino la silicona, el botox, la cirujía, el sonido, los carros, las páginas web de rumbas, la reputación, la popularidad, la posición social, el pique por tener lo mejor, y pare de contar hasta llegar al Blackberry y a “Somos tú y yo”). Las mujeres no se ilusionaban mucho de sus exigencias o gustos, salían con el chico de buenos temas de conversación, y más si era “aventurero” (llámese playa, piscina y centros comerciales), no como ahora que todo tiene que ser Chichiriviche, Margarita, Gran Sabana o también una zona céntrica en las adyacencias de las costas nacionales (Aruba, Curazao, Los Roques, entre otros). (Nota del editor: otro sinónimo de ser aventurero hoy en día, es tener la carpa para techo en el rústico, además de las gorritas y calcomanías de Bass Pro Shops, ya que ahora todos son pescadores de profesión).

La infidelidad no era un problema. Había respeto en las parejas hasta que llegó el Reggaetón con sus mensajes subliminales y de alto contenido explícito (llegó peor que la gripe H1N1). Antes se bailaba mucho el merengue, el techno y la changa, había mucha más variedad de canciones. Ahora todo es quién pega el primero pa’ quedarse un buen rato. Se perdió “un poco” el respeto en las parejas. De un momento a otro las mujeres, por consecuencia de la alineación de los planetas y el calentamiento global, comenzaron a competir entre ellas mismas (nota del editor: creo que los verdaderos culpables fueron los cirujanos plásticos, especialmente el tal Dr. 90210, aunque igual aplausos para ellos :D ). Las cosas no eran tan exageradas como hoy día, donde el pique arranca con edades a partir de 14 años, que a su vez se enfrentan con mujeres que les llevan el doble. Antes era hasta difícil ver a una de 17 ó 18 saliendo con la facilidad que sale una de 13 el día de hoy (nota del editor: es que los padres de ahora le dan hormonas y fororo a sus hijas desde que nacen, por eso se suelen confundir).

Antes se conformaban con ir a comer helados o pizza, salir un rato a compartir. Ahora el lema es, “si el novio de mi mejor amiga la lleva para Tucacas por 2 días, mi novio lo tiene que hacer por 5 días y para Margarita, para recompensarlo le doy lo suyo y listo” (o algo así).

Esas son las tres humildes opiniones de los tres entrevistados (tres tristes tigres…). Y sí, parece que de un día para otro (o de unos pocos años para otros), lo que cuentan como una gran época, que lastimosamente estuve muy joven para vivir como debió ser,  fue mucho mejor que lo que estamos vivimos hoy en día. Personalmente recuerdo cuando no estaba el Reggaetón, ni el perreo, mamboteo, sandungueo, ni pliqui-pliqui. Me parecía una época maravillosa (escuchando Cuentos de la Cripta, Guitarrero y Follow The Lyra), además de la Calle Ciega del momento (asú asú asú, hace el marcianito). ¿Qué? Eran mejores que un reggaetón. Sólo tengo que decir:

¡Que viva la época antes del plástico!

Ah, si lo leíste completo, considérate un fiel lector (o alguien sin oficio, o ambas cosas :-P ).

7 de Octubre de 2009. Actualidad, Aprendizaje™, Celulares, Choco-Entrevistas, Costumbres, Cultura, Historia, Información, Largos, Reflexiones, carros, humor, mujeres, vehiculos.

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El espejo del Venezolano

El vehículo automotor

Bueno, los rumores de que unos valencianos me tenían secuestrado eran totalmente falsos. Sólo andaba de parranda.

Hablando en estos días con un grupo cercano de amigos, surgió un tema que siempre ha resultado polémico entre hombres (no sé si también entre mujeres). Yo lo llamaría algo como “La influencia e impacto del vehículo automotor en el interés mostrado por parte de las demás personas”. Debido a la complejidad y diversos enfoques del tema, hoy lo centraremos en un caso particular: Cuando el hombre es el del vehículo, y la mujer la del interés.

rusticoComo todos podrán apreciar en las calles de su ciudad, es muy notable la flota de vehículos rústicos que hay (llámense merús, machitos, prados, hillux, entre otros). Como más podrán apreciar todavía, la mayoría (estadísticamente hablando),  tiene carpas, cauchos, trompa, cables guindados por todos lados, faros, tubos, planta eléctrica, y unas cuantas cosas que, personalmente, desconozco para qué las usan. El detalle está en que (estadísticamente de nuevo), la mayoría suele salir de sus casas hasta la universidad, o al trabajo, y regresar. De igual manera, los veo los fines de semana estacionados en algún sitio público, sobre el asfalto y no subiendo una montaña. Muchos se preguntarán, ¿cuál es la finalidad de esto? Pues llamar la atención, supongo. Sé que están los que sí “rustiquean”, esos con las mil y un calcomanías pegadas por todos lados (incluyendo la de globovisión), pero no son el caso.

sedanPor otra parte, tenemos los vehículos convencionales, más tipo Aveo, Fiesta, Lancer, sin importar realmente el año, sino su estatus de vehículos sedán, que cumplen su verdadera función. Puede que un buen sonido, unos rines, o algún detallito extra que no le quite comodidad.

Teniendo en cuenta los dos anteriores tipos de vehículos, entremos en tema como tal. Daniel (llamémoslo el oficialismo) decía ese día que si tú tienes un rústico, las mujeres se inclinarán más por ti que por quien tiene un carro “bajito”. Nosotros (los opositores en esa conversación), que éramos cuatro, decíamos que eso era totalmente falso, y que no importa si tienes “carro o camioneta”, sino que más importa lo que cada quien es. El oficialismo, en su defensa, citó el tema de Cuyagua. Alegando que la mayoría de los que iban para allá en rústicos tenían las mejores mujeres, hizo que se intensificara el tema y lo pensáramos más a fondo. La defensa, por su parte, alegó que obviamente se verán más rústicos allá, porque es más cómodo ir en uno a tan recóndito lugar. Mientras más rústicos, obvio que verás buen material abordándolos (tanto malo también), lo mismo debe pasar (a nivel estadístico) con los vehículos pequeños.

Atacó de nuevo el oficialismo. Él decía que por “sondeo propio”, mediante encuestas realizadas a las mujeres más cercanas (como su hermana), pudo determinar que una mujer se siente más cómoda e imponente montada en una camioneta. Lo anterior no me extraña, ya que al estar “altas” (sin necesidad de tacones), se sienten “por encima” de los demás. ¿O es que un hombre se ve “malote” si anda en un rústico? Eso lo saben ustedes chicas, ayúdennos a comprender.

rustico2La verdadera interrogante es ¿Qué prefieren las mujeres? ¿Tiene verdadera influencia el vehículo en que salgan con un hombre sin importar mucho lo que representa el mismo? ¿O el oficialista está errado en su teoría, resultando que lo que verdaderamente importa es la personalidad del piloto? Meteoro siempre tuvo la misma novia, desde pequeños, ¿habrá sido porque a pesar de los botones mágicos del Mach 5, éste no era un rústico? Es importante tener en cuenta que hay muchas mujeres (sé que ustedes no, queridas lectoras) que ven una merú y “se parten”, porque sencillamente “es una merú“. Por otro lado, esa misma mujer ve pasar un BMW, que puede costar 4 veces la merú, pero ni pendiente, porque simplemente “es un carro”.camaro

Chicas, necesitamos urgentemente de su opinión, eso sí, justa y balanceada, adaptada a la realidad y sin que digan que a ustedes sólo les importa “que las quieran”, ya que no es el tema, el tema acá es el vehículo. ¿Qué prefieren? ¿Un rústico con todos los jugueticos para que las lleven a comer helado? (a pesar de la incomodidad que representa la mayoría) ¿O prefieren ir cómodas pero bajitas? ¿Qué otra cosa puede influir allí? ¿Las HID? ¿El sonido? ¿Los rines? ¿La pantallita? ¿Lo divertido del piloto?

Hombres, no se queden atrás. Recuerden que seguramente las mujeres van a defenderse a ellas por encima de todas las cosas. Necesitamos que cuenten a Venezuela y el mundo sus experiencias referentes al tema, tanto propias como de cercanos.

27 de Agosto de 2009. Actualidad, Cultura, Día a Día, General, Información, Insólito, Supersticiones, carros, humor, mujeres, vehiculos.

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