5 eventos desafortunados en el baño

No es nada fácil cuando el universo conspira en contra nuestra, logrando que sucedan cosas que por ningún motivo tenían que suceder. De lo que voy a nombrar, probablemente no les ha sucedido una, sino todas (me incluyo entre los afortunados). ¿Alguna vez has estado en el baño, cuando de repente…?

1- Descubres que no hay papel.

¡La tragedia! Luego de haber llegado a toda velocidad, entre apuros y sudor frío, y habiendo logrado negociar la liberación de los rehenes, se dan cuenta que no hay papel. La reacción, irónicamente, es tal como cuando la cagas en algo, por lo que debes improvisar.

La solución:

Una de las soluciones más rudimentarias, aunque si no es mucho lo que hay que limpiar, funciona, es utilizar el tubito ese de cartón donde va enrollado en papel. Quizás mojarlo un poco para suavizarlo ayude en algo. Otros optan por meterse a la ducha y echarse agua, y algunos incluso se quitan una media y la emplean como papel. Hay quienes simplemente se suben el pantalón y siguen su vida.

2- Descubres que la poceta no baja.

¡Horror! Y más si estás en casa del novio o la novia. Que le hayas dicho “préstame tu baño un momentico”, lo hayas usado lo más rápido posible para no levantar sospechas, y de repente cuando la vas a bajar, ¡oops!, ¡no baja! Momento completamente incómodo, ¡trágame tierra!

La solución:

  • ¡Mi amor! ¿Alguien usó este baño antes que yo? Ven a ver lo que dejaron.
  • Si estás en tu casa, pues ni modo, a buscar un balde (si es que tienes agua aparte), y dejarla caer desde la altura suficiente para que el mecanismo haga lo suyo.
  • Sorprende a tus amigos o familiares: déjalos que se lleven una sorpresa, y niega que fuiste tú.

3- Descubres que no hay agua caliente

Aunque para muchos esto no es un problema, para otros es bastante grave. Cuando el agua está super helada, se necesita bastante coraje y fuerza mental; no es nada sencillo meterse allí como si nada, pero hay que saber afrontarlo como todo un valiente o valienta.

La solución:

O también puedes optar por no bañarte.

4- Descubres que se acabó el agua mientras te bañabas

Creo que es de las peores. Tener el cabello lleno de champú, o el cuerpo enjabonado, y de repente, ¡plop! adiós agua. Algunos empiezan a gritar “¿alguien cerró el aguaaaa? ¿se fue el agua? ¿que pasóooo?”, otros prefieren llorar. No es para menos.

La solución:

¿Se les ocurre alguna buena? Porque a mí no. Quizás agarrar agua de la nevera, pero ya sabemos el problema con el agua fría.

5- Descubres que no hay toalla para secarte

Luego de un buen baño, sacas tu mano de la ducha para agarrar la toalla y, ¡epa! ¿Dónde está? ¡Noooooo!, ¿se te olvidó que ayer metiste a lavar la toalla y no buscaste una nueva antes de bañarte? Sí, pasa mucho.

La solución:

Hay que meternos momentáneamente en el cuerpo de James Bond o Ethan Hunt, armarnos de valor, quitarnos de encima la mayor cantidad de agua que podamos con nuestras manos, exprimir nuestro cabello, y embarcarnos en una misión completamente desnudos hasta el lugar donde se encuentren las toallas. Debes procurar que no haya nadie rondando por los pasillos, y en el momento correcto, salir corriendo hasta alcanzar el objetivo.

Otros simplemente gritan “¡mamáaaaaa, tráeme una toalla, y la dejas colgada en la manilla de la puerta”.


Fer
Ingeniero de la República; campeón de las Olimpiadas de Matemática en 1998 y crítico atorrante de las malas costumbres, por Chocozuela.com.

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Un blog pluripolar; esribe @marcano desde 2007 y hasta que me revoquen.