El espejo del Venezolano

Merengada de Toddy

A pesar que me agrada la gastronomía, principalmente quiero es echarles un cuento muy entretenido pero polémico, en el que espero me ayuden a clarificar las dudas y podamos llegar a una buena conclusión. ¡Tal vez hasta les dé una receta!

Primero vamos a la definición de conceptos y variables.

ToddyToddy: Es la bebida achocolatada para toda la familia. Es un modificador lácteo hecho a partir de cacao en polvo. Tiene un sabor único y delicioso a chocolate de gran tradición (eso dicen en su página web). Para mí un Toddy es una bebida casi instantánea con sabor a chocolate, más na’. No es una merengada o un batido, simplemente es un Toddy, así como una Pepsi o una Nestéa, un Toddy es un Toddy, y punto.

Merengada: Acá es donde viene la gran polémica y las dudas. Estuve buscando por toda la red y en ningún lado dan una definición para “merengada” (¿Qué pasó Wikipedia?), de hecho ni existe la palabra en la RAE (¡Me entero!). Ya determinado que la palabra no es oficial, opté por consultar entre panas y conocidos, para ver qué piensan o creen que sea una merengada (más adelante conocerán el por qué de esto).

Según Juan, una merengada es “una mezcla de varias cosas, pueden ser frutas, agua y helado”. Me parece muy razonable.

Mileyis dice que “Leche preparada con claras de huevo, azúcar y canela”, aunque esa es la definición de “Leche merengada”, muy típica en España pero no corresponde a “merengada” por sí sola.

Veamos; si por ejemplo yo pido una merengada de fresa, suele llevar unos ingredientes esenciales: fresas y leche, y otros no obligatorios: azúcar, hielo, agua. Igual para cualquier merengada de otra fruta (todas parecen llevar leche), y lo mismo si hago la famosa merengada de oreo. De acá podemos inferir que toda merengada lleva leche, sino no es merengada.

Ok, vamos a la historia:

Me encuentro comiéndome una pizza en Kasoli’s, un excelente lugar (valga la cuña) ubicado en el Paseo Las Delicias I de Maracay. Llegan unos chicos a la mesa contigua, con un tono y dialecto “burda de lo que tal”, pero todos con Blackberry en mano (lo sé, están en su derecho). En lo que la chica viene a tomarles el pedido, los cuatro deciden pedir algo en común: Una merengada de Toddy. Sí, tal cual. Me llamó mucho la atención y no pude evitar ver qué les iban a decir; pero más me sorprendió cuando la chica, a pesar de haber soltado unas cuantas risas nerviosas, les dice “ok, ya se las traigo”. ¿Merengada de Toddy? ¿Qué les iban a traer? Yo todavía estaba dudoso, aunque pensé que el asunto terminaría allí.

kasolis

En el restaurante tienen una máquina de helados, esas como las de McDonalds (o de los mismos que venden en la calle). Me doy cuenta que la señora que creo es la dueña del lugar, está llenando cuatro grandes vasos de vidrio con helado de chocolate, hasta el tope. ¿Serian esas las famosas merengadas? Pues en cierta manera sí, ya que trajeron los vasos a la mesa de los chicos, pero no pasaron tres minutos a lo que llamaron a la señora para quejarse (no sé el nombre del chamo que habló en representación de todos, vamos a llamarlo Miki):

Miki: ¡Señora, señora! Esto no es merengada de Toddy, es helado de chocolate.
La señora: ¿Cómo que no, hijo? Ustedes pidieron una merengada de Toddy, no un Toddy.
Miki: Yo sé señora, ¿me va a decir lo que pedí? Claro que pedimos merengada de Toddy, no helado.
La señora: Sí hijo pero si tú pides merengada se refiere a helado.
Miki: Claro que no señora, merengada es merengada, ¿no sabe lo que es una merengada?
La señora: Bueno igual no hay Toddy, si quieren les regalo las merengadas y pidan otras bebidas.
Miki: No señora, no nos sirve porque nos vamos a llenar de helado y vamos a dejar la pizza.
La señora: Sí pero no les voy a cobrar las merengadas.
Miki: No señora, tranquila, llévese esto y tráiganos fresco pa’ todos, peisi-cola.

A Miki le faltó un poquito de coeficiente intelectual, ya que a pesar que les estaban regalando los helados (o merengadas, no sé), los rechazaron porque estaban empeñados con la “merengada de Toddy“. No dejaron de hablar de ello en toda la noche, “que esa señora es bruta, que no escucha a los clientes, que eso es falta de ignorancia, ¿cómo no sabe lo que es una merengada de Toddy?”.

Ahora, yo pienso lo siguiente: partiendo que un Toddy no es el polvo concentrado que viene en el pote, sino el resultado final combinado con leche como lo indican las instrucciones de preparación, el hecho que éste también lleve leche (como las merengadas) no lo debería convertir en una de ellas, simplemente en Toddy. Asumiendo que los muchachos estuviesen conscientes de todo esto (¡Sí, claro!) y tomando en cuenta los conceptos definidos, se podría sacar la siguiente conclusión:

“Una merengada de Toddy es un Toddy pero con leche” o “una merengada de Toddy es una merengada pero con Toddy”, o mejor explicando la receta:

  1. Sirva en la licuadora un vaso de leche fría con dos o tres cucharadas de Toddy, añada hielo y azúcar al gusto y licue.
  2. Sirva en un vaso la mezcla obtenida. Ya tenemos el Toddy listo, pero aún nos falta convertirlo en merengada de Toddy.
  3. Vierta el vaso obtenido en la licuadora, y añada otro vaso de leche fría (esta sería la leche para convertirlo en merengada, no en Toddy porque ya lo hicimos). Puede también añadir, de manera opcional, helado o hielo.
  4. ¡Es todo! Tendrá una cremosa y particular merengada de Toddy, muy diferente a un Toddy común y corriente.

¿Le costaba mucho entender eso a la señora? ¿O era difícil para los muchachos explicarle? Recuerde por favor que la receta anterior es producto del mero sarcasmo, desarrollada por profesionales que no saben de cocina y por eso recomendamos no intentarla en casa. ¡Eso es Toddy papá!

28 de Febrero de 2010. Actualidad, Bebidas, Comida, Cultura, Día a Día, Frases, Información, Insólito, humor.

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El espejo del Venezolano

Luz, cortes eléctricos, y más…

Es increíble que siempre suceda algo; no he sabido de varios días seguidos en que se pueda apreciar tranquilidad absoluta en relación a los sucesos nacionales. La situación del país es peor que la Isla de “Lost“, ya que el curso natural de las cosas pareciera alterarse siempre. ¡Estamos salaos!

Cuando no hay luz, puede que haya agua, pero si hay agua, entonces en definitiva no habrá luz. También puede que no haya ninguna pero es imposible que se tengan las dos al mismo tiempo; es como si se excluyeran mutuamente, como que no pudieran convivir juntas y cada quien se asoma cuando la otra se esconde (o ninguna aparece). Llega la luz, prendes el televisor y seguramente se cae el cable, pones RCTV Venevisión y lanzan una cadena; a veces todo parece un chiste muy bien elaborado. Aprovechando la situación, la gente de ¡Qué locura! Debería colocar cámaras en algunos ascensores del país para ver el pánico en que entran algunos de los que se quedan atrapados cuando cortan la electricidad y no hay planta (obvio que una cámara con baterías, no piensen “¿cómo va a grabar sin luz?”), al menos algo “divertido” saldría de todo esto, ¿no?

¿Cómo han lidiado ustedes con los cortes eléctricos? ¿Han podido soportar tres horas cada dos días estar sin aire/ventilador para poder dormir? Sé que los cortes han causado un gran impacto en la sociedad, ya que son miles de historias relacionadas al tema, como por ejemplo el caso de la señora que se ha tenido que perder la novela cada dos días y según ella, en los momentos en que ha estado más buena. También hay quienes han tenido que cocinar prendiendo madera y usando una parrilla (no todos tienen cocina a gas).

Decidimos salir a la calle para ver cómo lo está afrontando el venezolano. Luego de un rato investigando, nos encontramos con un señor que nos llamó mucho la atención. Él llevaba un bombillo en la mano, y simplemente estaba allí, sentado. Decidimos entrevistarlo de manera breve, para indagar un poco acerca de lo que vimos.

sr-gabriel

Yo: Señor García, ¿qué hace aquí sentado?
Sr. García: Bueno, prefiero estar sentado que estar parado, la luz viene dentro de dos horas aunque igual estoy ganando dinero.
Yo: Dígame, ¿qué hace usted con un bombillo en su mano derecha?
Señor García:
Realmente lo tenía en la mano izquierda, pero ya se me durmió; y bueno mijo, como tú bien debes de saber, el estado decretó emergencia eléctrica, hay que estar preparados para cualquier situación.
Yo: ¿A qué tipo de situación se refiere?
Sr. García:
Bueno, hay muchas situaciones de las que este bombillo me podrá sacar la pata del barro, por ejemplo la oscuridad, es muy útil en esos casos. También te mencioné que estoy ganando dinero aquí sentado. Escuché que con el asunto del dólar negro y el calentamiento global, los bombillos con baterías van bien pa’ arriba, y más porque los tienen acaparados; dentro de poco este bombillo costará igual o más que una planta eléctrica.

Entre explicaciones y teorías tan particulares, decidimos retirarnos, aunque al menos el Sr. García está preparado.

El asunto no había terminado acá, ya que al montarme en el vehículo y dirigirme hacia mi hogar, sucedió lo siguiente:

Como muchos deben haberse dado cuenta (no sé qué tanta diferencia haya entre ciudades, pero pongo el caso de Maracay), en los semáforos andan vendiendo café y papel tualé, que según no se consigue en los mercados pero gracias a Dios por los vendedores ambulantes. No sé quién controla esa mafia de los semáforos ya que en todos venden simultáneamente los mismos productos, por épocas, de a ratico, y parece que actualizan el stock cada cierto tiempo con mercancía nueva, así como las grandes marcas renuevan sus colecciones. Esas mentes maestras detrás de tal negocio, aprovechando el asunto de la energía eléctrica y la idiosincrasia nacional que nunca falla, la cual dicta que si hay “algo nuevo”, hay que comprarlo porque seguramente los demás también lo harán, y al ser pionero “te la estarás comiendo”. Hoy casi llegando a mi casa, en uno de los últimos semáforos, vi algo que de primera no creí y pensé que andaba mal de la vista; luego comprobé que en efecto, mi vista está bastante bien: ¡Un yesquero gigante! No sé si en tu región ya tienen tiempo, pero acá están frescos y recién llegados.

yeskeros

¿Cómo les puedo describir el producto? Técnicamente es la misma vaina, pero como el doble en alto y el triple en ancho. Lo que sí dista entre un yesquero normal y este “agrandado”, es el precio. Le digo al tipo (haciéndome el loco) “¡Chiiiaaaamo! ¿Qué es esoooo?” y me dice “Bueno papá, esta es la solución a tus problemas, mejor que una planta eléctrica; con esto vas a prender todas las velas de aquí al año que viene y no se te va a acabar, vas a prender un millón de cigarros, vas a iluminar donde sea, mira esta flama, esto sí es un yesquero” (¿o sea que los originales no lo son?). “¡Ah! ¿Un yesquero pero más grande?”, le digo. Volvió de nuevo “No papá, esto es más que un yesquero, esto es…” ¡Ajá! ¿Cuánto cuesta? “25 lucas papá, pero a ti porque me caíste bien te lo dejo en 20 lucas”.

Le dije que si me dejaba tomar una foto se lo compraba, a lo que él accedió. Luego que tomé la foto, me dijo “ok pues, ¿qué color quieres?”, para no decirle que no lo quería, le dije que no llegaba a los 20 (en realidad, ¿para qué quiero un yesquero gigante?), me preguntó cuánto tenía y le dije que no le iba a a dar menos de sus 20, que ese es su trabajo (buena labia, por si les hace falta alguna vez) y me fui.

Por ahora es todo, ya van a quitar la luz…

10 de Febrero de 2010. Actualidad, CADAFE, Choco-Entrevistas, Ciudad, Commando, Cultura, Diálogos, Día a Día, Empleo, Insólito, Política, fotos, gobierno, humor.

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El espejo del Venezolano

¿Es esto posible?

Dando una vuelta con el gringo por Guacara City, llegó la hora del almuerzo y pues, hubo que acudir a resolver el hambre. Nunca pensé que me toparía con lo que a continuación les cuento, ya que es un suceso “poco probable” o algo así como de otra dimensión. Cosas que a simple vista no se pueden creer, ya que no tienen sentido, pero que al pensar en las posibilidades, surgen teorías que intentan explicar el suceso.

Al estacionarnos en un muy conocido (y medio cariñoso) restaurante de los alrededores, algo le llama la atención al gringo. Me señala un Ford Mustang de los más nuevos (no sé el año, pero estaba bello, ¿a quién no le gusta un Mustang?), el cual se está estacionando. Inicialmente eso fue lo que nos llamó la atención, lo bonito del carro y ya. Y que cualquiera no tiene uno de estos carros en Valencia.

La foto anterior es del vehículo en cuestión, la cual fue modificada digitalmente mediante técnicas avanzadas de retoque (un photoshopeo sin muchas ganas) para ponerlo en blanco y negro y así proteger la integridad del piloto. Ok, seguimos.

Se abre la puerta del copiloto (hasta acá todo muy normal, aunque nos quedamos esperando a ver quién se bajaba, puro instinto), en lo que se muestran unas largas piernas y unos super tacones pisando el pavimento; se deja mostrar una mujer de gran figura (estaba chévere pues), a lo que viene el pensamiento automático e inevitable, típico de la idiosincrasia venezolana y que nos afecta a todos: “¡Chamo! ¿De quién será ese carro? Debe ser un mega chivo, ¡mira el culo mujerón que carga al lado!” (amigos extranjeros, mujerón es una palabra que a pesar de su inexistencia en la RAE, empleamos los venezolanos para referirnos a una mujer de grandes cualidades, incluso de gran tamaño, ergo, que está buena). El gringo optó por decir que seguramente era un mega empresario, mientras que yo me fui por alto funcionario de la gobernación o un ministerio. Ambos fallamos, y senda sorpresa nos llevamos. ¡Mami, mami, a que no adivinas! ¿Saben quién conducía el vehículo? No, no era ni Chino ni Nacho, ¡era un fiscal de tránsito!

el_fiscal

¡Sí! Esos mismos que dicen controlar el tráfico, que dicen velar por la integridad de los conductores y ayudar al que se encuentre en problemas. Ok, dejando la fábula, me refiero a los fiscales, esos que pasan todo el día buscando rebuscarse mediante bombitas, derivadas de unas posibles multas muchas veces sin razón alguna y con ganas más que todo de jodernos la vida. Sí, ¿no leyeron? Un fiscal.

Fue tanto el tiempo que tardamos en reaccionar ante tal evento, que no pudimos fotografiarlos bajando del vehículo, pero sí cuando se dirigían a la entrada del restaurante. ¿A quién le importa la farándula Hollywoodense? ¡Esto es mucho más interesante! Pero, ¿es esto posible?

A continuación algunas teorías que se nos ocurrieron para lograr explicar el suceso:

  1. Como dice “Tito el Bambino”, “el amor es una magia, una simple fantasía”, ¿y al fin lo encontraron? ¿Será que es amor de novela? ¿Ese en que está el chamo o la chama con billete trancao, pero que a pesar de tenerlo todo, encuentra a su amor verdadero cuando va a sacar la licencia y le paga tres tablitas al fiscal para tramitar las cosas más rápido? Es una posibilidad.
  2. Son familia. ¿Cómo no lo pensé antes? Puede que sean hermanos, sólo que ella tuvo mucho más éxito (de repente trajo un lote de plantas eléctricas justo antes de los cortes y ¡Boom! La pegó, mientras que él, bueno, él es fiscal. Los hermanos se pueden agarrar de mano, ¿no? Conozco algunos que sí.
  3. ¿Cuál es el problema en que un fiscal tenga un Mustang? De repente ahorró desde chiquito, o poco a poco, a punta de martillar a los demás, logró reunir la suma necesaria para adquirir el vehículo o al menos dar la inicial. Sí es cierto que los fiscales son mal pagados, pero por otra parte no sabemos cuánto hacen en “ingresos adicionales”, por algo será que a pesar de percibir un bajo sueldo, hay miles de ellos que no quieren abandonar sus respectivos cargos.
  4. Él la detuvo a ella, ella no tenía los documentos requeridos, él le dijo que la dejaba ir si le daba pa’ los frescos, pero ella sólo tenía las tarjetas de crédito y débito, por lo que le ofreció un almuerzo. El fiscal lo meditó por unos segundos, y le dijo “ok, pero yo manejo, siempre quise sentir un bicho de esos (upa!)”. Fue así que fueron al restaurante más cercano, estacionaron, y no es que se fueron agarrados de manos, es que él la agarró a la fuerza para que no se escapara, se montara en el carro y saliera absuelta de la multa y el almuerzo. Ésta es la mejor teoría hasta ahora, ya que tiene muchísimo sentido y justifica por qué ella fue la que pagó la cuenta. Lo único que no explica es por qué él manejó de regreso, ya que se vería sospechoso si algún otro fiscal lo veía al llegar de nuevo a su puesto de trabajo, pero en fin, seguro tiene su explicación también.

ambos

No sé, es todo lo que se nos ocurrió, aunque pensamos que tal vez haya una mejor explicación. ¿Se les ocurre alguna otra teoría? Por favor explicarla en los comentarios, ya que queremos aclarar este misterio. ¡Ah! Chocozuela vuelve con todo, disculpen el tiempo sin escribir ;-)

2 de Febrero de 2010. Actualidad, Día a Día, General, Insólito, carros, hombres, humor, mujeres, vehiculos.

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