El espejo del Venezolano

Comparando culturas

Creo que todos, alguna vez en nuestras vidas, hemos sido víctimas de los patéticos programas que transmite MTV (si eres fan del canal, tienes problemas). Siempre tuve la duda de si lo que ocurre en esos shows es verdad o es pura ficción. Tomemos como ejemplo ese que pasaban hace un tiempo, llamado “Wanna Come In?”, en que un “tonto” y un “Don Juan”, trabajaban en conjunto para que el “inexperimentado” conquistara a una chica de manera aparentemente sencilla, para así lograr que ella lo invitara a pasar a su casa (ahí terminaba el programa así que nunca se sabía si realmente ocurría algo o no). El programa nos dio a entender que en la cultura americana, las cosas funcionan mediante la siguiente fórmula:

  1. Invitar a la chica a salir.
  2. Caerle bien, buscar algo de química.
  3. ¡Listo papá! Toda tuya (o casi).
  4. Si lo anterior no sucedió, entonces… NEXT (Qué atorrante cuando le decían “next” a un chamo o chama, apenas bajándose del autobús, pero bueno, tenía que ser MTV).

Me referiré a ella como la fórmula americana. Si lo comparamos con la fórmula venezolana, podremos notar que la nuestra es algo más complicada:

  1. Buscar manera de conocer a la chama (agregarla en Facebook, conseguir su PIN, o que te la presenten).
  2. Hablar seguidamente con ella, ya sea por chat, o cuando la veas. Hay que hablar mucho, que agarre confianza, y evitar decir algo que haga perder el progreso logrado.
  3. Seguir hablando con ella, ya que por más que le puedas gustar, si la invitas a salir apenas la conoces, es probable que tenga un manual de excusas para cada situación.
  4. Salir en grupo, para que ella complemente esa confianza. Si le regalas la entrada al cine o compras el servicio de Vodka, mucho mejor.
  5. Volver a hablar con ella, por unos cuantos días más, hasta que acepte salir contigo (lo cual no significa nada). Puede, pueeede que pase algo (eso siempre y cuando ya hayas tirado algunas puntas).
  6. Tal vez unas semanas después, aunque para la mayoría son meses, puede que suceda algo más.

La fórmula criolla es mucho más larga, pero lo anterior es la manera resumida. De igual manera, hay que tener en cuenta que no es muy precisa que digamos y siempre hay excepciones. No niego que siempre ha sido tema de conversación entre hombres (tal vez también entre mujeres), las cosas que se ven en películas americanas que nunca nos cansamos de ver. Claro es el ejemplo de todas las “American Pie“, en que se ve claramente la fórmula americana. También en otros shows como Laguna Beach, The Hills y en series como lo fue The O.C. Entre tantos programas y series, quise corroborar qué tan real era la fórmula americana, qué tan cierto era que lo que vemos en la televisión, y si realmente las cosas son así. Para ello, contacté con 3 panas gringos (o amigos americanos), con los cuales conversé un rato para que me explicaran bien el asunto. Les conté cómo eran las cosas aquí, y luego ellos me contaron lo siguiente:

En “El Norte”, es mucho más fácil acercarse a una mujer, no hay necesidad de mucho protocolo. Cuestión de presentarte e intercambiar algo de conversación. Normalmente cuando hay química, se intercambian los números telefónicos y puede que ahí mismo se cuadre la primera cita. Esta cita suele ser más que todo emocional. Lo más seguro es que se den el primer beso, abrazos tal vez, y si todo va muy bien, es probable que la chica invite al chico a su casa (sí, el mismo día). Ellos me explicaban que el americano simplemente quiere “Vivir la vida al máximo”, porque efectivamente vivimos una sola vez (por comprobar), y es por eso que no existen los tabúes de nuestra sociedad.

Están los “Boys night out” y los “Girls night out“, que básicamente consiste en que un grupo de amigos o de amigas, salen a la disco en búsqueda de… diversión. La fórmula es casi la misma, obviando el paso de invitar a la chica a salir, ya que se conocen en la misma disco (acá las mujeres que van solas a las discos suelen pasarse de tontas muchas veces, ya que lo que hacen es bailar entre ellas, y no existe mundo exterior que las rodee, creyendo que las van a violar o no sé, ni siquiera cuando el hombre sólo tenga intenciones de bailar y compartir un rato). Me dicen que “de 5, por lo menos 3 cuadran”, en cambio aquí ni se manejan estadísticas. Les pregunto “¿Entonces me están diciendo que allá es como aquí pero al revés?

girls

¿Las mujeres son hombres y los hombres son mujeres? Me dicen que no del todo, sino que sencillamente “Girls Just Wanna Have Fun“, o traducido, “Las chicas sólo quieren divertirse”. Acá en Venezuela, son los boys los que normalmente quieren divertirse, mientras que las mujeres buscan seriedad (ojo, no todas). Allá son las mujeres las que buscan diversión, y los gringos incluso se sienten mal de no conseguir a una chama seria. Me dicen que suelen conseguirla luego de los 27 años de edad, cuando la etapa universitaria culminó y cada quien debe hacer su vida. También me dicen que el latino se aprovecha mucho, ya que todo latino se quiere divertir, al igual que las gringas, una combinación perfecta, ¿no? Algo que me llamó la atención y me agradó mucho, es que me dicen que las mujeres no son plásticas. Todos se tratan por iguales, y más en un país donde gran parte de su población son inmigrantes y estudiantes de todas partes del mundo. A pesar que en las películas americanas siempre observamos los diversos estereotipos (rockeros, deportistas, cheerleaders, punketos, nerds, chinos, y muchas cosas más), el trato es semejante, sin denigración social como lo hay mucho acá. Es normal ver una chica “popular” empatada con “un gallo” (sólo que en las películas lo pintan un pelo distinto para sacarle humor a eso). Incluso me dicen que la gente de la “alta sociedad”, tampoco es plástica o sobrada, mucho menos despectiva (tal vez un poco coco-secos algunos y algunas), pero la manera de comportarse es muy similar entre todos. Les conté del asunto con la moda acá, donde si no tienes una Hollister o Aeropostale no estás a la moda, y mucho menos si no usas marcas caras como Lacoste o Polo. Lo que hicieron fue reírse. Me dicen que la gente que utiliza marcas como Hollister, es porque viven en la playa, como California o West Palm Beach, y la ropa se adapta a las necesidades porque está hecha para tales climas y estilos de vida.

Personalmente pienso que hay cosas muy buenas, como también cosas que no cuadran por acá. No sé, supongo que habría que vivir allá un tiempo para notar la diferencia, aunque lo más seguro es que a los de aquí les suene mejor allá, pero a los de allá les suene mejor aquí. Tengo otro pana gringo que estuvo unos meses por Venezuela, y se fue enamorado porque se empató con una chama con la cual la cosa era “bonita” y no “fácil”, pero creo que la chama lo trabajó, se hizo la muy inocente según las referencias que me dieron. Menos mal que hoy en día, el pana sólo extraña las arepas, las empanadas y las cachapas.

¿Qué dicen ustedes? ¿Cuál de las dos culturas es mejor? ¿O cuál prefieren? Tengo el presentimiento que las mujeres dirán lo contrario de los hombres, y viceversa.

18 de Octubre de 2009. Aprendizaje™, Choco-Entrevistas, Costumbres, Cultura, Diálogos, Día a Día, General, Información, Recuerdos, Reflexión, hombres, mujeres.

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El espejo del Venezolano

La época antes del plástico

A continuación les traigo un MegaUltraHyperArtículo™ (por lo largo), para así compensar los días sin escribir.

El título que le doy a esta entrada va referido a la época anterior a la que se vive en la actualidad, tal vez de unos tres o cuatro años para acá fue que llegó la actual (que cada vez se pone peor). ¿Por qué la llamo época antes del plástico? Porque hoy en día,  todo gira en torno a eso, a lo plástico, lo de mentira, lo falso.

En vez de hablar de lo que ya todos sabemos del hoy, como lo que busca un hombre y lo que busca una mujer, preferí irme hacia atrás y buscar opiniones para comparar unos pocos años anteriores con el momento que se vive por estos días. No me refiero a irme con los padres o abuelos, sino la gente que está viviendo todavía su juventud y gozadera, pero que comenzó su faena entre ocho y doce años atrás, esa gente que visitó su primera discoteca entre el 96 y el 2002, donde a pesar de la corta distancia con respecto a la actualidad (relativamente), las cosas eran plenamente distintas.

Para ello decidí consultar con gente de esa “época anterior”, con diferentes perspectivas pero que luego de hablar con ellos, descubrí que vivieron muchas cosas en común.

El primero fue Carlos Alberto Márquez, conocido locutor y productor radial de la región central del país. Le pregunté lo siguiente:

En la época que tú comenzaste a salir, ¿cómo eran las cosas? Comparado a hoy en día, ¿cómo era conquistar a una mujer? ¿Qué les gustaba? ¿Era plástico como ahora? ¿Cuál era la forma de… coronar?

Carlos dijo:

carlos

Saber que podía gustarle a una chica era muy difícil. Debías hacer un interrogatorio camuflado con galanterías y mucha caballerosidad. No había celulares ni Facebook. Los detalles eran la prioridad y por supuesto el primer beso costaba mucho en llegar (si es que llegaba). Para un encuentro cercano más allá de un piquito había que salir muchas veces con la víctima, además de zafarse de las chaperonas, que en el mejor de los casos era un hermanito menor o una vecinita que se crió con la familia.

Comparado a hoy en día, ¿Qué extrañas de aquello?

Muchísimo. No reinaba el materialismo y lo sintético (aunque hoy en día le han resuelto la vida a más de una), sin embargo la humildad y sencillez eran virtudes que ya no se ven muy a menudo. Dicen “La mujer hace al hombre”, yo digo hoy en día, “La mujer es lo que había querido hacer al hombre”.

Hoy la cosa es como más fácil, ¿no?

¡Claro! Los jóvenes de hoy la tienen mantequilla, es más, ni deben ponerse muy creativos, son las chicas las de la batuta e iniciativa. ¡No los quisiera ver en mis tiempos! No hubiesen podido pasar ni a primera base con tantas restricciones para una pubertad prematura.

¿Cómo comenzaste a rumbear?

Casi no habían discotecas, los matinées eran la sensación del momento. Fiestas de liceistas emperifollados con sus ruedos de tubitos y cuellos tortugas. Solíamos reunirnos en la casa del pana que se había quedado solo porque los pures estaban de viaje. Las bebidas más afrodisíacas eran Anís con “leche de burra”, guarapita o la polarcita por caja. (nota del editor: Hoy en día todo es una farándula, las niñas a los 14 tienen sus cédulas falsas y se maquillan más que el guasón)Si fumabas te hacía ver mayor y conseguías más atención. Ahora todos fuman de una especie de lámpara de comedor, esperando que salga Shazam de ella, y se pasan el tubito con mucha simpatía. (otra nota del editor: me imagino que se refiere a un Arguile. ¿Quién es Shazam?).

Éramos bebés de pecho, lo más cercano a un material erótico eran casettes de VHS de papá escondidos en las sábanas del gavetero, por lo tanto éramos improvisadores de oficio o copiadores de lo inédito.

La misma pregunta le siguió a Walter “Manga” Briceño, viejo socio, especialista en multimedia y web.

Walter dijo:

walter

Nada era tan boleta como hoy en día. A los diecisiete uno no andaba pendiente de una tiradera como ahorita. No te digo que no se andaba, pero no eran taaan boleta. No se tenía mucho acceso a las discos en esa época, ya que por ejemplo, un servicio de VAT 69, en Seven, una disco de hace unos 10 años atrás, costaba 120.000 bolívares de los viejos, lo cual equivalía más o menos el sueldo mínimo de la época. Uno se reunía en las casas. Existían los matinées, rumbas por la tarde en la casa de alguien cuando los papás no estaban. Reinaba la guarapita, el anís y el superior, sin excluir las cervezas. (nota del editor: Hoy en día todo es un Vodka para las mujeres y un Whisky para los hombres, ni se te ocurra ofrecerle anís a una mujer porque hablará mal de ti por los próximos… toda su vida).

Las mujeres eran más sentimentales weon, menos groseras, más inocentes y más inmaduras. Una chama de 18 años tenía carteritas, monederos y accesorios de Sanrio, que si pochaco, badtz maru y cosas así. (del editor: es verdad, mi tía que es de esa época todavía las usa).

Walter, hoy en día para estar con una mujer de manera rápida, “basta” con tener un buen vehículo, sacarla a cenar, a la disco, pagarle todo, regalarle cosas de marca, comprarle las tarjetas para el celular, e incluso si le regalas un Blackberry todo el proceso se acelera aún más. ¿Era igual en tu época?

Jajaja, gracias a Dios que no. Todo era tan distinto, tan menos plástico, mucho más real (real de verdadero, no real de plata, como hoy en día). Basicamente tenías que enamorarla, aparte de tener como 7 meses o más con ella. Era raro una chama que bebiera o bailara techno como se baila el reggaetón en estos momentos. ¡Ah! No sé por qué los hombres de hoy se visten siempre con chemises de rayitas horizontales.

Por último, le hice la pregunta al famoso capo aragueño conocido como El Kaiser (seudónimo empleado en los bajos fondos para proteger su verdadera identidad).

El Kaiser dijo:

kaiserLas chicas del liceo solían pararte más cuando eras bueno en un deporte. También te buscaban por tu forma de ser. Yo los celulares más duros del momento (Nokia 8860 y Vulcan), pero igual no era la sensación. Sólo si le ponías en futbolito, o estabas en una selección de algo, eras el papá de los juguetes. Cuando salí del liceo, rumbo a la calle a joder los fines sin horario, cambiaron un poco las cosas.

Empecé a salir en el 2002. Las mujeres no te paraban casi por el carro, de hecho, en esa época casi nadie tenía carro (no había mucha liquidez en la calle, era un poco difícil un crédito del banco). Las mujeres estaban pendiente era de un tuning, sobretodo si sonaba más duro que los demás. El vehículo del momento era el Mustang 2000 y la primera Hummer (nota del editor: creo que acá comenzó la trascendencia de épocas, ya que luego vino la silicona, el botox, la cirujía, el sonido, los carros, las páginas web de rumbas, la reputación, la popularidad, la posición social, el pique por tener lo mejor, y pare de contar hasta llegar al Blackberry y a “Somos tú y yo”). Las mujeres no se ilusionaban mucho de sus exigencias o gustos, salían con el chico de buenos temas de conversación, y más si era “aventurero” (llámese playa, piscina y centros comerciales), no como ahora que todo tiene que ser Chichiriviche, Margarita, Gran Sabana o también una zona céntrica en las adyacencias de las costas nacionales (Aruba, Curazao, Los Roques, entre otros). (Nota del editor: otro sinónimo de ser aventurero hoy en día, es tener la carpa para techo en el rústico, además de las gorritas y calcomanías de Bass Pro Shops, ya que ahora todos son pescadores de profesión).

La infidelidad no era un problema. Había respeto en las parejas hasta que llegó el Reggaetón con sus mensajes subliminales y de alto contenido explícito (llegó peor que la gripe H1N1). Antes se bailaba mucho el merengue, el techno y la changa, había mucha más variedad de canciones. Ahora todo es quién pega el primero pa’ quedarse un buen rato. Se perdió “un poco” el respeto en las parejas. De un momento a otro las mujeres, por consecuencia de la alineación de los planetas y el calentamiento global, comenzaron a competir entre ellas mismas (nota del editor: creo que los verdaderos culpables fueron los cirujanos plásticos, especialmente el tal Dr. 90210, aunque igual aplausos para ellos :D ). Las cosas no eran tan exageradas como hoy día, donde el pique arranca con edades a partir de 14 años, que a su vez se enfrentan con mujeres que les llevan el doble. Antes era hasta difícil ver a una de 17 ó 18 saliendo con la facilidad que sale una de 13 el día de hoy (nota del editor: es que los padres de ahora le dan hormonas y fororo a sus hijas desde que nacen, por eso se suelen confundir).

Antes se conformaban con ir a comer helados o pizza, salir un rato a compartir. Ahora el lema es, “si el novio de mi mejor amiga la lleva para Tucacas por 2 días, mi novio lo tiene que hacer por 5 días y para Margarita, para recompensarlo le doy lo suyo y listo” (o algo así).

Esas son las tres humildes opiniones de los tres entrevistados (tres tristes tigres…). Y sí, parece que de un día para otro (o de unos pocos años para otros), lo que cuentan como una gran época, que lastimosamente estuve muy joven para vivir como debió ser,  fue mucho mejor que lo que estamos vivimos hoy en día. Personalmente recuerdo cuando no estaba el Reggaetón, ni el perreo, mamboteo, sandungueo, ni pliqui-pliqui. Me parecía una época maravillosa (escuchando Cuentos de la Cripta, Guitarrero y Follow The Lyra), además de la Calle Ciega del momento (asú asú asú, hace el marcianito). ¿Qué? Eran mejores que un reggaetón. Sólo tengo que decir:

¡Que viva la época antes del plástico!

Ah, si lo leíste completo, considérate un fiel lector (o alguien sin oficio, o ambas cosas :-P ).

7 de Octubre de 2009. Actualidad, Aprendizaje™, Celulares, Choco-Entrevistas, Costumbres, Cultura, Historia, Información, Largos, Reflexiones, carros, humor, mujeres, vehiculos.

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