El espejo del Venezolano

La historia de Armando Bravo

La historia siempre merece su participación, es por eso que hoy les traigo una “particular” sucesión de eventos que se dieron entre Mayo y Octubre del 2008. Es una historia que nunca entendí del todo pero que tuvo una considerable participación. Prepárense para un documental mejor que los de Discovery y The History Channel.

Comienzo preguntando, ¿por qué hay gente que cae mal? ¿Hay suficientes razones como para llegar a odiar a alguien? Supongo que a veces sí. Bien tenemos el ejemplo del presidente Chávez, que a pesar de ser aclamado por un lado, también es odiado por el otro. Caso parecido es el que contaré a continuación, y a pesar que realmente desconozco qué tan en serio o en broma fue lo ocurrido, el personaje en cuestión tiene derecho a ser inmortalizado, a que todos conozcan su historia y no sólamente una minoría selecta.

El 16 de Mayo del 2008 (o más o menos por ahí), fue creado en el Facebook un grupo llamado “1000 personas que ODIAN a Armando Bravo“, lo cual me pareció extraño tratándose de un nombre relativamente desconocido. Me llegó la invitación así que por simple curiosidad, ingresé para ver de qué se trataba. Veo que la descripción del grupo decía:

Personas que Odian a Armando Bravo, supestamente estudiante del IX trimestre de Ing en Redes y Comunicaciones, de la Universidad Tecnológica del Centro, falsificador de notas, ministro de transporte y despedido durante sus pasantía, además de JALAMECATE profesional.

¿En verdad podía haber alguien así? Pensé que se trataba de algún mal chiste y que el grupo no llegaría a las 20 personas. Para sorpresa de muchos (incluyéndome), le tomó 6 días llegar a los 100 miembros, además de una gran cantidad de comentarios, tanto de odiadores como de gente que se unió simplemente por colaborar. Un comentario interesante fue el de Guillermo S. (Creador del grupo), escrito el 18 de Mayo del mismo año:

Alguien le podria mostrar esta pagina? O este comentario? Bueno, si la ves espero que sepas desgraciado imberbe, vastago de meretriz en todo el sentido de la palabra, que yo personalmente me dedicare a joderte la paciencia lo mas que puedas. Mi objetivo final sera que no te acepten en otra universidad que no sea la UBV, y eso es porque soy bondadoso. Te voy a joder a ti y tu familia, eso lo prometo.

Otro, en que podemos apreciar que no todos lo odiaban, fue el comentario de Patricia O., el 21 de mayo del mismo año:

yo no lo odio de verdad! en realidad me es indiferente jejeje pero bueno me uno a su causa por solidaridad.

armandoPara el 27 de mayo, el récord había subido a 170 personas, donde no sólo participaban estudiantes de la Unitec sino también de la UC, UAM y UJAP. ¿Que 170 personas te odien? No está fácil (yo mínimo me voy del país). A continuación otro comentario (con su debida censura), escrito en el muro, durante ese Mayo intenso:

Cesar Doratto: jaja nague… de nulo este ministro de mie… jajaja. Recuerdo cuando hice el curso introductorio en 2006, el bicho llega y se monta en el bus y lo primero que dice es que él es el Ministro de Trasporte del Estado Carabobo, ¡qué mald… moj… tan grande! Lo primero que hice fue meármele de la risa en la cara. Lo odian hasta en la UC, tenían que verlo en el colegioo, todo el colegio lo odiaba, decía que Venezuela era de su abuelo jaja mald.. sea.

Aunque luego de leer varios comentarios, hubo uno muy acertado:

Marcos Rincón: ¡Compañeros! Puede que su comportamiento no sea su culpa, es posible que sus progenitores tengan algún parentesco y él haya nacido con una anomalía en el par 21 de sus cromosomas, señores esto es serio, no se puede tratar a una persona de esta manera, no se metan con él, Dios no quiera y le salga a ustedes un hijo así, sería una verdadera desgracia!!!

Yo no podía opinar nada porque desconocía quién era el pana, hasta que un día (por desgracia), lo conocí. Todas las acotaciones hechas por toda la gente eran totalmente ciertas. Un chico de baja estatura pero con una mente por las nubes. Un porte al caminar excesivamente sobrao, un Walkie-Talkie en la correa no sé pa’ qué, y un aroma de azufre incontrolable. Llegó el mes de Octubre del 2008, y parece haber cesado la fiebre, además que el muchacho se perdió por unos meses y nadie lo vio más. Muchos rumoraban un supuesto suicidio, otros que lo habían secuestrado pero los secuestradores se habían ostinado de él, algunos decían que se había ido de la universidad (por no decir que lo botaron), y otros simplemente ignoraban el tema pero se sentían felices al no verlo más. Para sorpresa de todos, hace unos días, el Lunes 14 de Septiembre de 2009, volvió a aparecer el individuo en cuestión, generando así rumores de pasillo y logrando que la gente ya esté enterada que “ha vuelto”. Hoy tomé la siguiente fotografía a una puerta de un salón, que aparentemente no ha sido limpiada en meses (¿Será que los de mantenimiento y limpieza también lo odian?):

odiamos

A pesar que el grupo no logró su cometido, ya que hasta la fecha cuenta con “apenas” 384 miembros, dicen que nunca es tarde para cumplir las metas propuestas. Supongo que si los creadores y miembros retoman la campaña publicitaria que existía por aquellos días, se podrán incrementar los integrantes considerablemente. Tal vez tú, lector que seguramente ni conoces a Armando, quieras unirte al grupo, para así ayudar con tan noble causa :-)

20 de Septiembre de 2009. Actualidad, Día a Día, General, Historia, Información, Insólito, Recuerdos, hombres.

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El espejo del Venezolano

Celos obsesivos

Hay muchos tipos de celos, parte de ellos sumamente normales y otros no tanto. Están los muy básicos, como cuando no te invitan a un evento y a tus amigos sí, o cuando tu pareja recibe una llamada de alguien que no conoces, o incluso cuando nadie te escribe pero a los demás sí. Se podría decir que son cosas totalmente normales. Hay otros menos habituales, pero igual muy sanos, como lo es ver a una persona recibir afecto y desear poder recibir lo mismo, en fin. Hay unos celos en particular que dicho de manera coloquial, “no me cuadran”, y fue algo vivido y presenciado por mi persona, junto a otros amigos, en lo que pudimos presenciar lo que se llaman celos obsesivos.

Caso estudio: Una pareja, conformada por un hombre y una mujer, cuyas identidades serán mantenidas en secreto para que nadie sepa quiénes son.

Constantes: Nos referiremos a nuestros personajes mediante nombres ficticios. Nuestro amigo se llamará Pepito y ella se llamará Cecilia, o puede que también me refiera a ella como “la celópata” (le’ celopaté).

Variables: Nosotros, los panas de Pepito.

Planteamiento del problema: Pepito solía ser un chico tranquilo pero autónomo, quien disfrutaba de su libertad de expresión al máximo y no se detenía ante nada. Un día llegó Cecilia, una chica que le robó el corazón y con la cual decidió entablar algo más que amistad (y metedera), así que pasaron a la formalidad. Hasta acá, todo de maravilla, siempre apoyamos el movimiento estratégico y siempre ha tenido nuestro respaldo incondicional. Para eso son los amigos, ¿no?

Comenzó a pasar el tiempo y conforme el amor iba creciendo, sentimos que de alguna manera u otra Pepito se iba distanciando. Pues sí, todo parece haber tenido su precio. En algo sí coincidimos todos: Cuando alguien tiene una pareja nueva, suele perderse del círculo social por determinados ratos ya que hay elementos que se vuelven prioritarios, que se colocan en la punta de la pirámide dejando lo demás por debajo. En lo que no coincidimos (a nuestro parecer) es en que poco a poco fueron arrastrando a Pepito al lado oscuro.

¿Qué fue lo primero? Lo hicieron adquirir un equipo que le permitiera estar conectado 24/7 y chatear de manera “ilimitada” y obsesiva con las demás personas que posean el mismo equipo (sí, un Blackberry). Bueno, está bien, es importante estar en contacto con tu contraparte para saber que todo está bajo control. Luego la cosa se puso peor, ya que le instalaron el Google Latitude, el cual mantiene activo el GPS en todo momento, mostrándole a Cecilia dónde se encuentra su Pepito del alma. Supongo que todo está dentro de lo permitido, pues no perjudicó del todo los años de amistad que hemos mantenido con Pepito.

celosPasó el tiempo (y nosotros asumíamos que también había pasado la fiebre), pero hubo un momento en que ya no se le veía la cara a Pepito, ya que siempre se encontraba en la zona urbana donde habita Ceci, cumpliendo con sus deberes pero olvidando un poquito a los demás. Ella aparentemente le decía que más importante era verla a ella que compartir un rato con los demás, bueno, todavía algo tolerable. Incluso habían días en que pensábamos que algo le había pasado, ya que no había forma de contactarlo, o de conocer sus coordenadas en el mapa. Más de una vez llegamos a pensar que lo habían secuestrado, y de hecho fue así (no por secuestradores, sino por le’ celopaté).

El punto de ebullición:

Creo que todo se desbordó cuando, un día que fuimos a compartir junto a Pepito en su hogar, simplemente a ver una película (Rescate en el Metro 1 2 3, que fue buena, aunque para ser Travolta y Washington, pudo ser mejor, no debieron desperdiciar par de grandes actores, pero tal vez la culpa fue del guionista o fue por el hecho que se trata de un re-make de una película vieja. Le dieron 6.8/10, que me parece aceptable), hubo una pequeña “queja” telefónica por parte de la celópata, en la que no se salvó ni el perro. ¿De qué se trató esta queja? (Todo lo describiré literal, justo como sucedió).

Ella me pregunta: ¿Chocozuelo, tú tienes novia, amiguita, arrejunte, algo con alguna chama? A lo que le digo ¿Por qué la pregunta? Ella simplemente insistió así que le respondo de manera afirmativa. Me dice “¿Entonces se puede saber qué hacen ustedes ahorita con MI novio? Ustedes están allí con él cuando él debería estar aquí conmigo” (no se veían desde esa misma tarde), luego dijo algo que no sé ni cómo llamarlo. Dijo “Pepito me tiene a mi para complacerlo, así que él no necesita amigos, para eso estoy yo, y ustedes lo que hacen es corromperlo, estorbar, tratar de quitármelo” (¿WTF?). Todo con la premisa de “yo no sólo soy su novia, sino también su amiga” (¡Uff! ¿Para qué quiero enemigos?). Entonces, díganme ustedes, ¿sólo se puede tener un amigo/a a la vez? De paso nunca creyó que simplemente estábamos viendo una película, pensó que teníamos una rumba montada con otras mujeres o quién sabe qué. Recuerdo esa tiradera de puntas por el Facebook, toda la noche y hasta la madrugada, en la que terminó metiéndose un gentío sin saber realmente qué estaba pasando.

Hipótesis: Si la manda pal’ carajo, ¿recuperará Pepito su libertad y compartirá de nuevo con sus amigos? Dicen que primero fue Sábado que Domingo, aunque a Pepito lo quieren 25 horas al día.

Amigos lectores, ¿qué le recomiendan a Pepito y qué le dirían a Cecilia? Personalmente no nos molesta la relación, sino los celos :)

16 de Septiembre de 2009. Cultura, General, Información, Insólito, Reflexiones, Reflexión, Sarcasmo, hombres, mujeres.

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